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Así terminan pagando los consumidores las subidas de impuestos a las empresas
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Estudio del BCE

Así terminan pagando los consumidores las subidas de impuestos a las empresas

El endurecimiento del tributo puede generar efectos indeseados, como que las rentas bajas acaben soportando la mayor parte de este coste, o que afecte a otros consumidores

Foto: Imagen del logotipo del euro en la sede del BCE. (Reuters)
Imagen del logotipo del euro en la sede del BCE. (Reuters)
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Los países europeos se pasaron tres décadas bajando el impuesto sobre sociedades y concediendo bonificaciones a las empresas para atraer la inversión que no conseguían captar con su política económica ni fiscal. Como alertó el FMI en un informe reciente, el tipo nominal del impuesto sobre sociedades existente en los países europeos que forman parte de la OCDE ha pasado de superar el 40% al principio de la década de los 90 a situarse por debajo del 25% en 2018. Los países consideran que han desmontado en exceso esta figura fiscal y ahora están intentando reconstruirla con subidas de tipos y, sobre todo, con el establecimiento de un tipo mínimo armonizado.

El Banco Central Europeo ha analizado cómo impactan las subidas del impuesto sobre sociedades (ya sea por el incremento del tipo como por la eliminación de beneficios fiscales) en la inflación. Esto es, si las empresas trasladan a sus clientes el coste de estos impuestos, protegiendo así sus márgenes de beneficio. La respuesta es que, efectivamente, repercuten una buena parte del impuesto a los precios de sus productos.

Foto: La inflación se come el poder adquisitivo de los hogares. (EFE/D. A. Sintes)

El estudio, elaborado por los economistas Luca Dedola, Chiara Osbat y Timo Reinelt, analiza el efecto de los cambios en los impuestos corporativos aprobados por los municipios alemanes, quienes tienen competencias para establecer un gravamen municipal. Después de analizar cambios en los precios minoristas de 125.000 productos de alimentación y cuidado personal entre los años 2013 a 2017, encuentran que por cada 1% de subida del impuesto, las empresas suben un 0,4% sus precios finales del comercio minorista. Este dato es importante, porque significa que se traslada hasta el final de la cadena el aumento del impuesto, que empieza en los productores mayoristas y termina en los precios finales en las tiendas. Esto es, trasladan casi la mitad de la subida del impuesto.

Para aislar esta subida de precios de otros posibles factores (ciclo expansivo, problemas de suministro en el sector, crecimiento de la demanda, etc.) los autores utilizan como contrafactual el precio de esos mismos bienes producidos en municipios sin cambios impositivos. En efecto, el resultado muestra que se produce un incremento del precio diferencial donde se suben los impuestos.

"Los productores emplean su poder de mercado para proteger sus ganancias"

Los autores explican que "los productores emplean su poder de mercado para proteger sus ganancias frente a los impuestos empresariales". Esto es, repercuten una parte significativa del impuesto para mantener sus márgenes de beneficio. "Este aspecto es crucial para comprender los costes y los beneficios que implica la subida del impuesto sobre sociedades", señalan. Este estudio del BCE busca mejorar el conocimiento que se tiene sobre el proceso de formación de los precios, ya que en un contexto inflacionista tan complicado como el actual, conocer las causas de la inflación permite diseñar mejores políticas para frenarla.

De hecho, los investigadores detectan que el cambio del impuesto sobre un municipio eleva el precio al que vende ese productor en todo el territorio alemán. Esto es, la subida del impuesto sobre sociedades implica un alza en los precios de los vecinos, lo que confirma que las repercusiones del alza del impuesto exceden al territorio en el que se ha aprobado. Los investigadores no analizan esta 'exportación de inflación' más allá de las fronteras de Alemania, pero en un mercado único como es el europeo, es previsible que estas consecuencias también se extiendan a otros países.

Foto: Un trabajador en una factoría de casas prefabricadas. (EFE)

Este incremento del precio no es coyuntural, sino que se mantiene elevado durante los años posteriores a la subida del impuesto. Esto significa que se consolida la traslación del impuesto a los clientes finales. "El resultado muestra que las empresas utilizan su poder de mercado de productos para proteger a sus accionistas de aumentos en los impuestos corporativos", escriben los autores, "Los efectos significativos de los precios detectados muestran que las empresas, al cobrar precios más altos a los consumidores de toda Alemania, exportan los efectos de los impuestos corporativos locales a otras regiones".

La repercusión del impuesto al precio no es homogénea en todos los sectores ni en los diferentes establecimientos. Los autores detectan que los supermercados e hipermercados trasladan con mayor intensidad los impuestos a los clientes finales. En el caso de las grandes superficies, los precios suben, de media, un 0,7% por cada punto de incremento en el impuesto sobre sociedades. Y dentro de estos también hay grandes diferencias, llegando al punto de que algunos establecimientos trasladan el coste íntegro del impuesto. Por el contrario, el impacto del tributo sobre los precios de establecimientos de droguería y farmacias, es prácticamente inexistente. Y lo mismo ocurre en las tiendas 'low cost', que venden bienes a precios rebajados. Esto es, soportan en sus márgenes el incremento de los costes de los vendedores mayoristas y de los productores.

"Esto sugiere que diferentes tipos de tiendas pueden desempeñar diferentes roles al transmitir los cambios de precios mayoristas a los consumidores", señalan los autores, "en consecuencia, los hogares que tienen pocos ingresos de dividendos y/o compran en tiendas que tienden a trasladar los precios, como supermercados o hipermercados, pueden ser quienes soporten una gran parte del coste de la subida del impuesto". Esto es, las rentas bajas son las que terminan siendo las más afectadas por el incremento del impuesto sobre sociedades. Una evidencia científica que "hace más complicado analizar cómo las reformas fiscales pueden afectar a los hogares con diferente nivel de rentas y riqueza".

Los países europeos se pasaron tres décadas bajando el impuesto sobre sociedades y concediendo bonificaciones a las empresas para atraer la inversión que no conseguían captar con su política económica ni fiscal. Como alertó el FMI en un informe reciente, el tipo nominal del impuesto sobre sociedades existente en los países europeos que forman parte de la OCDE ha pasado de superar el 40% al principio de la década de los 90 a situarse por debajo del 25% en 2018. Los países consideran que han desmontado en exceso esta figura fiscal y ahora están intentando reconstruirla con subidas de tipos y, sobre todo, con el establecimiento de un tipo mínimo armonizado.

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