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El salario cae un 30% cuando un trabajador es despedido y encuentra otro empleo
  1. Economía
ESPAÑA, A LA CABEZA DE EUROPA

El salario cae un 30% cuando un trabajador es despedido y encuentra otro empleo

Ser despedido no solo es un drama, también supone una importante perdida de ingresos si el trabajador encuentra otro empleo. En concreto, un 30% en el caso español. Uno de los porcentajes más altos de Europa

Foto: Trabajadora en un despacho. (iStock/Nicola Forenza)
Trabajadora en un despacho. (iStock/Nicola Forenza)
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¿Cómo cambian los ingresos de un trabajador que es despedido y, posteriormente, encuentra un empleo? La respuesta la han dado seis economistas en un trabajo conjunto publicado en VoxEU, y su principal conclusión es que los trabajadores españoles están entre quienes pierden más ingresos cuando cambian de empresa tras abandonar de forma involuntaria su puesto de trabajo.

En concreto, pierden hasta un 30% de su salario. Y esto es así porque un trabajador, cuando es despedido, no solo deja de trabajar, sino que las probabilidades de mantener su salario son reducidas, en muchos casos, por falta de cualificación profesional. Muchos de ellos, incluso, entran en un ciclo de desempleo de larga duración que finalmente les lleva a no volver a reengancharse al mercado de trabajo, por lo que finalmente acaban recibiendo ingresos de subsistencia muy inferiores a cuando estaban en activo.

El estudio —aquí— estima que los trabajadores del norte de Europa (daneses y suecos) experimentan, con bastante diferencia, las pérdidas de ingresos más bajas, Cinco años después de la pérdida del empleo, sus salarios son aproximadamente un 10% más reducidos que antes de los despidos. Por el contrario, la caída de los ingresos de los trabajadores despedidos del sur de Europa (Italia, Portugal y España) ronda el 30%. Los trabajadores austriacos, por su parte, experimentan pérdidas de ingresos que se sitúan entre las de los países escandinavos y del sur de Europa, mientras que los trabajadores franceses experimentan pérdidas similares a las de los trabajadores escandinavos.

Con este trabajo, los autores, entre ellos la economista del Banco de España Cristina Barceló, pretenden arrojar luz sobre qué mercados de trabajo funcionan mejor y cuáles son menos eficientes a la hora de asignar los recursos. Se supone que son más eficientes cuando el trabajador despedido encuentra un empleo y, al mismo tiempo, conserva la mayor parte de su remuneración. Para llegar a estas conclusiones, se han tenido en cuenta datos armonizados que combinan los registros administrativos de siete países que cuentan con mercados de trabajo diversos. En el caso de España, se ha utilizado la información que suministra la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) entre 2005 y 2019

Paro de larga duración

El trabajo encuentra que una gran parte de estas diferencias entre países en las pérdidas de ingresos se debe a las diferencias en la probabilidad de encontrar un nuevo empleo. Y así, se observa que alrededor del 20% de los trabajadores despedidos de España, Portugal e Italia no puede encontrar trabajo cinco años después de perder su ocupación. Sin embargo, este porcentaje desciende hasta el 5% en Suecia y Dinamarca y alrededor del 10% en Francia y Austria. Es decir, es la falta de empleo lo que determina que los salarios caigan más para los trabajadores que son despedidos.

En el caso de España, hay que tener en cuenta que a nivel nacional, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el porcentaje de paro de larga duración en relación con la población activa en el año 2020 fue del 5%, por debajo del 5,4% de un año antes. Ahora bien, con una gran dispersión geográfica. Mientras que en Navarra el porcentaje se sitúa en apenas el 2,5%, en Ceuta llega al 15,6%. En el conjunto del Estado, el máximo se alcanzó en 2013, cuando se llegó al 13%. Hay que tener en cuenta, en todo caso, que la tasa de desempleo de larga duración española, definida como los parados que llevan buscando empleo más de un año como porcentaje de la población activa, es más del doble que la tasa de desempleo de larga duración de la UE, lo que explica fundamentalmente que la pérdida de salarios sea tan elevada.

Foto: Imagen de un trabajador de la construcción. (EFE)

Otro factor a tener en cuenta para explicar por qué unos trabajadores pierden más que otros es el papel de las políticas activas de empleo. Es decir, la eficacia de los programas de formación, que determinan en gran medida la pérdida de ingresos. Los programas de recualificación, como se sabe, buscan adaptar las habilidades de los trabajadores despedidos a las necesidades de las empresas.

Los autores encuentran que en los países que utilizan más políticas de formación se producen menores pérdidas de ingresos tres años después de la pérdida del empleo. También encuentran que una parte considerable de las caídas salariales después de la pérdida del empleo se explica por las transiciones de trabajadores despedidos a empresas que pagan peor. En esto hay, lógicamente, un efecto composición, ya que la especialización productiva puede influir en las probabilidades de encontrar un empleo en determinados territorios. Por ejemplo, si se ha producido un declive industrial y ha sido sustituido por un modelo basado en los servicios, donde las retribuciones, normalmente, son inferiores.

¿Cómo cambian los ingresos de un trabajador que es despedido y, posteriormente, encuentra un empleo? La respuesta la han dado seis economistas en un trabajo conjunto publicado en VoxEU, y su principal conclusión es que los trabajadores españoles están entre quienes pierden más ingresos cuando cambian de empresa tras abandonar de forma involuntaria su puesto de trabajo.

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