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Garamendi advierte a Díaz sobre la jornada: "No seremos cómplices de futuros fracasos"
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ASAMBLEA GENERAL DE LA CEOE

Garamendi advierte a Díaz sobre la jornada: "No seremos cómplices de futuros fracasos"

El líder de los empresarios acusa al ministerio de querer regalar 12 días de vacaciones pagadas a los trabajadores y de inventarse a la nueva patronal Conpymes para contrarrestar a CEOE

Foto: El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. (EFE/Pablo Martín)
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. (EFE/Pablo Martín)

La patronal no se ha levantado de la mesa, pero mantiene su posición de fuerza en la negociación para la reducción de la jornada laboral y está dispuesta a hacerla valer. En un tono más institucional que el de su homólogo de Cepyme, Gerardo Cuerva, la semana pasada, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha evitado pronunciarse sobre la última propuesta presentada este lunes por el Ministerio de Trabajo, pero ha acusado a Díaz de intentar regalar 12 días de vacaciones pagadas a los trabajadores y le ha lanzado una advertencia, sin mencionarla en ningún momento: "No queremos ser cómplices de futuros fracasos".

Según ha recordado, los empresarios han seguido contratando durante unos años muy difíciles, caracterizados por la pandemia y el aumento de los costes por la crisis inflacionista y las nuevas regulaciones, pero medidas como la reducción desde las 40 horas hasta las 37,5 sin merma salarial, como quiere Trabajo, pueden suponer la gota que colme el vaso: "Hemos aguantado el tirón y nos merecemos un respeto, no sabemos cuánto podemos aguantar. Quizá algún día el Ministerio de Trabajo tenga que dar cuenta de un deterioro del empleo y explicar por qué no se contrata como antes. Las decisiones de hoy se miden mañana y pasado mañana".

Garamendi ha pronunciado estas palabras en la Asamblea General de la CEOE, celebrada este martes en el Auditorio de Mutua Madrileña en la capital de España, donde se han aprobado por unanimidad las cuentas para este año. Sin embargo, el interés no radicaba en el funcionamiento interno de la patronal, que subirá los sueldos a sus empleados un 3% y prevé un superávit de 94.000 euros, sino en los mensajes que el empresario vasco podría lanzar sobre la negociación en curso.

El presidente de la CEOE ha reconocido que está hablando con el Gobierno y que lo seguirá haciendo hasta el final, pero ha reiterado su crítica habitual sobre el hecho de que el resultado ya esté marcado antes del partido. "Hasta dónde llega la negociación es una pregunta que hay que hacerle a Díaz", ha asegurado ante los medios en unas declaraciones posteriores al acto.

Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (Europa Press/Marta Fernández Jara)

Pese a la reciente distensión entre las partes, la CEOE sigue poniendo la pelota en el tejado de la vicepresidenta, y su líder ha advertido de que, al igual que ha dicho sí otras veces, esta vez puede suceder lo contrario. "Nuestra vocación es llegar a acuerdos, pero tenemos capacidad de decir que no. Cuando hay otros que dicen que no, no pasa nada, es democrático", ha afirmado en referencia a los sindicatos.

Defensa frente a los ataques

El discurso de Garamendi se ha convertido en una defensa cerrada del papel de los empresarios frente a los ataques que, a juicio de la patronal, están sufriendo por parte del Gobierno. La palabra más repetida ha sido "confianza", que se ha visto mermada en los últimos meses ante lo que la CEOE considera una reforma por la puerta de atrás del Estatuto de los Trabajadores, con medidas como la prevalencia de los convenios autonómicos frente a los sectoriales de escala nacional.

Ahora, ese clima se ha enturbiado cada vez más, y la posible inclusión de nuevos actores en el diálogo social se mezcla en la lista de agravios con la actitud del Ejecutivo en la negociación para la reducción de la jornada. "Seguimos dispuestos a sentarnos en todas las mesas que haga falta, pero eso no significa aceptar ultimátums ni trampas", ha denunciado Garamendi.

Foto: El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. (EFE/Pablo Martín)

La negociación dio un vuelco la semana pasada, tras las declaraciones públicas del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en favor de un acuerdo. Trabajo ha pasado de dar un ultimátum a los empresarios si no llevaban a la mesa de este lunes un papel a presentar él mismo una nueva propuesta que recoge algunas de las reivindicaciones patronales. La más destacada es la referida a las bolsas de horas, que permiten distribuir de forma más flexible el tiempo de trabajo a lo largo del año, algo muy importante en sectores muy estacionales y con jornadas irregulares como la hostelería, que serían los más afectados por la reducción de jornada.

Si hace solo unos días el escenario más plausible era un acuerdo antes del verano que solo incluyese al Gobierno y los sindicatos, ahora los plazos ya no se antojan tan estrictos: la prioridad del Ejecutivo es incluir a la CEOE en la reforma para favorecer su posterior tramitación parlamentaria, que requiere del concurso de los nacionalistas conservadores (PNV y Junts). Sin embargo, no lo tendrá fácil.

El fin del monopolio

De momento, las posiciones están muy alejadas, en un clima de tensión como no se había visto desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa. La semana pasada, la Asamblea General de Cepyme se convirtió en un "basta ya" contra las políticas del Ejecutivo. El acto de este martes no ha tenido ese tono, y el propio presidente de la CEOE ha apelado a la moderación, lo que indica que el escenario ahora es más propicio para la negociación que hace solo unos días. Sin embargo, Garamendi sí lo ha elevado relación con el posible final del monopolio de la CEOE en el diálogo social, tras la inclusión de otras patronales, como la catalana Pimec o la nacional Conpymes, en algunos órganos de ámbito estatal.

"Nosotros no tenemos que pedir un asiento en el diálogo social, porque nosotros hemos construido el diálogo social", ha proclamado, en el único momento en toda la asamblea interrumpido por los aplausos de las decenas de empresarios congregados. Y acto después, ha añadido en referencia a la propuesta de Conpymes para acceder a la mesa de la reducción de jornada si no hay avances con la CEOE: "Entiendo que para algunos sea más cómodo no tenernos en la mesa, porque no somos amiguetes de nadie".

Ya fuera, en declaraciones a los periodistas, Garamendi ha sido incluso más explícito, al relacionar las discrepancias entre el Gobierno y los empresarios en las negociaciones con los movimientos de Trabajo para incluir a estas nuevas patronales en instituciones como el Consejo Económico y Social. "Si no me gusta lo que dices, me invento algo", ha dicho, para resumir el modo de proceder del ministerio.

Los empresarios ven en Conpymes el caballo de Troya del Ejecutivo para restarles poder en el diálogo social. Frente a él, Garamendi ha erigido a la CEOE en la portavoz legítima en este ámbito desde hace casi medio siglo: "La defensa de la empresa no es una lucha de poder contra el Gobierno".

La patronal no se ha levantado de la mesa, pero mantiene su posición de fuerza en la negociación para la reducción de la jornada laboral y está dispuesta a hacerla valer. En un tono más institucional que el de su homólogo de Cepyme, Gerardo Cuerva, la semana pasada, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha evitado pronunciarse sobre la última propuesta presentada este lunes por el Ministerio de Trabajo, pero ha acusado a Díaz de intentar regalar 12 días de vacaciones pagadas a los trabajadores y le ha lanzado una advertencia, sin mencionarla en ningún momento: "No queremos ser cómplices de futuros fracasos".

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