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Bruselas abre la puerta a una contracción del PIB de España a final de año
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El verano está salvado por el turismo

Bruselas abre la puerta a una contracción del PIB de España a final de año

Prevé un crecimiento anual del 4%, pero con una aceleración de la actividad durante la primavera y el verano, gracias al turismo, y un frenazo a partir del otoño

Foto: Un cliente toma fotos en el mercado de La Boquería, en Barcelona. (Getty/David Ramos)
Un cliente toma fotos en el mercado de La Boquería, en Barcelona. (Getty/David Ramos)
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A medida que pasan las semanas, los economistas están más preocupados por la economía a la vuelta del verano. Las incertidumbres se concentran en el otoño y el invierno, una vez que se termine el impulso de la temporada alta turística. La Comisión Europea certificó el jueves todas estas dudas, de momento son solo palabras, pero también lo anticipa con sus números. En concreto, los de las previsiones económicas que actualizó el jueves.

“El crecimiento trimestral del PIB acelerará levemente en los próximos dos trimestres a medida que el turismo regresa a los niveles prepandemia”, señala Bruselas en su informe. Sin embargo, esta aceleración será un espejismo: “Hacia final de año, se proyecta que el crecimiento económico se frenará nuevamente”. La Comisión señala dos causas de la preocupación de cara al otoño: la inflación y la incertidumbre económica, que llevará a los hogares a “ajustar sus decisiones de consumo”.

Esta previsión económica parte de la hipótesis de que Rusia mantiene abierto el suministro de gas a Europa con relativa estabilidad. Esto significa que todo el escenario podría deteriorarse rápidamente si el Kremlin decide poner contra las cuerdas a los países del continente. El escenario base contempla un crecimiento del PIB del 4%, una tasa nada desdeñable de la que el Ministerio de Economía ha presumido recurrentemente. Sin embargo, la mayor parte de este crecimiento se logró en la segunda mitad de 2021, que provocó que el año 2022 empezara desde una base trimestral mucho más alta (efecto ‘carry over’).

Foto: La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. (Daniel Roland/Reuters)

La realidad es que un crecimiento de un 4% es un dato pobre para este año. Solo con la inercia del año anterior, España crecería un 3,2% este año con un estancamiento del PIB durante los cuatro trimestres del año (0,0% trimestral). Entre enero y marzo, la producción aumentó un 0,2% y si la Comisión Europea espera una leve aceleración durante el segundo y el tercer trimestre, significa que estima un final de año muy complicado.

Si la Comisión Europea está pensando en un crecimiento durante el segundo y el tercer trimestre del año del 0,5% (un dato todavía muy pobre, lejos de las tasas superiores al 2% de la segunda mitad de 2021), entonces significa que espera una contracción en el final del ejercicio para cuadrar los datos con su previsión de un avance anual del 4%. Y lo mismo ocurriría si el PIB crece un 0,4% en el segundo trimestre y un 0,6% en el tercero.

El Banco de España, por ejemplo, prevé un crecimiento del 0,4% para el segundo trimestre a partir de los datos ya publicados. El modelo Mipred de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) anticipa un crecimiento trimestral del 1% como consecuencia de los buenos datos de afiliación a la Seguridad Social y de ventas de las grandes empresas declaradas a Hacienda. El motivo de este salto en el segundo trimestre no solo es la recuperación del turismo, también es consecuencia del final de la huelga de transportistas de marzo, que retrasó una buena parte de las operaciones comerciales a mayo.

Foto: Un camarero lleva una bandeja con cervezas en Madrid. (Reuters)

En definitiva, lo que está anticipando la Comisión Europea es que en la recta final del año no sería descartable una leve contracción del PIB. Los datos ya están muy justos y hay poquísimo margen para seguir recortando las estimaciones. Y esto en España, que es uno de los países con menor dependencia energética de Rusia y cuyo crecimiento para los próximos meses está asegurado gracias a la recuperación del turismo.

BBVA Research también actualizó el jueves sus previsiones de crecimiento y estima datos similares a los de la Comisión Europea, un poco más optimistas para este año y más pesimistas para el próximo. En concreto, contempla un avance del PIB del 4,1% para este año y de solo el 1,8% en 2023. Este dato corrobora los temores sobre el final de 2022 y el inicio de 2023. El próximo año, al contrario de lo que ha sucedido en 2022, la economía española entrará en el próximo ejercicio sin inercia positiva y todo el crecimiento tendrá que venir de los progresos que se consigan a lo largo del año. De ahí que los datos ya sean tan pobres, inferiores al 2%, incluso aunque el país cuente con la muleta de los fondos europeos del plan de recuperación.

El próximo otoño empieza a convertirse en un horizonte tormentoso para la Comisión Europea ante la acumulación de riesgos económicos, como se demostró con el ambiente pesimista vivido esta semana en Bruselas durante la reunión de ministros de Finanzas de la eurozona. Y el principal riesgo sigue siendo un corte del suministro energético por parte de Rusia, un peligro que no solamente no ha disminuido, sino que en la Comisión Europea insisten en señalar que no hace más que crecer.

Foto: Paolo Gentiloni, comisario de Economía. (EFE/EPA/Olivier Hoslet)

Paolo Gentiloni, comisario de Economía, ha explicado este miércoles, durante la presentación de las previsiones macroeconómicas de verano, que el relativo optimismo respecto a las perspectivas de este 2022 no debe llevar a engaño: la economía se está frenando y los escenarios con los que trabaja el Ejecutivo comunitario no son muy alentadores.

“El crecimiento de este año está respaldado por el fuerte impulso obtenido el año pasado y un primer trimestre mejor de lo esperado. Ya no se espera que la actividad económica en el resto del año se sume a la cifra de crecimiento anual. Se podría decir que la economía europea está pasando de una fase de desaceleración del crecimiento a una de freno”, señaló durante la rueda de prensa.

En el escenario adverso con el que trabaja la Comisión Europea, el corte de suministro del gas ruso “llevaría a la economía de la UE a una recesión durante la segunda mitad de este año y deprimiría todavía más la actividad económica el próximo curso”, ha explicado el comisario. “Este riesgo se ha convertido en algo más que un escenario hipotético, para el cual debemos prepararnos. Así que es posible una tormenta, pero todavía no ha llegado”, ha añadido.

A medida que pasan las semanas, los economistas están más preocupados por la economía a la vuelta del verano. Las incertidumbres se concentran en el otoño y el invierno, una vez que se termine el impulso de la temporada alta turística. La Comisión Europea certificó el jueves todas estas dudas, de momento son solo palabras, pero también lo anticipa con sus números. En concreto, los de las previsiones económicas que actualizó el jueves.

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