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Fiebre por la gasolina barata: de quién son y cómo proliferan los surtidores 'low cost'
  1. Economía
La 'jet set' contra las petroleras

Fiebre por la gasolina barata: de quién son y cómo proliferan los surtidores 'low cost'

Las gasolineras automáticas no paran de crecer y viven un momento álgido con los carburantes en récord. ¿Su truco? Tirar precios, reducir costes y vender a destajo

Foto: Un camión entrando en la gasolinera más barata de la Comunidad de Madrid. (Alejandro Martínez Vélez)
Un camión entrando en la gasolinera más barata de la Comunidad de Madrid. (Alejandro Martínez Vélez)

María baja de su monovolumen en una gasolinera de la sierra oeste de Madrid y va hacia el surtidor, intenta ponerlo en marcha con su tarjeta de crédito y coloca la manguera. Pero no funciona. Pide ayuda, hasta que la única trabajadora de la estación le explica el mecanismo. "No me gustan nada estos autoservicios", relata María al terminar. ¿Por qué rellena allí? La explicación está en el marcador gigante de la estación: 1,27 el diésel, 1,39 la gasolina. Es la gasolinera más barata de la región, una de las tantas 'low cost' que llenan ya el mapa de España y que han tumbado los precios en su guerra con las tradicionales. Aunque claro, esos cerca de 20 céntimos menos por litro de gasolina o diésel que cobran respecto a la media nacional en pleno récord se tienen que notar en algún lado.

El Paseo del Molino del Rey de Guadarrama, en el que recarga su coche María, es el kilómetro 0 de la gasolina barata en la Comunidad de Madrid y un ejemplo del nuevo paradigma del sector. En apenas una milla, hasta cuatro estaciones de servicio salen al paso a un lado y al otro de la concurrida Nacional VI. Una orgía automovilística en la que tres de esas cuatro gasolineras pelean por ser la más barata de la región en pleno repunte. Hay una CEPSA y una de Shell que han hundido precios por debajo de la media de sus cadenas y hasta han puesto carteles avisándolo, pero el protagonismo se lo lleva el último vecino en llegar: el surtidor 'low cost', 24 horas y automático que la compañía Plenoil colocó en el lugar hace casi dos años y muestra el 'boom' de este modelo en nuestro país. Las estaciones 'desatendidas' brotan en cada esquina y aprietan las tuercas a los proveedores clásicos, pero no todo es perfecto.

Foto: Imagen de archivo de un hombre repostando. (EFE)

Solo en la mañana de este jueves, un día tranquilo, no paran de entrar y salir coches, motos, furgonetas y hasta camiones de la pequeña Plenoil serrana en la que la trabajadora, además de ayudar al repostaje, se afana por evitar que las montoneras de coches colapsen la carretera. Algo casi imposible por el diseño de la entrada y el tamaño del lugar. La Plenoil es pequeña, con espacio justo para una caseta de obra convertida en almacén y área de descanso para el trabajador, seis surtidores con dos mangueras (diésel y gasolina 95) con la leyenda que marca que su producto lo sirve Repsol, alguna plaza de aparcamiento, cámaras y un inflador. El gran 'tótem' que se ve a cientos de metros a la redonda con los precios como protagonistas absolutos termina un dibujo que explica bastante bien el modelo. Estar en puntos clave de la circulación con costes ajustados al máximo y consumo a destajo.

Los récords de precios actuales han sacado aún más a la luz el cambio del sector de los carburantes en nuestro país. Las gasolineras 'low cost' están en su mejor momento, pudiendo contener el carburante, dejando a un lado las dudas de muchos conductores sobre su calidad y ofreciendo grandes ahorros para el cliente mientras las tradicionales piensan aún cómo gestionar esta situación. Pero solo es un paso más en la carrera. Los tres grandes grupos que se han hecho con la mayoría de las estaciones automáticas acaban de lanzar planes de inversión y crecimiento gigantes, las automáticas ya ocupan el 12,5% de todas las gasolineras que hay en nuestro país (llegando al 22% en comunidades como Cataluña) y se acercan a algunas firmas petroleras que controlaron tradicionalmente el mercado y llevan años estancadas.

placeholder Uno de los clientes de la Plenoil de Guadarrama llena un bidón de combustible, después de llenar el tanque de su coche. (A. M. V.)
Uno de los clientes de la Plenoil de Guadarrama llena un bidón de combustible, después de llenar el tanque de su coche. (A. M. V.)

