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Si crees que cada vez trabajas más, tienes razón: "No hay profesión en la que no ocurra"
  1. Economía
ENTREVISTA CON FRANCIS GREEN

Si crees que cada vez trabajas más, tienes razón: "No hay profesión en la que no ocurra"

Las investigaciones del británico son clave para entender los entornos laborales modernos y por qué tenemos la sensación de que tenemos menos tiempo para hacer más cosas

Foto: El profesor Francis Green.
El profesor Francis Green.
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Pregúntele a cualquier trabajador y encontrará que una de las sensaciones más compartidas en el entorno laboral es la de ir siempre con la lengua fuera, la de no llegar a tiempo, la de no dar abasto. Como si el tiempo se hubiese comprimido y los 60 minutos de cada hora laboral durasen menos. Si usted también tiene esa sensación, no está solo ni se trata de nada extraordinario.

Uno de los investigadores laborales más veteranos ha dedicado gran parte de las últimas décadas a mostrar con datos contantes y sonantes cómo, desde principios de los años 90, tanto en su Reino Unido natal como en el resto de la Unión Europea, los trabajadores, efectivamente, trabajan más. El académico es el profesor Francis Green y el problema, la "intensidad del trabajo", el concepto que utiliza para referirse a esta creciente sobrecarga en nuestras vidas diarias.

"No es que trabajemos más horas, es que lo hacemos a un ritmo cada vez mayor"

En el panorama que el profesor pinta a partir de datos como los del European Survey of Working Conditions los trabajadores se han convertido en autómatas que no tienen descanso entre tarea y tarea, que apenas pueden intercambiar impresiones con sus colegas y que, por lo tanto, terminan estresados y quemados. Muchos de ellos, terminan abandonando sus puestos. El profesor de Trabajo y Economía de la Educación en el Instituto de Educación del University College de Londres atiende a El Confidencial para explicar qué está pasando.

PREGUNTA. Ha dedicado gran parte de su carrera a mostrar cómo, durante las últimas décadas, la intensidad del trabajo que desempeñamos ha aumentado constantemente.

RESPUESTA. En primer lugar, hay que definir qué es la intensidad del trabajo, porque no es la cantidad de tiempo que trabajamos. No es que trabajemos muchas horas, porque eso ya ocurría en el pasado. Es el ritmo al que trabajas, al que realizas tus tareas durante las horas que pasas en tu puesto. La intensificación del trabajo se refleja, por ejemplo, reduciendo o eliminando todos esos momentos a lo largo del día en los que a lo mejor te podías tomar un descanso, o en que te exijan hacer dos cosas al mismo tiempo, o en plazos de entrega más cortos. Es algo que cualquiera puede entender. Esto provoca que el tiempo que pasas en el trabajo sea cada vez más estresante. Se trata de algo muy importante para nuestro bienestar.

"Es algo que ha ocurrido durante los últimos 30 años en la mayoría de lugares"

No es sencillo de medir, porque es fácil ponerse nostálgico y pensar que todo era mejor antes. Nuestro trabajo en Reino Unido y en el resto de Europa es preguntar sobre esta cuestión. Cuando comparas una época y otra, desde principios de los años 90 se ha producido una intensificación del trabajo en todos los sectores económicos, especialmente entre los profesionales. El trabajo que más he investigado son los profesores que, por ejemplo, ya no tienen un momento para sentarse con sus compañeros y charlar, porque tienen que rellenar toda clase de informes y estadísticas. Según nuestros datos, es algo que ha ocurrido durante los últimos 30 años en la mayoría de lugares.

P. La pregunta es por qué.

R. Hay varias razones, pero algunas de ellas están relacionadas con los cambios tecnológicos orientados al esfuerzo. La organización del trabajo ha evolucionado a lo largo de los últimos años de manera acorde con la tecnología y el uso de los ordenadores. Esto ha tenido varios efectos. Por un lado, ahora es más fácil trabajar de manera más intensa. Es decir, imagínate que estás en un ‘call center’ y tu jefe te asigna automáticamente tu siguiente tarea cuando termina las que estás haciendo, sin tener que esperar un segundo. Es muy eficiente, pero, al mismo tiempo, es también muy intenso.

placeholder Sin un segundo de descanso. (EFE)
Sin un segundo de descanso. (EFE)

Al mismo tiempo, esta tecnología permite que los trabajadores sean monitorizados de manera más estrecha. Eso no quiere decir que todas las empresas lo vayan a hacer. Pero, si la gente se siente observada durante mucho tiempo, evitan estar desocupados. Por ejemplo, irán menos al cuarto de baño.

