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La presión de EEUU para aplicar a Rusia la 'sanción letal' dispara el petróleo a $130, máximos de 2008
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SEMANA CRÍTICA

La presión de EEUU para aplicar a Rusia la 'sanción letal' dispara el petróleo a $130, máximos de 2008

El secretario de Estado de Estados Unidos ya habla abiertamente de negociaciones activas para dejar de comprar petróleo a Moscú. La medida cortaría de raíz los ingresos del país, pero la UE duda

Foto: Ciudadanos húngaros contra la agresión rusa a Ucrania.
Ciudadanos húngaros contra la agresión rusa a Ucrania.

Desde que Vladímir Putin ordenó la invasión de Ucrania el 22 de febrero, todo apunta a que entramos en una fase en la que todas las semanas serán críticas y decisivas. Pero la que empieza hoy se ha ganado el título por méritos propios. Incluso antes de empezar.

Mientras las subastas eléctricas de ayer fijaron para este lunes unos precios de la luz nunca vistos en la Unión Europea (500 euros el megavatio), Anthony Blinken, secretario de Estado de EEUU, aseguraba que ya está negociando "activamente" con los aliados europeos para aplicar a Moscú la madre de todas las sanciones económicas: vetar la compra de petróleo ruso. Esto supondría cortar de raíz la mayor parte de los 180.000 millones de dólares al año en ingresos, principal fuente de divisas del Kremlin, y un misil directo a la línea de flotación del Gobierno de Vladímir Putin.

Foto: El presidente ruso, Vladimir Putin. (EFE Sergei Karpukhin)

La Unión Europea recela. La medida tensionaría aún más un mercado energético hiperbólico. El barril Brent tocó el viernes los 118 dólares, un 70% más caro que en diciembre, y en las primeras horas de negociación, en la madrugada del domingo al lunes, ha llegado a tocar los 139 dólares, máximos de 2008, para estabilizarse ligeramente por debajo de los 128 dólares el barril, una subida del 8% sobre el cierre de la semana pasada. Ya entonces, Wall Street especulaba con precios de 150 e incluso 200 dólares a final de año.

El 'timing' elegido por Blinken para poner en la mesa el veto al petróleo ruso no es casual. Esta semana, Europa tiene que tomar decisiones. El Banco Central Europeo (BCE) se reúne el jueves, el mismo día en que Emmanuel Macron, presidente francés, ha convocado en el Elíseo a sus homólogos europeos para seguir coordinando una respuesta común. Además, Putin ha empezado abiertamente a masacrar a la población civil ucraniana. Las imágenes de familias enteras fallecidas por los bombardeos indiscriminados están hostilizando cada vez más a la opinión pública occidental y los líderes europeos se ven presionados para escalar a su vez su respuesta.

Sanciones: cuándo y cómo

Las sanciones económicas que Occidente aplicó a Rusia desde la semana pasada sorprendieron a todo el mundo, incluido el propio Vladímir Putin, por su agresividad. Sobre todo la inutilización de buena parte de los 640.000 millones de dólares que el Banco de Rusia acumulaba como reservas internacionales y la desconexión de algunos de los principales bancos rusos del sistema de información de pagos bancarios Swift. La segunda, se había descartado 'a priori'. La primera, ni se había contemplado como posibilidad.

Pero el paquete deja un flanco abierto: las exportaciones de petróleo y gas rusas. El Kremlin recibe cada mes 20.000 millones de dólares a cuenta del petróleo y el gas que exporta al resto del mundo y del que la UE es su principal cliente. Ese dinero sirve para mitigar el impacto de las sanciones económicas ya aplicadas y para seguir financiando la guerra en Ucrania. Cortar ese maná aumentaría el riesgo de la supervivencia política de Putin.

¿El problema? También agravaría las tensiones inflacionistas y energéticas hasta niveles nunca vistos por varias generaciones de ciudadanos europeos, que viven en la región del mundo más dependiente ahora mismo del gas y el petróleo rusos. ¿Quién tiene más probabilidades de sobrevivir a sus opiniones públicas, Putin con un caos económico del que puede culpar a Occidente sin miedo a la discrepancia interna o los líderes europeos tratando de lidiar con el riesgo de apagones eléctricos y precios de la luz y el gas por las nubes?

Foto: Sánchez, en su última visita a Argelia, en 2020. (EFE/Fernando Calvo)

En una situación normal, Rusia exporta unos ocho millones de barriles de petróleo al día, cinco millones en bruto y unos tres millones en productos refinados. En total, un 8% del consumo global de crudo. Esto convierte a Moscú en la segunda mayor potencia exportadora de petróleo del mundo, solo por detrás de Arabia Saudí. Suplir ese suministro es una tarea titánica.

El cártel de países productores de crudo, OPEC, anunció un tibio incremento de la producción de 400.000 barriles diarios, que apenas representan un 5% de las exportaciones rusas. Y la Agencia Internacional de la Energía anunció la semana pasada que liberaría unos 60 millones de barriles de sus reservas estratégicas, pero eso no llega para cubrir ocho días de exportaciones rusas.

