Ofrecido por
Imagen de recurso

TANTO JÓVENES COMO MAYORES DE 45 AÑOS

Un mercado laboral en pleno cambio, ¿cómo nos adaptamos?

Vencer miedos, definir un objetivo y realizar un análisis personal basado en las exigencias del mercado y en nuestras competencias son algunos de los puntos donde poner el foco

Por EC Brands

Tras la llegada de la pandemia, 2020 fue un año duro para el empleo. Sin embargo, parece que las cifras de 2021 volvieron a arrojar algo de luz: el ejercicio cerró con más de 800.000 nuevos puestos de trabajo. Precisamente, en este escenario, tanto trabajadores en activo de más de 45 años y parados como jóvenes, han encontrado en la formación continua y en el reciclaje profesional la fórmula para no descolgarse del mercado.

La clave para abordarlo a cualquier edad, según explica a El Confidencial Simón L. Dolan, catedrático de la Universidad Ramón Llull en Dirección de Recursos Humanos y Psicología del Trabajo y presidente de la Global Future of Work Foundation, consiste en realizar un análisis personal basado en tres pilares: el talento o competencias, la vocación y las exigencias del mercado. "Tanto los trabajadores jóvenes como los mayores de 45 pueden tener éxito en su reciclaje profesional siempre y cuando identifiquen de forma honesta sus aptitudes y también sus puntos débiles". Dolan señala, además, la importancia del apoyo familiar a la hora de tomar la decisión.

Para trazar un buen camino profesional sea cual sea tu edad o situación laboral, siempre se deben tener en cuenta los siguientes puntos:

El catedrático en Dirección de Recursos Humanos y Psicología del Trabajo añade que una vez tomada la decisión, lo fundamental es elegir con acierto la formación que te conduzca hasta tu objetivo. Para ello "las becas para estudios y formación postuniversitaria pueden ayudarnos a compatibilizar esto con nuestra vida profesional".

Formación, pieza clave para los más jóvenes

En muchos casos, las becas se han convertido en un aliado clave para garantizar el acceso de los jóvenes a una formación de calidad que les abra las puertas del mercado laboral. Con el tiempo, estas ayudas han tenido que ir adaptándose a las características de cada momento. Y el actual está marcado por la digitalización y el aprendizaje continuo.

Además del Gobierno, que cuenta con medidas concretas para mejorar las oportunidades de empleo juvenil, como el 'Plan de Garantía juvenil Plus', con el que ofrece orientación laboral y refuerza los espacios de formación y práctica profesional; o el programa Tándem, que trata de impulsar la participación de jóvenes en proyectos que permitan combinar formación y empleo, las empresas privadas también juegan un importante papel en el apoyo a la educación superior.

Es el caso de Banco Santander, que lleva 25 años poniendo la educación en el eje de su estrategia a través de Santander Universidades. A lo largo de estos años, ha concedido más de 630.000 becas y ayudas a estudiantes, profesionales, emprendedores y pymes y ha invertido más de 2.000 millones de euros a través de acuerdos de colaboración con más de 1.000 universidades e instituciones en 11 países.

Ángel

Un ejemplo de ello es Ángel Ruiz-Castizo, un científico que en 2015 decidió especializarse en Reproducción Asistida cursando un máster en Valencia al tiempo que trabajaba en un bar para poder hacer frente a los pagos: “Trabajaba a doble jornada entre las prácticas del máster -donde no recibía salario- y el bar, que al ser de copas, solo podía dormir unas horas hasta que, a primera hora de la mañana, volvía al laboratorio”.

Cuando terminó estos estudios quiso ampliar aún más su formación para incrementar sus opciones de obtener un contrato: “Me informé en la universidad sobre becas y programas de estudio, pero necesitaba que tuvieran acuerdos con empresas y que las nuevas prácticas fueran remuneradas para poder tener cierta autonomía y dedicarme al completo”.

Así, acabó cursando la Beca Santander de Prácticas en Pymes: “Gracias a este apoyo económico pude dedicarme a tiempo completo a las prácticas y aumentar mi formación en el laboratorio. Mis superiores me recomendaron para otro centro de la misma empresa donde necesitaba una persona de mi formación, y así conseguí un puesto fijo en una de las empresas más importantes de mi sector”, cuenta Ángel.

Giulia

Giulia Abbate recibió otra de estas ayudas, en este caso destinada a facilitar el acceso a la educación superior a estudiantes con buenos expedientes académicos pero con dificultades económicas. En concreto, sin apenas haber acabado el instituto decidió optar a una de las Becas Salario Itaca que desarrolla el Banco con la Universidad Autónoma de Barcelona. "Me permitía entrar en el mundo universitario atajando una de mis mayores preocupaciones, ya que incluye la matrícula completa".

Giulia estudió Comunicación Audiovisual, y actualmente ya trabaja en una empresa del sector: “Al no tener que buscar un empleo para asumir los costes de la universidad pude dedicar tiempo a mejorar mis habilidades y conocimientos en las clases. Durante este periodo me centré en descubrir qué quería en mi camino laboral y qué no”. Relata, además, que durante esta etapa asistió de forma periódica a reuniones con el resto de becados: “Llevaban a cabo un seguimiento para supervisar nuestra situación académica, y también hicimos actividades de ayuda al estudio, me sirvió de mucho”.

Estos son dos ejemplos de algunos de los programas que han formado parte de las Becas Santander. Con ellas, “siempre hemos promovido la igualdad de oportunidades, el progreso de las personas y el desarrollo de habilidades y competencias ligadas a la mejora de la empleabilidad, uno de los principales retos de la entidad en la actualidad”, ultiman desde el Banco.