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El sector exterior tira de la economía ante la atonía del consumo
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EL GASTO PÚBLICO PIERDE FUELLE

El sector exterior tira de la economía ante la atonía del consumo

La composición del crecimiento económico ha cambiado de forma significativa tras la última revisión del PIB. El sector exterior es ahora el componente más dinámico, mientras que el gasto público se desinfla

Foto: Empleada de un local en Bilbao. (EFE/Luis Tejido)
Empleada de un local en Bilbao. (EFE/Luis Tejido)
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El perfil de crecimiento del PIB cambia. Y lo hace al ritmo que marca la normalización de la actividad económica respecto de los tiempos del covid. La demanda externa, y pese a los nubarrones que se divisan en la eurozona, hacia dónde se dirige más de la mitad de las exportaciones españolas, ha pasado a ser el principal motor del crecimiento, contribuyendo en 0,9 puntos en términos trimestrales al avance del PIB, frente a los 0,5 puntos que aporta la demanda nacional (consumo público, privado e inversiones).

Esa progresiva normalización de la economía explica, igualmente, que el consumo privado, que es el componente que más pesa en el producto interior bruto, esté tomando solo parcialmente el relevo al consumo público, que fue la rúbrica más dinámica durante la pandemia. El gasto de las familias, en parte financiado con el ahorro embalsado durante el covid, se ha ido acelerando —sobre bases muy contenidas— a medida que se ha ido abriendo la economía. En particular, en actividades como la hostelería, el turismo, el comercio y los transportes, que fueron los sectores más afectados.

Foto: Una terraza en Mahón (Baleares). (EFE/David Arquimbau)

La recuperación, en todo caso, es moderada. Entre otras razones, por el alza en vertical de la inflación, que socava la renta disponible de los hogares. Los datos más recientes de Estadística, en concreto, muestran que el comercio minorista acumula un trimestre en negativo después de conocerse que entre julio y junio, eliminando los efectos estacionales y de calendario, las ventas cayeron un -0,7%.

El gasto en consumo de las familias, en concreto, está creciendo (segundo trimestre de 2022) a un ritmo intertrimestral del 1,2%, muy por encima del -1,2% registrado en el mismo periodo anterior, y lejos, en cualquier caso, del 1,3% que decrece el consumo público, lo que refleja el cambio en la composición del crecimiento. Ese ritmo, en todo caso, está sesgado al alza por el efecto que tiene en la medición del PIB la reciente revisión que ha realizado Estadística, y que supone partir de una base más baja. El INE ha estimado que el consumo no creció en el segundo trimestre un 3,2%, sino solo ese 1,2%, algo que es más coherente con la evolución del empleo y de las ventas minoristas.

Sin reglas fiscales

En el caso del consumo público, y con base 100 en 2015, el gasto del conjunto de las administraciones acumula tres trimestres consecutivos con descensos. El segundo trimestre de este año, en concreto [ver gráfico], el consumo público se situó en 110,3 puntos en términos corregidos de estacionalidad y de calendario, lo que significa 3,8 puntos porcentuales menos que en el tercer trimestre del año 2021, que marca el punto álgido de la intervención del Estado en la economía a consecuencia de la pandemia. Sin reglas fiscales para embridar el déficit, y ante el deterioro de la actividad, los gobiernos diseñaron una política fiscal ultraexpansiva que ahora comienza a agotarse, aunque todavía se mantiene en niveles elevados.

Foto: Sede del Banco de España en Madrid. (EFE)

El cambio en la composición del PIB no oculta, sin embargo, una realidad. El PIB de España en el segundo trimestre del año todavía se sitúa un 2,2% por debajo del nivel previo a la pandemia, algo que refleja la persistencia de la crisis. Todos los países de la eurozona ya han recuperado aquellos niveles. En el caso del consumo de los hogares, y tras la reciente revisión del PIB que ha hecho el Instituto Nacional de Estadística (INE), todavía se sitúa un 6,4% por debajo del nivel existente en el cuarto trimestre de 2019, es decir, inmediatamente antes de la pandemia. No es de extrañar, por lo tanto, que ahora se haya acelerado respecto del comportamiento del sector público.

PIB y política monetaria

El componente más dinámico del PIB, de hecho, es el sector exterior. La demanda externa, en concreto, aporta nada menos que 4,9 puntos al crecimiento interanual (el triple que la demanda interna), lo que se debe tanto a la evolución de las exportaciones —principalmente de servicios, no de bienes— como a las importaciones, que se han moderado de forma significativa, lo que refleja en última instancia que la economía española es hoy menos dependiente que en el pasado de las compras en el exterior para seguir creciendo.

A la luz de estos datos, cabe estimar, como sostienen los economistas de CaixaBank Research, un ligero sesgo al alza a la previsión de crecimiento del PIB para el conjunto de 2022, aunque si se tienen en cuenta las elevadas incertidumbres que se divisan en el horizonte todavía no se atreven a hacer una revisión al alza en sus previsiones de PIB, que se mantiene en el 4,5% para el conjunto del año. Y esto es así porque es difícil prever con alguna precisión qué consecuencias pueden tener para las economías domésticas el endurecimiento de la política monetaria, que deteriora tanto el poder adquisitivo de los hogares como las expectativas de inversión empresarial.

Este deterioro, en todo caso, ya es evidente a la luz del índice compuesto de gerentes de compras (PMI, por sus siglas en inglés), considerado un buen indicador de la salud económica general, que este viernes no solo arrastró a las bolsas hasta mínimos del año, sino que es una señal de alerta de que la recesión en la eurozona está cerca. En particular, en Alemania, que supone la cuarta parte del PIB. El nuevo nivel, 48,2 en septiembre, supone adentrarse todavía más en zona de contracción (inferior a 50 puntos), y ya van tres meses consecutivos en ese escenario. Una encuesta realizada por los analistas de Reuters a principios de este mes dio una probabilidad del 60% de una recesión en la zona euro dentro de un año.

El perfil de crecimiento del PIB cambia. Y lo hace al ritmo que marca la normalización de la actividad económica respecto de los tiempos del covid. La demanda externa, y pese a los nubarrones que se divisan en la eurozona, hacia dónde se dirige más de la mitad de las exportaciones españolas, ha pasado a ser el principal motor del crecimiento, contribuyendo en 0,9 puntos en términos trimestrales al avance del PIB, frente a los 0,5 puntos que aporta la demanda nacional (consumo público, privado e inversiones).

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