Es cierto que una parte de la demanda de petróleo ruso ya ha desaparecido del mercado tras la primera oleada de sanciones. La incertidumbre jurídica y el riesgo reputacional han hecho que muchos compradores del crudo de Rusia hayan dejado de comprarlo, lo que ha elevado el diferencial entre el barril Brent y el de los Urales, la referencia principal rusa. Sin embargo, en el mejor de los casos, este veto autoimpuesto afecta a un 25% de sus exportaciones, unos 2 millones de barriles. Si desaparecen del mercado otros seis, el impacto sería mucho mayor.

Si Europa veta el petróleo ruso, toda medida compensatoria pasa inevitablemente por un incremento de los costes y por una modificación sustancial de los hábitos de los ciudadanos europeos para reducir el consumo de crudo. Por eso es tan difícil tomar una decisión en ese sentido.

Debate interno en la UE

Fuentes diplomáticas han explicado en los últimos días que los Veintisiete no descartan ninguna medida. Y eso incluye la energía, tanto petróleo como gas. El primero ya está sufriendo de manera directa las represalias occidentales. De hecho, una de las sanciones europeas ya va dirigida a que Rusia no pueda recibir una serie de piezas que obtenía de la Unión y que son fundamentales para el refinado, y son muchos los países y las empresas que ya están estableciendo un boicot 'de facto' a Moscú.

Otra historia distinta es el gas: el 40% del gas importado consumido es de procedencia rusa. Aquí, de nuevo, las fuentes hablan de que todas las medidas están sobre la mesa. Pero hasta ahora las decisiones muestran poco interés por abordar la cuestión de manera directa por parte de algunas capitales. Por ejemplo, a la hora de desconectar algunos bancos rusos de Swift, algunos Estados miembros vetaron que se desconectara a las entidades clave para el pago de gas a Moscú, provocando un enfado público por parte de Polonia, cuyo primer ministro, Mateusz Morawiecki, pidió “abarcar por completo a todas las entidades rusas a través de las cuales se financia la guerra”.

Foto: Una cosechadora en un campo  de trigo cerca del pueblo de Hrebeni en la región de Kiev en una fotografía de archivo. (EFE/Valentyn Ogirenko)

Es una postura que Varsovia viene defendiendo en las últimas semanas: el gas que Europa paga al Kremlin sirve para financiar la guerra contra Ucrania. Morawiecki ha repetido ese mensaje una y otra vez. Pero hay otras voces, especialmente en Berlín, que señalan en la dirección contraria y que por ahora quieren que la cuestión, que solamente se ha discutido de manera informal a nivel diplomático, quede fuera de la mesa. Algunos también temen que Estados Unidos marque el ritmo de unas sanciones que dañan mucho menos a Washington que a la economía de los Veintisiete.

Pero incluso si el debate de un embargo a Rusia no está aún maduro, en Bruselas no se engañan y se están preparando para un escenario complicado. Esta misma semana, está previsto que la Comisión Europea presente un plan para aumentar el nivel de reservas de gas de cara al inicio de la próxima temporada de calefacción, después del verano. Se da por hecho que Moscú, al que ya se acusa de haber reducido al mínimo el nivel de gas que envía a los Veintisiete para hacer subir el precio, va a mantener esa política. Y el corte del suministro, ya sea por parte de Putin o de Occidente como una medida de presión, es un escenario probable, de ahí que el Ejecutivo comunitario quiera acelerar todos los preparativos.

Los jefes de Estado y de Gobierno se reúnen este jueves y este viernes en Versalles (París), para una cumbre informal

Pero en la capital comunitaria cunde la sensación de que la caja de herramientas de las sanciones se está empezando a agotar. Ya se ha sitiado a la economía rusa, atacándola por muchos frentes, y se ha ido engordando una larga lista de sancionados que rodean al presidente ruso. Se han dado pasos como financiar el envío de armas a Ucrania, algo sin precedentes en la historia de la Unión. Pero la energía, específicamente el gas, se ve claramente como la última medida porque, aunque hay Estados miembros que querrían utilizar en este momento toda la artillería, hay otros que siguen apostando por el enfoque gradual de las sanciones y creen que hay que guardar todavía golpes a la economía rusa para cuando la situación empeore. Porque se da por hecho que empeorará. Además, desde la Comisión Europea se hace hincapié en que además de pensar en los próximos pasos hay que asegurarse de implementar las sanciones ya acordadas, algo que no es para nada sencillo.

Los jefes de Estado y de Gobierno se reúnen este jueves y este viernes en Versalles (París), para una cumbre informal organizada por la presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea. Como suele ocurrir en la política comunitaria, las agendas se preparan con esmero para que una crisis inesperada se las lleve siempre por delante. Y de nuevo, en este cónclave de líderes europeos, los temas que estaba previsto que se trataran han quedado desplazados por la guerra de Ucrania. Los Veintisiete discutirán sobre toda la situación, y la cuestión energética estará encima de la mesa, porque está estrechamente ligada a las sanciones que quedan en la caja de herramientas.

Desde que Vladímir Putin ordenó la invasión de Ucrania el 22 de febrero, todo apunta a que entramos en una fase en la que todas las semanas serán críticas y decisivas. Pero la que empieza hoy se ha ganado el título por méritos propios. Incluso antes de empezar.

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