En Guadarrama, María no es la única que se queja de la automatización, pero se acepta de buena gana por los precios. Muchos de los que acuden a ella, como José Antonio, llevan incluso garrafas para aprovechar el descuento y surfear la escalada de precios, aunque rechazan que vengan hasta aquí solo por el coste "es que me pilla bien, pero es verdad que con los precios que hay en general también hago por venir aquí". El éxito es claro en un negocio que saca su rédito en el consumo continuado, van a volumen. Su mayor problema pasa porque las pequeñas instalaciones de la gasolinera Plenoil no están preparadas para esta afluencia. La carretera se colapsa en cuanto más de 8 coches quieren repostar, creando colas que amenazan la arteria principal de la zona. Hay algunos problemas con la salida de los coches tras el repostaje, y la zona, residencial, vive en un ruido constante.

Según datos publicados el pasado verano por la patronal que reúne a todos estos operadores, la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae), las estaciones de este tipo crecieron un 22% desde la pandemia hasta llegar a las 1.277, y todo apunta a que han metido una marcha más. La citada Plenoil ha abierto más de 15 gasolineras desde noviembre en todo el país, la última la pasada semana a pocos kilómetros de la de Guadarrama. Ballenoil el líder actual de ese mercado, anunció la apertura de 90 hasta 2025 para llegar a las 250 en 2025 con una inversión de 40 millones de euros y Petroprix va a por 30 más este año, hasta las 135.

¿La gran incógnita viendo las cifras? Dónde las van a poner con un territorio ya copado por las grandes petroleras y ante el reto de una afluencia y competencia cada vez mayor. Las marcas tienen como objetivo estar en espacios clave, cercanos a arterias principales o puntos de paso de grandes urbes que atraigan a más y más conductores, pero con las autovías llenas de estaciones tradicionales, las opciones se van achicando y más si quieres muchos clientes y pocos costes.

Dentro de los cascos urbanos, un terreno muy jugoso para el modelo 'low cost', algunos ayuntamientos como el de Sevilla o Getafe ya han puesto un mínimo de 50 metros entre una zona residencial y las nuevas gasolineras que llaman a sus puertas. "Hay territorios vetados para nuestros socios, como es el centro de las grandes capitales, en las que, por otro lado, sí hay gasolineras de las marcas tradicionales. Es injusto y lo pelearemos", asegura Manuel Jiménez Perona, presidente de Aesae.

La lucha por el espacio

Las decisiones de los ayuntamientos que critican gente como Jiménez Perona coinciden en algunos casos con las protestas de los grupos de vecinos cercanos a los nuevos surtidores. En Guadarrama, sin ir más lejos, partidos como Vecinos por Guadarrama denunciaron en 2020 que el lugar donde iban a colocar la estación no era adecuado. Encajonado entre el río, una vía pecuaria, una complicada salida de una rotonda y un bloque de pisos a unos 5 o 10 metros de distancia, el partido se hacía eco de las protestas de los vecinos, que se quedaron en nada ante la negativa del ayuntamiento. "Nos dijeron que no podían hacer nada, que era todo legal y una iniciativa privada", comenta ahora José Ramón Culebras, portavoz del partido.

Las quejas, asegura, continuan, sobre todo por los ruidos y el colapso de la carretera, pero el negocio va viento en popa y ya está proyectada, según el propio Culebras, una ampliación. "Va a estar aún más cerca del río y comiéndose toda la rotonda. Y lo peor es que no había necesidad para tener una gasolinera más". Las protestas de algunos residentes chocan con los comentarios de los clientes, que están encantados de tener un lugar cercano en el que rellenar su coche barato.

No es un caso aislado. En la propia Cuenca del Guadarrama, donde entre Guadarrama, Collado Villalba y El Escorial se aglutinan muchas de las gasolineras más baratas de la región, varios han sido los grupos de vecinos que han protestado. Pero fuera de las fronteras madrileñas, los casos también han llegado a Andalucía, Murcia e incluso a Ourense, donde la primera 'low cost' que iba a abrir en la ciudad gallega ha sido cerrada de manera cautelar por un juez alegando la falta de licencia. En los pocos días que estuvo abierta se lleno y ya hay decenas de usuarios preguntando a Plenoil en internet cuándo reabren.

