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Made in Europe: Bruselas presenta un plan de 12.000 M para producir chips en la UE
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ANTE LA CRISIS DE SUMINISTROS

Made in Europe: Bruselas presenta un plan de 12.000 M para producir chips en la UE

La Comisión Europea ha presentado este martes uno de sus proyectos más ambiciosos: un plan de 12.000 millones con el que pretende animar a la producción de chips en Europa

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Virginia Mayo/Reuters)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Virginia Mayo/Reuters)

Bruselas es una ciudad en la que se encuentran dos corrientes muy distintas. Una muy técnica, obsesionada con los números, los detalles y los reglamentos. Otra muy teórica, que filosofa sobre la Europa del futuro, sobre los cambios que deben llegar. En ocasiones, ambas corrientes se ponen de acuerdo y reman en la misma dirección. Desde hace años, la segunda de las corrientes viene hablando de la necesidad de una “soberanía europea”. La primera de las corrientes, más realista, busca una manera en la que canalizar esa idea en algo real, tangible, posible.

Este martes, la Comisión Europea presentó una de esas propuestas en las que ambas corrientes están de acuerdo y tratan de avanzar en la misma dirección: un plan en el que viene trabajando desde hace tiempo y con el que pretende invertir unos 12.000 millones de euros para atraer la producción de chips a la Unión Europea. Unos 6.600 millones son dinero fresco anunciado este martes, y 5.000 millones estaban ya previstos en el presupuesto europeo que cubre el periodo 2021-2027. La idea es que en 2030 se cuadruplique la producción de semiconductores en el Viejo Continente que permita capear crisis como la actual, en la que hay una importante escasez de semiconductores. Y eso es extremadamente caro.

Foto: Microchips en un ordenador de Intel. (EFE/Sascha Steinbach)

La legislación todavía tendría que obtener el visto bueno del Parlamento Europeo y el Consejo, donde se encuentran todos los Estados miembros, y sufrirá cambios durante un proceso que suele ser largo. La propuesta incluye puntos polémicos, como la posibilidad de limitar la exportación de semiconductores en algunas ocasiones, que ha provocado que haya cierta resistencia incluso dentro del propio colegio de comisarios. Sin embargo, se trata de una propuesta que tiene el total respaldo político de Ursula von der Leyen.

“Los semiconductores se han convertido en noticia en primer plano en estos meses, cuando la escasez mundial de chips ha frenado la recuperación mundial. Las fábricas cerraron en el este de Asia y las líneas de producción enteras aquí en Europa se paralizaron. Todos nos dimos cuenta de lo que aún le falta a Europa en lo que respecta a uno de los activos más cruciales para la transición digital”, señalaba la semana pasada Von der Leyen.

Uno de los puntos en los que la Comisión hace hincapié es que su propuesta permitirá aprovechar el potencial de Europa en innovación e investigación y convertirlo en productos. Es ese uno de los pasos en los que Bruselas quiere concentrar buena parte de la inversión. En total, entre las distintas partidas que ya tiene previsto el Ejecutivo comunitario, los técnicos esperan que en 2030 se hayan canalizado unos 43.000 millones de euros a estos objetivos.

Muchas voces están preocupadas por lo que consideran una tendencia proteccionista liderada por los sectores franceses

Pero no siempre es sencillo encontrar dónde está la frontera entre las propuestas vacías, los brindis al sol de la Comisión Europea, y las propuestas que de verdad son sólidas, que van en una dirección concreta. No sería la primera vez que el Ejecutivo comunitario propone con gran fanfarria cosas que acaban en papel mojado o sencillamente olvidadas en un cajón. A esta Comisión en concreto se le ha acusado muchas veces de ser demasiado propensa a los grandes eslóganes. Esta vez, técnicos comunitarios y políticos europeos insisten en que la idea es sólida y clave para el futuro de Europa.

La lucha de Breton

La persona que ha estado detrás de esta propuesta, llamada Chip Act, es el francés Thierry Breton, que había sido entre 2005 y 2007 ministro de Economía e Industria y había trabajado como directivo de varias grandes empresas, así como presidente de la Asociación Nacional de Investigación y Tecnología de Francia. No es casualidad. Emmanuel Macron, presidente francés, lo eligió como el comisario galo en el equipo de Ursula von der Leyen precisamente para insertar la idea de la “soberanía europea” en el centro de la agenda de Bruselas. El Elíseo sabía lo que hacía. Breton tiene bajo su mando algunos de los elementos que París considera fundamentales para la ejecución de esa idea, como mercado interior o la parte de industria de la defensa.

Breton lleva días moviéndose, presionando, defendiendo su idea. Asegura que la pandemia lo ha cambiado todo, que ha demostrado que Europa tiene que cambiar de actitud y que tiene que defender sus intereses, que hay que ser más agresivos y atrevidos a la hora de proteger el papel de la Unión Europea en el mundo. Muchas voces en Bruselas están preocupadas por lo que consideran que es una tendencia proteccionista liderada por los sectores franceses en la Comisión Europea.

Bruselas es una ciudad en la que se encuentran dos corrientes muy distintas. Una muy técnica, obsesionada con los números, los detalles y los reglamentos. Otra muy teórica, que filosofa sobre la Europa del futuro, sobre los cambios que deben llegar. En ocasiones, ambas corrientes se ponen de acuerdo y reman en la misma dirección. Desde hace años, la segunda de las corrientes viene hablando de la necesidad de una “soberanía europea”. La primera de las corrientes, más realista, busca una manera en la que canalizar esa idea en algo real, tangible, posible.

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