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La economía del norte de España no levanta cabeza y sale perdedora de la pandemia
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El empleo sigue estancado

La economía del norte de España no levanta cabeza y sale perdedora de la pandemia

Los altos hornos vascos y asturianos eran el orgullo de la industria española a mediados del siglo XX. Hoy, el norte es una región azotada por la despoblación, el envejecimiento y la desindustrialización

Foto: Imagen de la  playa de Ondarreta de San Sebastián. (EFE/Juan Herrero)
Imagen de la playa de Ondarreta de San Sebastián. (EFE/Juan Herrero)
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El final de la pandemia impulsó el empleo hasta el punto de que España ha superado los 20 millones de afiliados a la Seguridad Social. Sin embargo, la recuperación no se ha repartido igual por todo el territorio nacional: la mitad sur de España está en niveles récord de empleo, pero las provincias del norte apenas han recuperado el nivel de trabajo que tenían antes de la pandemia. Los registros de la Seguridad Social son el mejor indicador de la situación económica que vive cada región y lo que muestran es que el noroeste de España sigue estancado en una crisis ya muy prolongada.

La única provincia de España que en noviembre no había recuperado el nivel de empleo previo a la pandemia (comparado con noviembre de 2019 para evitar problemas de estacionalidad) es Palencia, que ha perdido casi 1.000 empleos en este periodo. Aunque el resto de provincias ya están en los niveles de 2019, su crecimiento en estos tres años ha sido pírrico: en Lugo y Guipúzcoa la creación de empleo no llega al 1%; mientras que en Ourense, Valladolid, Burgos, Asturias, Vizcaya y Álava no alcanza el 2%. Por contra, la peor provincia de la mitad sur de España es Jaén y tiene 4,4% más de afiliados que antes de la pandemia. Y la mejor es Málaga, con un gran crecimiento del 8,4%. Hasta las islas, Baleares y Canarias, se han recuperado después de la recesión que sufrieron durante la pandemia por el batacazo del turismo.

La mitad norte del país (descontando la franja del Mediterráneo) está golpeada por varios males económicos que se están consolidando en la salida de la pandemia. La despoblación (ahora se están vaciando también las pequeñas capitales de provincia), el envejecimiento y la desindustrialización son su condena. Y por el momento las pensiones sostienen su demanda interna, pero en unas décadas, cuando se consolide la tercera gran despoblación, perderán una gran transferencia de rentas por las pensiones.

Foto: Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EFE/Luis Millán)

El comercio es el sector que mejor refleja la verdadera situación económica, ya que cuando el resto de sectores no avanzan, la demanda de los hogares languidece y las tiendas y supermercados tienen que despedir a trabajadores. O, directamente, cerrar. Las ciudades y pueblos del interior septentrional de España están llenas de locales cerrados que en el pasado fueron negocios boyantes. En las provincias del noroeste del país, desde Galicia hasta La Rioja, el comercio todavía no ha recuperado los niveles de empleo previos a la pandemia. El peor registro es el de Guipúzcoa, que ha perdido casi el 5% del empleo en este periodo, seguido de Ourense, con un 4% menos. En el extremo opuesto, Huelva, Almería, Albacete o Cuenca han ganado más de un 3% del empleo.

La migración y el envejecimiento están despoblando estos territorios, reduciendo así la profundidad del mercado. Con menos demanda, el comercio no tiene ninguna posibilidad de crecimiento. Pero no solo eso: las empresas también tienen muchos problemas para encontrar mano de obra, ya que los niveles de desempleo han caído rápidamente por las jubilaciones y el éxodo de los jóvenes. En el País Vasco, el nivel de desempleo medio del último año es del 8,5% y en Aragón, Cantabria, La Rioja y Navarra está también por debajo del 10%. Esto significa que el exceso de oferta de trabajo es muy limitada y también dificulta la creación de empleo por la existencia de muchas vacantes.

Otro de los sectores que depende directamente de la evolución económica de cada territorio es la construcción. Sin dinamismo económico ni crecimiento poblacional, la construcción de viviendas se ve ralentizada y, con ella, el empleo en el sector. En Ourense y Asturias se ha perdido casi el 2% de la afiliación en la construcción. Por el contrario, en una quincena de provincias la construcción no solo no se ha recuperado, sino que ha elevado su empleo en más de un 10%. Es el caso de Jaén, Almería, Cáceres, Cádiz o Córdoba.

La industria ha sido tradicionalmente el sector diferencial de las regiones del norte respecto al resto del territorio nacional. Sin embargo, la competencia internacional y la crisis de suministros ha provocado una lenta pero continua desindustrialización en las últimas dos décadas. En el País Vasco, por ejemplo, todas las provincias tienen aún menos empleo industrial que antes de la pandemia. En Vizcaya el descenso es del 3%; en Álava, del 2% y en Guipúzcoa, del 1%. Pero los peores registros se vuelven a producir en Palencia, en buena medida como consecuencia de su dependencia de la fábrica de Renault, que optó por prescindir de una parte de sus trabajadores eventuales ante la crisis del sector del automóvil.

La hostelería tampoco está ayudando a las provincias del norte, a pesar de que estuvieron entre los destinos preferidos de los españoles durante los meses de pandemia por ser destinos no masificados. Ahora, la mayor parte de los viajeros elige las playas del Mediterráneo para sus vacaciones, mientras que los destinos de naturaleza y cultura del interior han perdido demanda. El resultado es que las provincias de la costa este del país y las islas han recuperado rápidamente el nivel de afiliación turística previa a la pandemia, mientras que las de la mitad norte siguen aún muy lejos.

El peor dato de España se ha registrado en Ourense, que ha perdido al 9% de los afiliados del turismo que tenía antes de la pandemia. Lugo y Palencia también han perdido más de un 5% y Huesca, La Rioja, Lleida, Zamora, Álava y Burgos están aún a más de un 2% de volver a los niveles de 2019. Por el contrario, Baleares tiene un 8% más de afiliados turísticos que antes de la pandemia y Cádiz y Tarragona, un 7% más. Sin el auxilio de la hostelería y con la industria agonizando, el futuro del noroeste apunta a una crisis estructural.

El final de la pandemia impulsó el empleo hasta el punto de que España ha superado los 20 millones de afiliados a la Seguridad Social. Sin embargo, la recuperación no se ha repartido igual por todo el territorio nacional: la mitad sur de España está en niveles récord de empleo, pero las provincias del norte apenas han recuperado el nivel de trabajo que tenían antes de la pandemia. Los registros de la Seguridad Social son el mejor indicador de la situación económica que vive cada región y lo que muestran es que el noroeste de España sigue estancado en una crisis ya muy prolongada.

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