El político guadarrameño admite que hay muchos vecinos que están encantados con tener un lugar donde repostar barato, y lo ve lógico, más aún con la competencia aceptada por el resto de negocios que han recogido el guante, pero el problema es el otro lado del negocio. "No nos molesta ni mucho menos que se abran negocios, es por cómo se hace y dónde. Creemos que no es el lugar, ni es necesario, ni el ayuntamiento ha hecho lo suficiente para estudiarlo y analizarlo y cuidar de los vecinos afectados". Según Culebras, el espacio era una finca "con dos caballos" que en pocos días se vendió, recalificó y se levantó la gasolinera. ¿Y la compañía? "Nada, de ellos no hemos tenido ninguna respuesta, pero vamos que criticaría esto fuera la empresa que fuera, ese no es el problema".

Desde Plenoil, explican a El Confidencial que "estudian en profundidad dónde colocarse siempre de la manera más cercana posible a sus clientes para evitar desplazamientos innecesarios que supongan un incremento del combustible consumido y consecuentemente de emisión contaminante a la atmosfera. Los problemas con los vecinos son limitados, aunque evidentemente, en algunas ubicaciones, al que ya está establecido no le resulta agradable tener ningún tipo de actividad que genere tráfico cerca de él. Siempre estudiamos que los accesos sean lo más adecuados a nuestra actividad".

Llega la 'jet set'

Aunque los tres grandes competidores de las 'low cost' anuncian inversiones récord, Plenoil es el caso más llamativo en el último año y muestra la madurez del negocio. Es la gasolinera que más puntos está abriendo en estos momentos, ha pasado de tener 65 en 2020 a más de 100 en 2022 y también la que tiene los precios más bajos en estos momentos, quitando cooperativas. Además, según pone en su web, están inmersos "en un ambicioso proceso de expansión que la llevará a ser una empresa líder en su sector" adquiriendo y levantando nuevos enclaves. Porque esa es otra clave de su sistema, las estaciones son propias o alquiladas, nada de franquiciados.

placeholder Coches en la Nacional VI a su paso por Guadarrama. (A. M. V.)
Coches en la Nacional VI a su paso por Guadarrama. (A. M. V.)

Es más, si tienes una parcela o solar con estas características, te invitan a ponerte en contacto con ellos. "Zonas prioritarias: Comunidad de Madrid, zonas costeras de Andalucía y Levante, Córdoba, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, Castilla y León, Castilla la Mancha (Ciudad Real, Albacete). Buscamos solares finalistas (urbanos directos), de entre 600 y 1.200 m2, de uso comercial/industrial o suelos residenciales compatibles con estos usos, situados en las entradas/salidas de poblaciones de más de 20.000 habitantes, preferentemente junto a rotondas o en las principales arterias de tráfico, dentro de entornos eminentemente urbanos".

"Durante 2021 facturamos 327 millones de litros. Superaremos los 500 millones de litros en 2022 y alcanzaremos lo 1.000 millones de litros en 2024.
No es fácil alcanzar las cifras de las grandes petroleras, ya que llevan más de 50 años en España, pero intentaremos que el diferencial se acorte lo más rápidamente posible", señalan desde la empresa.

Desde 2017, Plenoil ha ido sumando a su administración a un grupo de inversores españoles de alto nivel

¿Quién sostiene este crecimiento? Según los informes, desde 2017 tienen detrás un grupo de inversores de alto nivel cuya cara pública es el empresario y CEO José Rodríguez de Arellano. El presidente del consejo administrativo es Leopoldo Pérez de Villaamil y Alfaro y a él se suman Álvaro Sainz de Vicuña Bemberg, una de las 100 personas más ricas de España según la lista Forbes, y el también empresario malagueño y líder de la empresa logística Acotral, Borja De Torres Atencia (conocido como "el mayor camionero de España"). El grupo lo terminan Leopoldo Pérez de Villaamil Muñoz Calero y Sergio Rodríguez de Arellano Vendrell.

Su composición es bastante diferente a la de Ballenoil, nacida de una escisión de la cadena de La Ballena Azul y una pequeña empresa catalana, y Petroprix, un pequeño grupo con origen en la instalación de placas fotovoltaicas en Jaén. Pero la aparición de estos grandes nombres da una idea de cómo este sector, que empezó en 2013 con la liberalización del mercado con la ley de hidrocarburos, está cogiendo un peso clave en el mercado nacional, llamando la atención incluso de grandes fortunas. Les ha costado arrancar, como confiesa el propio Jiménez Perona, que culpa de ello a las trabas burocráticas y la presión de las grandes petroleras, pero ahora viven un momento dulce.

