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La guerra da 'la puntilla' a la industria: el 55% de las empresas sufre escasez de suministros
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Nuevo obstáculo en la recuperación

La guerra da 'la puntilla' a la industria: el 55% de las empresas sufre escasez de suministros

La fractura de las cadenas globales de valor entra en una nueva fase por el conflicto militar, ya que Rusia es un suministrador clave de aluminio, paladio o cobre, además de la energía

Foto: Imagen de una fábrica de Airbus en Hamburgo. (EFE/Morris MacMatzen)
Imagen de una fábrica de Airbus en Hamburgo. (EFE/Morris MacMatzen)
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El Bundesbank (banco central de Alemania) alertó esta semana de que el país va camino de caer en recesión técnica al encadenar dos trimestres consecutivos de contracción económica. No es casualidad que el país europeo que tiene una coyuntura económica más delicada sea justo el que más dependencia tiene de la industria. La recuperación de las fábricas ha sido menos intensa de lo que debería desde la pasada primavera. La demanda ha crecido rápidamente, pero la oferta ha ido mucho más lenta como consecuencia de los problemas en las cadenas de suministro.

Según los datos de la encuesta trimestral que elabora la Comisión Europea sobre el sector productivo, casi el 90% de las empresas industriales de Alemania declara tener problemas para conseguir los suministros que necesita. Esto significa que prácticamente la totalidad de las fábricas alemanas está produciendo por debajo de su capacidad y por debajo de la demanda que tienen debido a la escasez de bienes intermedios y bienes de equipo.

Casi dos años después del inicio de la pandemia, la producción industrial de Alemania sigue casi un 3% por debajo de los niveles previos a la pandemia. Se trata del país europeo que va más rezagado en esta recuperación, lo que evidencia el gran problema que supone la escasez de suministros.

Si la industria flojea en Alemania, toda la economía se resiente y la debilidad se extiende al resto del continente. Si a esto se suman las duras restricciones que aprobó el país entre los meses de noviembre y enero, la consecuencia es esta debilidad económica que encamina el país a una recesión. Sin embargo, las previsiones del Bundesbank apuntaban a un rápido repunte de la actividad económica a partir de la primavera una vez se levantasen las restricciones. No obstante, el estallido de la guerra en Ucrania ha desbaratado este optimismo.

Foto: Protestas en Alemania contra las operaciones militares de Rusia. (EFE/EPA/ Constantin Zinn)

La industria alemana, como la europea, tiene estrechos vínculos comerciales con Rusia y Ucrania en cuestión de materias primas. Las restricciones afectarán a la recuperación de las cadenas de suministro. Rusia es el mayor exportador de paladio del mundo, metal clave para la fabricación de productos electrónicos, y tiene un gran peso en las ventas de aluminio, cobre o níquel.

Rusia se ha especializado en los últimos años en la producción de estas materias primas para la industria y la construcción que genera un importante impacto contaminante. La escalada del precio de estos bienes en los mercados internacionales responde precisamente al temor a un desabastecimiento en los países occidentales como consecuencia de la guerra y las sanciones. El precio del aluminio, por ejemplo, ha marcado máximos históricos esta semana y desde el mes de diciembre acumula ya una subida del 30%.

La situación es complicada en casi todos los países de Europa. En la eurozona, casi el 55% de las empresas industriales declara tener ya problemas de suministro, una cifra nunca antes vista. En España la situación no es tan grave, pero es igualmente histórica: una de cada cuatro empresas tiene problemas para conseguir los suministros y los bienes de equipo que necesita.

Los expertos esperaban que el comercio mundial se recuperaría rápidamente hacia finales del invierno, sin embargo, el estallido del conflicto en Ucrania amenaza con extender esta situación durante un tiempo. Aunque hay una gran incertidumbre sobre la duración de la guerra, lo que parece claro es que las sanciones se prolongarán en el tiempo, de modo que las empresas europeas tendrán que buscar suministros alternativos en un mundo en el que la producción todavía sigue siendo débil como consecuencia de la pandemia.

Foto: Una fábrica metalúrgica en la región de Murmansk, en Rusia. (Reuters/Evgenia Novozhenina)

El otro gran problema al que se enfrenta la industria es la escalada de los precios energéticos. La guerra en Ucrania está impulsando todavía más el coste del petróleo y del gas, lo que elevará los costes de producción para todas las empresas. Y la situación ya era muy delicada antes del conflicto. En España, según el INE, los precios industriales registraron una subida en enero del 35% interanual. Se trata de una cifra histórica no registrada en el casi medio siglo de vida de este indicador.

Es cierto que una buena parte de la inflación de costes en la industria se debe a la energía, pero no solo. Los bienes intermedios (los que utilizan posteriormente otras empresas de la cadena de producción) registraron en enero una inflación del 22%, cifra también histórica, superando incluso la gran inflación de los setenta.

Este contexto de escasez de suministros y subida de los costes de producción supone un lastre para una industria que debería estar creciendo rápidamente en esta fase de la recuperación. Sin embargo, la guerra en Europa está sucediendo a la pandemia como el principal foco de malas noticias económicas que lastran la recuperación del sector.

El Bundesbank (banco central de Alemania) alertó esta semana de que el país va camino de caer en recesión técnica al encadenar dos trimestres consecutivos de contracción económica. No es casualidad que el país europeo que tiene una coyuntura económica más delicada sea justo el que más dependencia tiene de la industria. La recuperación de las fábricas ha sido menos intensa de lo que debería desde la pasada primavera. La demanda ha crecido rápidamente, pero la oferta ha ido mucho más lenta como consecuencia de los problemas en las cadenas de suministro.

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