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El Banco de España enfría el plan del Gobierno: el tope al gas solo bajará 0,5 puntos el IPC
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El IPC será del 7,2%

El Banco de España enfría el plan del Gobierno: el tope al gas solo bajará 0,5 puntos el IPC

La entidad recorta en cuatro décimas su previsión de crecimiento para este año tras el frenazo del PIB en el inicio del año. En el segundo trimestre, el crecimiento será del 0,4%

Foto: Sede del Banco de España en Madrid. (iStock)
Sede del Banco de España en Madrid. (iStock)

El tope al gas es la gran esperanza para frenar la escalada de precios que sufre España. Una vez aprobada la excepción ibérica por parte de la Comisión Europea, el nuevo mecanismo de fijación de los precios de la electricidad empezará a percibirse en la factura del mes de junio de los hogares que estén en el mercado regulado. El Banco de España ha calculado que esta medida rebajará el IPC este año en 0,5 puntos, una cifra menos ambiciosa que la que maneja el Gobierno, que estima que podría reducir hasta en un punto la inflación.

Según los cálculos (y los supuestos que ha introducido el BdE) el precio de la electricidad en el mercado mayorista se reducirá un 30% de media a lo largo del próximo año. Esto implica una bajada de la factura regulada del 17%. Si se extiende esta bajada a la cesta de la compra, el impacto es una moderación de la electricidad de 13 puntos porcentuales, lo que implica 0,5 puntos menos en el IPC. El Banco de España ha realizado otros ejercicios de estimación con algunos supuestos diferentes, pero, en el mejor de los casos, el efecto del tope al gas permitiría una moderación de 0,7 puntos en el IPC y, en el peor de los casos, de solo 0,4 puntos.

Foto: Una terraza en el barrio de Malasaña. (Getty/Carlos Álvarez)

Cifras que permitirán moderar la escalada de los precios, pero en ningún caso supondrá un gran alivio para las familias. La inflación seguirá en niveles muy elevados durante el resto del año y sus efectos se prolongarán durante una parte del año 2023. De hecho, aunque la electricidad vaya a dar un respiro con la entrada del nuevo sistema de fijación de precios, la inflación subyacente (excluyendo la energía y los alimentos frescos) se mantendrá al alza durante el resto del año.

El Banco de España ha revisado al alza su previsión para este indicador incluso con el tope al gas, lo que significa que espera que las empresas trasladen sus costes a precios con mayor intensidad. En concreto, estima que el IAPC subyacente subirá este año hasta el 3,2% frente al 2,8% que estimaba en abril. Y, en el caso de los alimentos, podría escalar hasta el entorno del 10% en los próximos meses. La entidad asume que "la senda de aceleración de los precios se ha prolongado en los últimos meses, impulsada por el componente energético, pero también por el coste de los alimentos y la inflación subyacente". Esto es, aunque la energía haya sido el catalizador de la inflación, la subida de precios actual responde también a la traslación de los costes a los precios en el resto de los sectores. El último en incorporarse a este ciclo inflacionista ha sido el de los servicios.

"La senda de aceleración de los precios se ha prolongado en los últimos meses"

En conjunto, el efecto positivo del tope al gas y el negativo de la inflación subyacente dan como resultado una previsión de IPC para este año del 7,2%, esto es, dos puntos porcentuales por debajo de la estimación que hizo el Banco de España en abril. Por el contrario, ha subido su previsión para 2023 como consecuencia del final del tope al gas, en 6 décimas, hasta el 2,6%. Esto es, la subida para el próximo año es casi el triple que la moderación prevista para este año. Esto significa que el Banco de España anticipa que las tensiones inflacionistas serán más persistentes, aunque siempre con una tendencia a la baja a partir de la segunda mitad de 2022. La entidad matiza que cerró esta previsión antes de que se publicara el dato adelantado del IPC de mayo, que fue medio punto superior a su previsión. Esto tendría un impacto de una décima adicional de inflación para este año.

La entidad explica así el proceso inflacionista que vive España: "La prolongación del periodo de incrementos de costes de los 'inputs' ha hecho que los aumentos de la inflación se hayan ido transfiriendo de modo creciente (y con una intensidad mayor de lo previsto) a los componentes de bienes industriales no energéticos y a los servicios". Sin embargo, celebra que no se estén generando efectos de segunda ronda sobre los salarios: "Apenas se aprecian, por el momento, señales de que el repunte de los precios de consumo esté siendo trasladado a las demandas salariales". La contención de las retribuciones ayuda a frenar la escalada de los precios, pero a cambio implica una gran pérdida de poder adquisitivo para los hogares que lastra la demanda y la recuperación.

