Observatorio Económico

En colaboración con
MAPFRE Economics

‘Rinocerontes grises’ vs ‘cisnes negros’

Los riesgos que amenazan la economía

Mesa 04. 11 sept.

En los últimos años han sucedido eventos de gran calado: pandemia, guerras, inflación y hasta quiebras bancarias. La economía ha resistido a los sustos inesperados, pero no se está preparando para las grandes amenazas que están bien cartografiadas.

Marcos Lema Javier G. Jorrín Laura Martín Ainara Rúa María Mateo Luis Rodríguez

Dirigen la mesa:

Miquel Roig

Miquel Roig

Director Adjunto de El Confidencial

Gonzalo de Cadenas-Santiago

Gonzalo de Cadenas-Santiago

Subdirector general de MAPFRE Economics

Ponentes:

José Manuel González-Páramo

José Manuel González-Páramo

Pdte. del Consejo de Admin. del European DataWarehouse

José Manuel Amor

José Manuel
Amor

Socio de Afi

Ángel de la Fuente

Ángel
de la Fuente

Director ejecutivo de Fedea

Judith Arnal

Judith
Arnal

Investigadora senior de CEPS y del Real Instituto Elcano

Gloria Hernández

Gloria
Hernández

Consejera indep. de DIA y dir. general del Tesoro Público (1999-2003)

L

a economía internacional vive una transición lenta. El declive de Estados Unidos como potencia hegemónica, que va aparejado a una cierta pérdida de peso del dólar como moneda de reserva, y el crecimiento de China y toda una serie de países emergentes han puesto en duda el sistema de gobernanza establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Bretton Woods aguanta, y los cambios se asemejan más a los parsimoniosos movimientos de las placas tectónicas. A veces producen seísmos, como los ocurridos durante la pandemia y la guerra en el este de Europa, pero lo cierto es que el edificio sigue en pie.

La cuarta reunión del Observatorio Económico de Mapfre Economics y El Confidencial ha puesto el énfasis en los riesgos que amenazan su estabilidad. En los últimos años, tanto la economía como los mercados han tenido que sobreponerse a grandes eventos inesperados, los conocidos como ‘cisnes negros’, y han resistido con éxito. Sin embargo, existen otras amenazas que están bien diagnosticadas, como el cambio climático, el envejecimiento, el exceso de regulación o la falta de impulso en Europa. Son los ‘rinocerontes grises’. Ya sea por pereza u oportunismo político, las soluciones a semejantes problemas se han pospuesto o han sido insuficientes, y es esta desgana la gran amenaza para el crecimiento futuro.

Mesa de expertos que conforman el Observatorio
Imagen de la mesa de expertos que conforman el Observatorio.
01.

Los ‘rinocerontes grises’

Algunos asuntos resultan inaplazables. Por ejemplo, el incremento del gasto en defensa, que ha quedado en evidencia tras la invasión de Ucrania y el giro aislacionista de Estados Unidos. También la fragmentación geopolítica, patente desde el inicio de la guerra comercial entre las dos principales potencias, y que se ha ido agravando a medida que China se confirmaba como un rival sistémico de Occidente.

Nada de eso, consideran los expertos, cambiará dramáticamente sea cual sea el resultado de las elecciones en la primera economía del mundo. Si acaso, los procesos se acelerarán si Donald Trump regresa a la Casa Blanca tras los comicios presidenciales del 5 de noviembre.

José Manuel González-Páramo, presidente del Consejo de Administración del European DataWarehouse, considera que estos dos elementos forman parte del escenario base en el nuevo paradigma: "La Unión Europea los va a tener que afrontar sí o sí, en el marco de alcanzar los objetivos de autonomía estratégica". El único riesgo en estos casos sería el de no actuar, y encarar el futuro como si Estados Unidos fuese a seguir siendo el gendarme del mundo y el comercio internacional continuase rigiéndose por reglas compartidas y respetadas por todas las partes.

José Manuel González-Páramo, presidente del Consejo de Administración del European DataWarehouse, durante la reunión
José Manuel González-Páramo, presidente del Consejo de Administración del European DataWarehouse, durante la reunión.

