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Una UE dividida da el visto bueno a Bruselas para aplicar aranceles a los coches eléctricos chinos
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No logra mayoría cualificada

Una UE dividida da el visto bueno a Bruselas para aplicar aranceles a los coches eléctricos chinos

La Comisión Europea ha obtenido el visto bueno implícito de los Estados miembros para imponer los aranceles a los coches eléctricos chinos, que llegarán en algunos casos a cerca del 50%

Foto: Recarga de un modelo eléctrico a las afueras de una fábrica BYD. (EFE)
Recarga de un modelo eléctrico a las afueras de una fábrica BYD. (EFE)
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En una votación dividida la Comisión Europea ha obtenido los votos suficientes para seguir adelante con su propuesta de establecer aranceles adicionales a los vehículos eléctricos importados desde China, que han sido objeto de una investigación anti-subsidios por parte del Ejecutivo comunitario desde otoño de 2023. Cinco Estados miembros han votado que no, entre ellos Alemania, cuyo canciller, Olaf Scholz, impuso este jueves su voluntad sobre sus aliados de Los Verdes, que pedían respaldar los nuevos aranceles. Además, Malta, Eslovaquia, Chipre y Hungría han venido votando que no en las anteriores consultas, lo que sumaría los cinco Estados miembros que se han opuesto este viernes.

La mayoría de los Estados miembros, doce de ellos, se han abstenido. Solamente diez países han votado a favor, lo que significa que la Comisión Europea no ha obtenido ni una mayoría cualificada a favor, es decir, al menos 15 Estados miembros que representen el 65% de la población europea, ni una mayoría cualificada en contra. Eso da un escenario que se conoce como “sin opinión”, en el que el Ejecutivo comunitario tiene libertad de actuación: puede seguir adelante con los aranceles o presentar una nueva propuesta a los Estados miembros.

Antes del verano, la Comisión Europea presentó su propuesta para los nuevos aranceles, que se sumarían al 10% ya existente. En las votaciones orientativas Bruselas superó ampliamente el umbral suficiente como para considerar que contaba con el respaldo de los Estados miembros, a la espera de la votación definitiva, que estaba prevista para finales de septiembre o principios de octubre, con la entrada en vigor definitiva de los aranceles el próximo 1 de noviembre. Los aranceles no son los mismos para todas las marcas, dependiendo de su nivel de cooperación con las instituciones europeas. La parte alta de la horquilla representará aranceles de hasta el 45% para algunas de las marcas.

"El objetivo ha sido restablecer una igualdad de condiciones" entre China y la Unión Europea, ha recordado Olof Gill, portavoz de Comercio de la Comisión Europea, que ha recordado que la investigación de la Comisión se ha hecho en línea con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que el objetivo de las pesquisas no eran "establecer aranceles por establecer aranceles". Finalmente, los Estados miembros han votado aranceles del 17% para BYD, del 18,8% para Greely, 35,3% para el grupo SAIC, que incluye las producciones de Volkswagen en territorio chino, mientras que empresas que han cooperado, como BMW o Cherry, afrontarán unos aranceles del 20,7%. Tesla tendrá unos aranceles reducidos del 7,8%.

Ahora la Comisión tratará de seguir negociando con el Gobierno chino antes de que se llegue a finales de octubre, cuando entrarán en vigor. El Ejecutivo comunitario siempre ha subrayado que estaba dispuesto a llegar a un entendimiento con Pekín, pero la oferta de precios mínimos que puso el Gobierno chino encima de la mesa no ha sido hasta ahora suficiente para Bruselas, que pide más, como por ejemplo una oferta de limitación voluntaria de exportaciones (VER), es decir, una especie de tope al número de vehículos eléctricos chinos exportados a la UE.

El Gobierno de Xi Jinping ya ha hecho amenazas muy claras a los socios europeos respecto a las consecuencias de estos nuevos aranceles. Pekín ha lanzado investigaciones contra el coñac europeo, las importaciones porcinas y los vehículos europeos. Es decir, sectores críticos para Francia, España y Alemania. El equipo de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ya anticipaba esta estrategia por parte de China, un modelo clásico de su “divide y vencerás”.

De hecho, España ha sido uno de los principales agentes desestabilizadores en estas últimas semanas. El Gobierno siempre se había mostrado a favor del establecimiento de aranceles, y votó en dicho sentido en las votaciones orientativas. Pero durante una visita de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, a China, el líder socialista provocó un shock en Bruselas anunciando que España y el resto de actores europeos, incluida la Comisión Europea, debían “reconsiderar” la imposición de aranceles. Desde entonces, nadie en la capital comunitaria ha tenido demasiado clara la posición española. Fuentes comunitarias admitieron que este cambio de posición debilitó la postura negociadora de la Comisión Europea.

Xi Jinping ya ha hecho amenazas muy claras a los socios europeos al lanzar investigaciones contra el coñac europeo, las importaciones porcinas y los vehículos europeos

Este jueves, Carlos Cuerpo, ministro de Economía, envió una carta a Valdis Dombrovskis, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea a cargo de Comercio, solicitando que continuaran las negociaciones con China incluso después del establecimiento de aranceles y que se evitara una guerra comercial con Pekín, pero sin desvelar el sentido del voto del Gobierno este viernes. En Bruselas la misiva se ha recibido con un arqueo de cejas, porque la realidad es que la Comisión Europea ya había explicado en privado que continuaría negociando con China incluso si se aprobaban los aranceles.

Respecto a la abstención, Cuerpo ha señalado que "este voto es coherente con nuestra posición de intentar reforzar la negociación". En declaraciones a medios de comunicación tras participar en el foro Foro La Toja de Pontevedra, señalan que el Gobierno busca "encontrar una solución negociada entre todas las partes" que evite la guerra comercial. "Proteger a nuestro sector, somos el segundo productor europeo, y hacerlo además de manera compatible" con un "socio estratégico" como es China. "Estamos trabajando duro con nuestros socios chinos para encontrar una solución", ha explicado Eric Mamer, portavoz del Ejecutivo comunitario, preguntado sobre si seguirá conversando con Pekín.

En una votación dividida la Comisión Europea ha obtenido los votos suficientes para seguir adelante con su propuesta de establecer aranceles adicionales a los vehículos eléctricos importados desde China, que han sido objeto de una investigación anti-subsidios por parte del Ejecutivo comunitario desde otoño de 2023. Cinco Estados miembros han votado que no, entre ellos Alemania, cuyo canciller, Olaf Scholz, impuso este jueves su voluntad sobre sus aliados de Los Verdes, que pedían respaldar los nuevos aranceles. Además, Malta, Eslovaquia, Chipre y Hungría han venido votando que no en las anteriores consultas, lo que sumaría los cinco Estados miembros que se han opuesto este viernes.

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