Pero la gente también recibe nuevas exigencias, como aprender constantemente cosas nuevas. Nuestros datos muestran que es una carga importante para ellos. Y, cuando trabajas en el sector público hay un factor adicional, que es la devoción hacia su trabajo. Imagínate que eres una enfermera en un hospital y, en lugar de cinco pacientes, ahora tienes 10. ¿Qué haces? No vas a decir: "Lo siento, no puedo atenderos". Es poco probable que protestes o te pongas en huelga, así que aguantas. Es el capitalismo moderno. Lo hemos visto tanto en Europa como en EEUU, donde los datos no son tan completos.

P. Eso también produce comportamientos paradójicos, como que se terminen trabajando más horas fuera de tu horario habitual para no sufrir ese agobio. Es algo que yo mismo he hecho.

R. Lo que estás haciendo es utilizar la flexibilidad de tu trabajo para que se adapte a tu vida. Si tienes el control, puedes decidir trabajar más, pero de manera menos intensa. Los académicos hacemos lo mismo, trabajamos un poco los sábados y domingos. Por otro lado, si no tienes control, puedes encontrarte a las 10 de la noche con que tu jefe te mande un correo y espere que respondas inmediatamente. Las barreras entre tu trabajo y el resto de tu vida desaparecen y estás siempre disponible. Hay muchas evidencias de que es una situación estresante que empeora la salud.

La intensificación del trabajo también ha ocurrido entre los basureros o limpiadores

P. Últimamente se ha hablado mucho de la Gran Renuncia, pero, en uno de sus trabajos previos al covid, ya contaba cómo alrededor del 14% de profesores británicos abandonaban sus puestos después del primer año. Supongo que la intensificación es una de las razones para que esto se produzca.

R. Lo parece, pero no lo hemos estudiado directamente. Ese trabajo que citas fue muy importante para el sindicato de profesores. Nadie sabe si la razón por la que la gente abandona sus trabajos es la intensificación, pero es verdad que la carga de trabajo sí es un motivo que la gente suele aducir. En la Gran Renuncia, no son solo los jóvenes los que se marchan, sino también los mayores, y eso creo que sí tiene que ver con esta intensificación.

P. Paradójicamente, la productividad se ha estancado a pesar de este aumento de la intensidad. ¿Qué está pasando?

R. No soy capaz de resolver el puzle de la productividad, pero creo que muestra bien esta ineficiencia. La productividad dejó de crecer en Gran Bretaña alrededor de la crisis financiera de 2008 y desde entonces ha ido cada vez más lenta, también en el resto de Europa. La situación ha empeorado con el Brexit. Dentro de cinco años, la diferencia entre Europa y Reino Unido será espectacular.

P. En sus trabajos, suele centrarse en los profesores, pero, como dice, afecta a cualquier profesional. ¿No hay ninguna profesión que quede al margen de esta tendencia?

R. Ninguna, diría. La intensificación del trabajo también ha ocurrido entre los basureros o los limpiadores. Toda clase de trabajadores lo han experimentado, si bien a diferentes niveles. Pero parece ser algo generalizado, no algo repentino. No es algo que ocurra de un año para el otro, como la inflación que de repente salta del 0% al 10%.

placeholder Ni siquiera él tiene descanso. (EFE/Javier Lizón)
Ni siquiera él tiene descanso. (EFE/Javier Lizón)

P. ¿Dónde está el final de esta intensificación? Como dice en uno de sus trabajos, no es posible que la única forma de crecer sea hacer trabajar cada vez más a tus empleados.

R. La gente tiene sus límites. Estoy seguro de que aún hay margen para aumentar la intensidad del trabajo en muchos países europeos, pero no creo que sea muy saludable hacerlo. Sabemos que el crecimiento viene de la inversión en trabajadores y tecnología, no en hacer que la gente trabaje más. Toda la evidencia muestra que a la gente le gusta estar implicada en su trabajo, pero no estar sobrecargada. Y la mayoría lo está. La relación entre lo duro que trabaja la gente y su bienestar es patentemente negativa, y lo hemos visto en nuestros datos. Cuanto más duro trabajan, más probable es que muestren una menor o ninguna satisfacción con su trabajo, y más probable es que sufran problemas de salud.

P. Otra de las consecuencias más claras es que la gente empieza a pensar que no son lo suficientemente profesionales. Por ejemplo, los sanitarios que abandonan porque no pueden desempeñar su trabajo en las condiciones en que deberían. Esta sobrecarga tiene importantes consecuencias sociales.