Ni el incremento del gasto en defensa ni la fragmentación geopolítica pueden considerarse, por tanto, un ‘cisne negro’, término del que, según Páramo, tendemos a abusar. De hecho, vaticina que es complicado que vaya a producirse un cataclismo inesperado como el que desencadenó la crisis financiera mundial en 2008. Incluso el covid, que parecía el fin del mundo, se ha afrontado con gran resiliencia, y solo ha servido para acelerar los procesos anteriores, que ya estaban en ciernes.

El coste de la deuda

Evolución del coste en intereses en porcentaje del PIB y previsiones hasta 2027
01. Francia
02. Alemania
03. Reino Unido
04. EEUU
Fuente: FMI
Algunos productos financieros pueden generar turbulencias

Los expertos coinciden en que la economía está mucho mejor preparada que hace unos años para afrontar estos shocks, ya que se han corregido los grandes desequilibrios estructurales con los que se llegó a la Gran Recesión, como el endeudamiento privado o la desregulación de los mercados financieros. Sin embargo, Gonzalo de Cadenas-Santiago recuerda que hay algunos nuevos instrumentos, como los ETF (fondos cotizados), que se han quedado al margen del control de los supervisores y, en un determinado momento se pueden ver sin liquidez, generando turbulencias.

En cualquier caso, la mayoría descarta que se puedan producir cambios sistémicos de calado en las finanzas internacionales, como la sustitución del patrón dólar por un sistema multidivisa —o incluso el regreso del patrón oro— y la ruptura del euro. “Para anticipar un potencial ‘cisne negro’ es clave ver dónde está el apalancamiento excesivo, y actualmente en los balances privados no se perciben esos excesos”, explica José Manuel Amor, socio de Afi.

02.

La amenaza de la deuda

El panel tampoco teme una crisis en Estados Unidos causada por el cierre del Gobierno ante la falta de acuerdo entre demócratas y republicanos por el techo de deuda. Es la enésima vez que existen dudas al respecto, en un escenario donde la polarización se ha convertido en regla, pero finalmente se suele llegar a un pacto in extremis en la Cámara de Representantes. Amor destaca que esto refleja un problema de gobernanza, aunque la cuestión de fondo es otra: "No existe un plan fiscal a largo plazo".

Judith Arnal, investigadora sénior del Centre for European Policy Studies (CEPS) y del Real Instituto Elcano, coincide en que la posible inestabilidad por el endeudamiento no se va a dar a corto plazo, sino más adelante, y alerta del riesgo sistémico que puede llegar a significar la política de la Administración estadounidense: "Se espera un déficit del 6% del PIB de aquí a 2034. Es una política fiscal totalmente procíclica que no parece preocupar a ningún líder político allí". Efectivamente, la primera potencia del mundo está desplegando todo su músculo en los planes de subsidios para competir con China, engrosando la deuda. Y esto puede acabar teniendo consecuencias para su sostenibilidad.

A este lado del charco ya vivimos situaciones críticas durante la Gran Recesión, cuando los mercados pusieron el ojo sobre algunos países, entre ellos España, e incluso llegaron a poner en peligro la estabilidad del euro. Desde entonces, la UE empezó a ser mucho más vigilante en el cumplimiento de las reglas fiscales, pero la pandemia trajo una laxitud que ha vuelto a disparar el pasivo de los países. Ahora, algunos afrontan en mejor situación que otros el nuevo escenario de recuperación de las normas, más centradas en el gasto neto de ingresos que en el déficit.

Arnal recuerda que el diferencial en el mercado secundario del bono a 10 años asciende a 273 puntos en Portugal, 282 en Francia y 293 en España. Nuestros vecinos del oeste se han convertido en los alumnos aventajados de la consolidación fiscal, mientras que al norte de los Pirineos no lo han hecho tan bien. “Los mercados están más pendientes de la disciplina fiscal en la zona euro de lo que podríamos pensar”, afirma.

El mercado sigue vigilando

Evolución de la rentabilidad del bono a 10 años en cada país, en %
Francia
Portugal
España
Fuente: Bloomberg

Gloria Hernández, consejera independiente de DIA y directora general del Tesoro Público (1999-2003), también ve riesgos por ese lado, y destaca que la ratio de deuda pública se ha reducido principalmente por el incremento del denominador (el PIB). Este efecto no durará para siempre. Para que se produzca una verdadera consolidación fiscal, es necesario que el numerador (volumen de deuda) no se dispare, y ahí el gasto en pensiones, apunta Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), se revela como uno de los componentes principales.

