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Sigue el sorpaso de los países europeos: Estonia adelanta a España en PIB per cápita
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Se queda rezagada

Sigue el sorpaso de los países europeos: Estonia adelanta a España en PIB per cápita

El estancamiento de España debido a la pobre productividad del país y al envejecimiento poblacional provoca una lenta pero continua pérdida de posiciones del país en el 'ranking' europeo

Foto: Imagen de la bandera de España en la plaza de Colón (Madrid). (EFE/David Fernández)
Imagen de la bandera de España en la plaza de Colón (Madrid). (EFE/David Fernández)
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Estonia superó a España en PIB per cápita durante el pasado verano, como constatan los últimos datos de Eurostat. La producción por cada habitante del pequeño país báltico fue de casi 7.000 euros entre julio y septiembre, lo que supone superar los 6.840 euros que consiguió España en el mismo periodo. Se culmina así un adelantamiento que no por esperado deja de ser noticioso. El gran crecimiento que han experimentado los países del Báltico en las tres últimas décadas contrasta con el estancamiento de España desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, hace ya una década y media.

En el verano de 2008 el PIB per cápita de España era de 5.660 euros, lo que significa que el crecimiento en este periodo ha sido del 17%. La mayor parte de este crecimiento es consecuencia de la inflación, que hace que el valor de la producción sea mayor, aunque en términos reales no varíe. Si se descuenta la inflación, el PIB per cápita de España ha crecido un pírrico 2,24% en los últimos 15 años. Un balance tan pobre que facilita el sorpaso a otros países europeos.

En apenas cinco años, cuatro países del euro han superado a España en PIB per cápita: Eslovenia, Chipre, Malta y ahora, Estonia. Y el siguiente que viene es Lituania, que en el tercer trimestre se quedó a menos de un 3% de alcanzar a España. Es posible que a cortísimo plazo España recupere este puesto perdido, pero la tendencia de fondo apunta a que se consolidarán por encima de España a medio plazo. Estos países han aprovechado intensamente su entrada en la Unión Europea por la desaparición de las barreras al flujo de bienes y personas. De esta forma han podido captar una parte de la producción que se generaba en los países del occidente europeo y también una parte de los flujos turísticos hacia el Mediterráneo.

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE/Armando Babani)

Las repúblicas del Báltico han conseguido una gran modernización de su economía tras la caída de la URSS y su posterior entrada en la Unión Europea. Eso sí, en gran medida el crecimiento se ha cimentado sobre el sector inmobiliario que sigue en riesgo permanente de sobrecalentamiento. Además, ahora se enfrentan a viejos fantasmas como consecuencia de la invasión de Ucrania. La ruptura de las relaciones comerciales con Rusia está suponiendo un duro golpe para sus economías. No tanto por la escasez de productos como por la escalada de la inflación que están sufriendo, que supera el 20%.

En el tercer trimestre del año la producción de Estonia se contrajo algo más de un 2% y lo mismo ocurrió en Lituania y Eslovenia. Por delante les esperan meses complicados con el riesgo de problemas en el suministro de bienes importados. Sin embargo, las previsiones contemplan que el crecimiento volverá a partir de la próxima primavera y rápidamente recuperarán la senda de desarrollo de las últimas décadas. Además, la inflación está siendo tan intensa que el PIB per cápita crece rápidamente a pesar de la caída del PIB real.

Foto: Foto: Unsplash.

El envejecimiento es una de las cuestiones clave que explica el pobre desempeño de España. A medida que aumenta el porcentaje de la población que no trabaja, la renta disponible tiene que repartirse entre más personas. De esta forma, el PIB per cápita se modera. Lo que está haciendo España para evitar que haya que repartir más renta entre personas que no trabajan es recurrir al déficit público. El Estado gasta dinero que no tiene en financiar las pensiones, para así garantizar que la renta de las familias crece incluso aunque el PIB per cápita esté estancado.

En España, el 42% de la población de más de 15 años no está disponible para trabajar (son inactivos), ya sea porque sigan estudiando o bien porque estén jubilados o, sencillamente, porque no quieren tener un empleo. Sí, además, se incluyen a los parados (personas que quieren un empleo, pero no lo encuentran), el porcentaje de población que no trabaja asciende al 51%. Esto es, en torno a la mitad de la población adulta no trabaja. En Estonia, esta cifra se reduce al 40%, esto es, hay diez puntos más de población ocupada. Un dato que es clave para explicar la diferencia del PIB per cápita entre España, y otros países del Occidente europeo, respecto a los del Este.

El envejecimiento se mantendrá durante las próximas décadas, lo que complica que el PIB per cápita pueda crecer de forma significativa. La única solución sería un gran crecimiento de la productividad aparente, que también se ha mantenido estancada durante las últimas décadas. Sin embargo, los bajos niveles de inversión del país en I+D y el continuo envejecimiento de trabajadores dan pocas esperanzas a un gran crecimiento de la productividad.

Pero España tampoco ha conseguido acercarse a los países más desarrollados del centro y norte de Europa. Y eso a pesar de que muchos de ellos están más envejecidos. Por ejemplo, hace dos décadas el PIB per cápita de Alemania era un 50% superior al de España, hoy es un 66% mayor. Durante los primeros años del Euro, España consiguió una gran convergencia con los países del norte, pero fue un espejismo provocado por la burbuja inmobiliaria. La realidad es que esa convergencia ha desaparecido. Y la pandemia ha sido la puntilla para España, ya que es el único país del euro que todavía no ha recuperado el nivel de actividad del año 2019. El terreno que ha perdido no se ha podido recuperar tras el final de las restricciones, lo que indica que se ha perdido una parte del tejido productivo como consecuencia de la pandemia a pesar del reajuste por sectores. Más piedras en el camino en el reto del crecimiento para España.

Estonia superó a España en PIB per cápita durante el pasado verano, como constatan los últimos datos de Eurostat. La producción por cada habitante del pequeño país báltico fue de casi 7.000 euros entre julio y septiembre, lo que supone superar los 6.840 euros que consiguió España en el mismo periodo. Se culmina así un adelantamiento que no por esperado deja de ser noticioso. El gran crecimiento que han experimentado los países del Báltico en las tres últimas décadas contrasta con el estancamiento de España desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, hace ya una década y media.

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