R. Estoy de acuerdo. Hace que sea más difícil encontrar significado en lo que haces. Añado algo más: no soy psicólogo, soy economista, pero, según la mejor teoría psicológica, estos procesos de trabajo intensivo son más destructivos cuando los empleados tienen menos control. Si alguien puede controlar lo que está haciendo en su puesto, es capaz de elegir qué tareas desempeñar y cuáles no, frente a las que se imponen. Por lo tanto, existe la posibilidad de lidiar con una gran carga de trabajo. A menudo, estos trabajadores tienen una gran ética laboral, quieren trabajar duro. Pero, para la mayoría, su control es limitado, y se sienten estresados.

"Los trabajos de nivel medio han desaparecido y sus sueldos han bajado"

P. Ha hablado de los últimos 10 años, la era de la austeridad. Imagino que habrá sido un factor clave para el aumento en la intensificación.

R. En última instancia, la capacidad para utilizar esta tecnología depende del poder que tengas en tu lugar de trabajo, de tu capacidad para marcharte y conseguir otro trabajo que sea tan bueno como el que tienes. La posibilidad de resistir a nivel individual o de sindicato. El último periodo de austeridad que se ha impuesto sobre todo en el sector público ha limitado todo esto. Lo que hemos visto es un cambio en el equilibrio de poder en comparación con lo que ocurría hace 30 o 40 años, con el declive del poder de los sindicatos y la desregulación progresiva de los mercados de trabajo.

P. También habla de un aumento de la desigualdad en la calidad de los trabajos. Es otro tipo de polarización más, entre los buenos empleos, que cada vez son mejores, y los no tan buenos, que cada vez ofrecen peores condiciones.

R. Es un proceso que lleva décadas en marcha y en el que han desaparecido toda esta clase de empleos de nivel medio al mismo tiempo que aumentaban rápidamente los empleos de nivel más alto y una cierta clase de empleos de menor nivel que no se pueden automatizar fácilmente. Eso se refleja en su calidad. Los sueldos de los trabajos de nivel medio han bajado y cada vez hay menos puestos, lo que es parte de este proceso de polarización.

P. La pregunta del millón es cómo podemos revertir esta situación.

R. Por un lado, los trabajadores deben poder defender el ritmo al que trabajan cuando negocian con sus empleadores. Hay otras áreas que podemos tener en cuenta. Una buena regulación del empleo, por ejemplo. Deberíamos promover la protección de datos, por el uso que algunas empresas están haciendo sobre la información que recogen de sus trabajadores. Es posible pero complejo, y se está intentado llevar a cabo en la Unión Europea, pero no en Reino Unido, me temo. Va a consistir en mezclar regulaciones con otorgar el poder suficiente a los trabajadores como para revertir los cambios en este equilibrio de poder.

placeholder Hasta en la ola de Corea. (Reuters/Kim Kyung-Hoon)
Hasta en la ola de Corea. (Reuters/Kim Kyung-Hoon)

Otra gente te daría una respuesta más individualista: los trabajadores deben hacer yoga o practicar actividades que mitiguen el estrés relacionado con el trabajo. Puede funcionar, pero no es una solución, porque se trata de un problema social y global.

P. ¿Cree que cada vez más gente abandonará sus puestos si no se hace algo?

R. Creo que cada vez más gente estará muy estresada, aunque influirán otros factores para que puedan abandonar sus puestos, como el coste de la vida. No tengo una respuesta de sí o no. Es muy complejo, pero no creo que este problema vaya a desaparecer, y necesitamos fijarnos en él. No hay una fórmula, aunque sí sé qué le diría a los profesores británicos que están sobrecargados de trabajo ahora mismo.

P. ¿Y qué les diría?

R. Tanto a los empleadores como al Gobierno o el Ministerio de Educación, que todos los requisitos burocráticos para la actividad no lectiva y la monitorización de estudiantes han ido demasiado lejos. En todos los colegios públicos se han recortado fondos al mismo tiempo que aumentaba el número de estudiantes, así que la ratio de las clases ha aumentado. También ha crecido la presión a través las frecuentes inspecciones. Todas esas cargas burocráticas podrían reducirse y mejoraría no solo el bienestar de los profesores, sino también los problemas de rotación y el riesgo de que la gente abandone tan solo después de un año o dos.

Pregúntele a cualquier trabajador y encontrará que una de las sensaciones más compartidas en el entorno laboral es la de ir siempre con la lengua fuera, la de no llegar a tiempo, la de no dar abasto. Como si el tiempo se hubiese comprimido y los 60 minutos de cada hora laboral durasen menos. Si usted también tiene esa sensación, no está solo ni se trata de nada extraordinario.

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