Al final, se trata de otro de los ‘rinocerontes grises’, que en el caso de España se ha soslayado a través de una reforma que supone una patada hacia adelante. “Tenemos que fijar las prioridades del gasto público”, recuerda. El problema es que ningún político quiere recortar las jubilaciones, pero tampoco subir impuestos.

Gloria Hernández, consejera independiente de DIA y directora general del Tesoro Público (1999-2003), durante la reunión
Gloria Hernández, consejera independiente de DIA y directora general del Tesoro Público (1999-2003), durante la reunión.

Este dilema es común a todo Occidente, y se irá agravando si no se crean incentivos para una mayor responsabilidad fiscal. En cualquier caso, todos coinciden en que el riesgo sistémico está amortiguado, en Europa y principalmente en Estados Unidos, por la reducción de la exposición del pasivo a terceros países, especialmente China. Las tenencias de deuda norteamericana por parte del gigante asiático apenas llegan a un 3%, destaca Arnal, por lo que el potencial desestabilizador es menor del que podríamos pensar.

03.

Turbulencias financieras y regulatorias

Los bruscos acontecimientos acaecidos en los últimos años han puesto a prueba la salud de la economía y los mercados. La pandemia, que provocó el mayor desplome económico de la época reciente, las guerras, la crisis inflacionista y, más recientemente, el episodio de volatilidad extrema del pasado agosto. Pruebas suficientes para constatar que la economía se asienta sobre pilares firmes. Los bancos centrales entendieron en la crisis financiera su papel como estabilizadores de los mercados, y es justo lo que han hecho en los últimos años, evitando así los episodios de pánico en los parqués.

Es cierto que el aumento de los tipos de interés ha venido para quedarse (ninguno de los expertos espera la vuelta a la política de ‘tasas cero’), lo que obliga a elevar el gasto público en el servicio de la deuda. Pero Amor recuerda que la clave para la estabilidad financiera de un país está en “el coste neto sobre el PIB de los intereses de la deuda externa, que por ejemplo en el caso de Estados Unidos no es tan alto porque esta economía obtiene grandes ingresos por los activos que posee en el resto del mundo”.

Japón y China son sustituidos

Los cinco países con más deuda pública estadounidense, en miles de millones de dólares
Japón
China
Reino Unido
Luxemburgo
Canadá
Fuente: Bloomberg
Hay que repensar la forma de regular

Sin embargo, existe un foco de preocupación para los miembros del Observatorio: la regulación. La Unión Europea es una potencia en crear normativa que, en ocasiones, resulta contraproducente. “Hay que repensar la forma de hacer regulación, con mejores análisis de impacto e implicación del sector privado afectado”, señala Arnal. Las reflexiones de los expertos no divergen de las realizadas por el expresidente del BCE Mario Draghi en su informe encargado por la Comisión Europea: hay que mejorar y coordinar la forma de legislar en la UE.

“Las propuestas de Draghi suenan a música celestial, como por ejemplo la reducción de la burocracia y las regulaciones, en especial sobre las pymes, pero hace falta un mayor impulso político en los países de la UE”, explica Páramo. El auge de los populismos complica más el impulso de políticas verdaderamente transformadoras para la Unión y provoca el surgimiento de desconfianza entre socios. Pero Europa no tiene alternativa a avanzar.

José Manuel Amor, socio de Afi
José Manuel Amor, socio de Afi.

“El diagnóstico ya está hecho [el informe Draghi]; ahora es el momento de avanzar y Europa se va a tener que dejar ‘pelos en la gatera’. Si algún país no quiere acompañar y tiene que salir, ya existe la experiencia del Brexit”, señala Amor. Sin embargo, la falta de liderazgo en el eje franco-alemán, que tradicionalmente ha sido el impulsor de los avances europeos, introduce un gran elemento de riesgo. Los gobiernos nacionales, tanto de Scholz como de Macron, atraviesan dificultades internas, lo que provoca que la política comunitaria sea secundaria en las dos capitales.

Esta incertidumbre política y regulatoria no es un ‘cisne negro’, en la medida que no desencadenará una crisis económica, pero sí es un lastre que va ralentizando la economía europea paulatinamente y generando grietas en su cohesión. A medida que Europa se queda atrás, aumentan los riesgos sobre su supervivencia futura. Es un enemigo silencioso, que golpea sin que apenas se perciba, pero temible.