Menor crecimiento

El Banco de España también ha rebajado su previsión de crecimiento para 2022 y 2023 como consecuencia del impacto negativo de la guerra en Ucrania sobre los precios y la confianza de los agentes. La brusca desaceleración del PIB en el inicio del año ha obligado a la entidad a rehacer sus previsiones, recortando en cuatro décimas el crecimiento esperado para este año, pasando del 4,5% al 4,1%. De esta forma, se sitúa en línea con las previsiones de la OCDE y de la Comisión Europea publicadas en las últimas semanas y deja atrás el 4,3% previsto por el Gobierno.

Foto: Un paracaidista con la bandera de España, en Zaragoza. (EFE/Toni Galán)

Décima arriba o abajo, lo que está claro es que el crecimiento en la primera mitad del año será pírrico. El PIB avanzó únicamente un 0,3% en el primer trimestre del año frente al 0,9% esperado por el Banco de España. Para el segundo trimestre prevé que el crecimiento acelere levemente al 0,4%, un ritmo que está muy lejos del 2,6% y 2,2% registrado en el tercer y cuarto trimestre de 2021, respectivamente.

También hay alguna noticia positiva, en especial la del turismo internacional, que se está recuperando a un ritmo más rápido del esperado. También la salida de China del confinamiento al que ha sometido a diversas regiones debería acelerar la demanda externa y aliviar parte de los cuellos de botella. En cualquier caso, estos efectos aportarán apenas dos décimas adicionales al crecimiento, frente a las seis que ha restado el impacto de la guerra de Ucrania en el inicio del año. El Banco de España advierte que estas estimaciones están sometidas a una gran incertidumbre con riesgos sesgados claramente a la baja. Esto es, en el escenario actual es más probable que las noticias sean negativas antes que positivas.

La inversión también impulsará la recuperación gracias a la ejecución de los fondos del Next Generation EU. Sin embargo, el Banco de España ha advertido que hay una "mayor intensidad de riesgos a la baja" en el ritmo de ejecución de estos recursos. Además, ha lamentado que el Ministerio de Hacienda sigue sin publicar información completa sobre el ritmo de estos gastos: "Seguimos disponiendo de muy poca información, en especial en términos de contabilidad nacional". Esto hace que sea mucho más complicado para la entidad elaborar perspectivas más consistentes sobre la aportación de estos fondos al crecimiento del PIB.

La peor parte se la lleva el consumo de los hogares en un contexto de elevada incertidumbre y pérdida de poder adquisitivo. El BdE esperaba que el gasto creciera un 4,5% este año, pero finalmente ha rebajado esta previsión al 1,4%. Esto es, el crecimiento del gasto de las familias será apenas un tercio del previsto. Uno de los factores que afectarán a la demanda será la subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo, que comenzará este proceso a partir del mes de julio y que será continuado durante el resto del año. El Banco de España espera que el consumo acelere a partir del año 2023 a medida que la inflación se modere y se disipe la incertidumbre actual, ya que sin este motor, la recuperación del PIB precrisis se complicaría de forma notable.

La recuperación del consumo también debería estar respaldada por la creación de empleo. El Banco de España ha mejorado su previsión sobre la tasa de paro a la luz de los indicadores de la EPA y de afiliaciones publicados en los últimos meses. En concreto, espera que la reducción del paro sea más intensa, bajando este año hasta el 13% (de media anual), cinco décimas por debajo de su previsión de abril, y en 2022 seguiría reduciéndose hasta el 12,8%, cuatro décimas mejor que su perspectiva anterior.

El tope al gas es la gran esperanza para frenar la escalada de precios que sufre España. Una vez aprobada la excepción ibérica por parte de la Comisión Europea, el nuevo mecanismo de fijación de los precios de la electricidad empezará a percibirse en la factura del mes de junio de los hogares que estén en el mercado regulado. El Banco de España ha calculado que esta medida rebajará el IPC este año en 0,5 puntos, una cifra menos ambiciosa que la que maneja el Gobierno, que estima que podría reducir hasta en un punto la inflación.

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