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Rusia prepara el primer impago de su deuda en divisas desde la Revolución de 1917
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'Default' por las sanciones

Rusia prepara el primer impago de su deuda en divisas desde la Revolución de 1917

Este miércoles tiene que abonar los intereses de dos de sus eurobonos por valor de 106 millones de euros. El ministro de Finanzas ruso acusa a Occidente de forzar un "impago artificial"

Foto: El presidente de Rusia, Vladímir Putin. (EFE/EPA/Sputnik/Mikhail Klimentyev)
El presidente de Rusia, Vladímir Putin. (EFE/EPA/Sputnik/Mikhail Klimentyev)
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Antes de comenzar la invasión de Ucrania, Rusia era considerado uno de los países más solventes del mundo. ¿El motivo? Su bajo endeudamiento y sus enormes reservas de petróleo, que eran garantía más que suficiente para cualquier pago… hasta que llegaron las sanciones. Ahora, el país está acosado por las restricciones para conseguir divisas extranjeras, lo que complica enormemente su capacidad para pagar los bonos en moneda internacional, sus ‘eurobonos’.

El primer hito desde que Rusia comenzó la invasión de Ucrania llega este miércoles. Rusia tiene que hacer frente al pago de los intereses de dos de sus bonos emitidos en dólares por una cuantía de unos 106 millones de euros (117 millones de dólares). El montante es reducido, pero las sanciones financieras sobre el país son tan duras que podría provocar el primer impago de deuda desde la Revolución rusa. En el año 1998 el país ya tuvo que reestructurar los bonos emitidos durante la época de la Unión Soviética (los bonos Brady) durante la crisis del rublo. En esta ocasión, sería el primer impago sin reestructuración de un bono en divisa extranjera en un siglo.

Foto: Gasoducto Nord Stream 1. (Reuters/Hannibal Hanschke)

Las alarmas saltaron en los mercados financieros en los últimos días ante la proximidad de esta fecha clave. Los rumores de un impago inminente llevaron al Ministerio de Finanzas ruso a emitir un comunicado garantizando el pago de estos intereses. El ministro Anton Siluanov calificó de “falso” el rumor del impago —“tenemos todos los fondos necesarios”—. Moscú quiere lanzar al mundo un mensaje de fortaleza financiera, si bien es cierto que el pago de intereses por poco más de 100 millones de euros no será considerado como tal. Más bien, como una ‘salida del atolladero’ en medio de la crisis económica y financiera que se está gestando en el país.

De hecho, para Rusia la posibilidad de reestructurar todos sus bonos emitidos en divisa extranjera es una de las opciones que tiene de responder a las sanciones impuestas por los países de Occidente. De lo contrario, no solo tendrá que hacer frente a este pago, sino que tendrá que abonar casi 500 millones de euros adicionales antes de que acabe el mes y 2.000 millones adicionales en abril. Eso sí es ya una prueba exigente para el Kremlin.

El ministro de Finanzas criticó que cualquier posible impago de Rusia será “artificial”, ya que no es consecuencia de sus problemas de deuda, sino de la incapacidad para conseguir divisas extranjeras por las restricciones. Una de las pocas vías que tiene el país para cumplir sus compromisos será utilizar los euros que le paga la Unión Europea en las compras millonarias de gas y petróleo que hace cada día. Sin embargo, sus recursos en divisa extranjera son tan limitados que el Kremlin ha tenido que decretar un corralito para la retirada de dólares en los bancos hasta un máximo de 10.000 dólares. Una medida extraordinaria que muestra la escasez de moneda extranjera que puede conseguir por las sanciones.

El comunicado publicado por el ministro de Finanzas abre la puerta al pago de la deuda en rublos si los bancos extranjeros a los que ha dado la orden de pago no la cumplen. De esta forma, carga la responsabilidad del hipotético impago sobre los hombros de Occidente. La mayor parte de los eurobonos que tiene emitidos Rusia no pueden ser abonados en rublos, lo que implicaría igualmente el impago de la deuda.

Los inversores internacionales ya descuentan un impago inminente. El incumplimiento de estos intereses tendría un periodo de gracia de 30 días para que el país sea declarado oficialmente en ‘default’. Pero sea un día u otro, los inversores descuentan que la caída será irreversible. Por ejemplo, uno de los principales eurobonos de Rusia, con vencimiento en 2047 y un montante emitido de más de 6.000 millones de euros, cotiza con una rentabilidad del 57% respecto al montante a pagar a vencimiento, una cifra que está completamente fuera del mercado. Sirva como comparativa que un bono español con un vencimiento similar ofrece una rentabilidad de apenas el 1,6%.

La rentabilidad que exigen los inversores es tan alta porque el riesgo de perder todo el capital por el camino es máximo. Las agencias de calificación han bajado el ‘rating’ de Rusia hasta los niveles más bajos del ‘bono basura’. Para Fitch, esto significa un “impago inminente” de la deuda rusa. En condiciones normales, el país podría acudir a los mercados para emitir nuevos bonos con los que refinanciar su deuda, pero las sanciones han cortado cualquier salida de la emisión de bonos en países occidentales.

De esta forma, inversores y agencias de calificación dan por casi garantizado un impago de sus bonos en divisas extranjeras. El montante total de los eurobonos de Rusia (sumando intereses y principal) asciende a 66.000 millones de euros, según las cifras de Bloomberg. De esta cuantía, la mayor parte son bonos con vencimientos antes del año 2030. En total, en estos ocho años, desde 2022 hasta 2029, Rusia tendría que abonar pagos por valor de 39.000 millones de euros.

Para un país del tamaño de Rusia, estas cuantías son irrelevantes, de menos de un 3% de su PIB prepandemia. Pero con las sanciones, la situación es insostenible. Es importante tener en cuenta que cuando se produce un impago, todos los acreedores del país tienen derecho a solicitar el pago de sus bonos, aunque su vencimiento sea a muy largo plazo.

En esta ocasión, la caída en impago de Rusia apenas tendrá relevancia internacional dado el escaso volumen de deuda acumulada. Conviene recordar que es uno de los grandes exportadores mundiales de petróleo y gas, de modo que posee grandes reservas internacionales y no ha tenido la necesidad de recurrir a la deuda. En cualquier caso, un impago internacional sí supone un duro golpe para la reputación del país, que desde la crisis del rublo ha hecho grandes esfuerzos para mantener un perfil de solvencia en los mercados internacionales.

Para los tenedores de su deuda sí será un duro golpe, ya que en el escenario actual de sanciones es difícil esperar que Moscú pueda abrir un periodo de negociaciones con sus acreedores. El escenario más probable es que, cuando Rusia impague su deuda, se congelen todos sus bonos hasta que finalice la guerra en Ucrania. En ese momento, el Gobierno podrá renegociar una reestructuración de su deuda con los acreedores. Incluso podría decidir saldar todas sus deudas pasadas, pero esta esperanza es también remota, ya que Rusia acusa precisamente a Occidente de forzar este ‘default’ con sus sanciones.

Antes de comenzar la invasión de Ucrania, Rusia era considerado uno de los países más solventes del mundo. ¿El motivo? Su bajo endeudamiento y sus enormes reservas de petróleo, que eran garantía más que suficiente para cualquier pago… hasta que llegaron las sanciones. Ahora, el país está acosado por las restricciones para conseguir divisas extranjeras, lo que complica enormemente su capacidad para pagar los bonos en moneda internacional, sus ‘eurobonos’.

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