¿Y el futuro?

El líder de la patronal es cauto con los anuncios de crecimiento tan importantes pero sí apuesta no solo por el crecimiento de su sector sino por una adaptación de los actores tradicionales a sus modelos. "Antes se reían de nosotros y nos menospreciaban, pero ahora hasta nos siguen o nos ceden terreno. Ahora mismo no abre una sola gasolinera tradicional, y toda la que se inaugura es automática", comenta. En 2020 fue la primera vez que España perdió estaciones de servicio en 15 años, colocándose en 11.602 y bajando 7 respecto al curso anterior. Los únicos que hablan de crecer son los jefes de las automáticas.

"Además, ya no hay nadie que se crea lo de que nuestro producto tiene peor calidad, y la gente ve que se ahorra dinero viniendo a nuestros puntos que es lo más importante. Las grandes petroleras saben que ya sus estrategias no sirven y que puede ser que el usuario ya no dé valor al servicio o las tiendas y por eso cada vez miran más a nuestro modelo, que, oye, cada uno puede optar por el que quiera, pero que se pueda elegir", señala Jiménez Perona.

En esto también insisten desde Ballenoil recordando que sus ajustes de precios nada tienen que ver con su carburante "el producto base es el mismo en todas las gasolineras de España. Todas las estaciones de servicio se nutren de la comercializadora de carburante de nuestro país, la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) ahora Exolum. El menor precio lo conseguimos gracias a la menor estructura de costes que tenemos que consiste en que las superficies son más pequeñas y se aprovecha más el espacio. También en Ballenoil no tenemos tienda, lo que hace que no tengamos que rentabilizar esos servicios y no hacemos publicidad de alto coste. Otra de las claves es la independencia que tenemos en el mercado mayorista a la hora de adquirir el producto a través del operador que ofrezca los mejores precios. Y todo esto repercute en que tenemos menos margen de beneficio con respecto a las grandes".

placeholder Gasolinera CEPSA que ha tumbado sus precios a pocos metros de la Plenoil. (A. M. V.)
Gasolinera CEPSA que ha tumbado sus precios a pocos metros de la Plenoil. (A. M. V.)

Plenoil muestra un argumento similar, aunque añade un detalle clave: vender más que el de al lado. "La manera de tener siempre los precios más bajos es eliminando aquellos costes innecesarios que puedan repercutir en el precio que paga el cliente. Por ejemplo, construyendo las gasolineras ocupando únicamente el espacio necesario, o no disponer de una tienda. Pero, sobre todo, esto se consigue vendiendo más litros que nuestra competencia".

En esa pelea por vender más litros hay otra duda que queda en el ambiente: el paso hacia la electrificación. ¿Cómo se justifica la apuesta por estaciones de carburante masivas y 'low cost' en plena transición automovilística? Con el tiempo y el negocio. "Aunque el futuro se esté enfocando en la electrificación, aún quedan muchos años para que llegue ese momento. A día de hoy, la red de puntos de carga está creciendo, pero no es suficiente para alcanzar la normalidad en el servicio", apuntan desde Ballenoil.

"En la actualidad la electrificación sigue siendo extraordinariamente costosa, tanto para las administraciones, como para los ciudadanos en particular, por lo que tan solo una reducida parte de estos pueden acceder a adquirir un vehículo de estas características. Nosotros apostamos por ofrecer la energía que en cada momento demandan los vehículos existentes en el parque español", terminan desde Plenoil. De momento, Guadarrama tiene los mismos puntos de carga que gasolineras: cuatro.

María baja de su monovolumen en una gasolinera de la sierra oeste de Madrid y va hacia el surtidor, intenta ponerlo en marcha con su tarjeta de crédito y coloca la manguera. Pero no funciona. Pide ayuda, hasta que la única trabajadora de la estación le explica el mecanismo. "No me gustan nada estos autoservicios", relata María al terminar. ¿Por qué rellena allí? La explicación está en el marcador gigante de la estación: 1,27 el diésel, 1,39 la gasolina. Es la gasolinera más barata de la región, una de las tantas 'low cost' que llenan ya el mapa de España y que han tumbado los precios en su guerra con las tradicionales. Aunque claro, esos cerca de 20 céntimos menos por litro de gasolina o diésel que cobran respecto a la media nacional en pleno récord se tienen que notar en algún lado.

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