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Si has nacido en los ochenta, mala suerte: solo el 50% puede comprar un piso
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ESTUDIO DEL BCE SOBRE VIVIENDA EN PROPIEDAD

Si has nacido en los ochenta, mala suerte: solo el 50% puede comprar un piso

Es muy conocido que la compra de una vivienda tiene un fuerte componente generacional. El BCE ha puesto cifras y llega a la conclusión de que quienes nacieron en los ochenta son quienes lo tienen más difícil

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Los datos están aquí, y reflejan un problema ya conocido que viene de lejos: las dificultades de quienes tienen entre 30 y 40 años para poder adquirir un piso en propiedad. Es decir, una edad en la que las personas están ya en condiciones de estar plenamente integradas en el mercado laboral.

Lo novedoso es que es ahora el Banco Central Europeo (BCE) quien en un estudio ha mostrado de forma académica los problemas que tienen para convertirse en propietarios aquellos trabajadores que han nacido en los años ochenta. En concreto, poco más del 50% de las personas que quieren adquirir un piso en esa edad lo consigue. Por lo tanto, muy por debajo de niveles cercanos al 80% que se registran para quienes han nacido en los años cuarenta. O del 75% para quienes han nacido en los años sesenta.

El trabajo ha sido elaborado por Gonzalo Paz-Pardo, economista del Departamento de Análisis Económico del BCE, y para alcanzar esa conclusión ha estudiado la dinámica de ingresos y gastos en vivienda en el sur de Europa: Grecia, España, Italia, Chipre, Malta y Portugal, donde las dificultades de acceso a la vivienda son mayores que en el norte. Paz-Pardo, igualmente, ha estudiado lo que ha sucedido en EEUU, y los resultados son muy parecidos. Hay evidencia de que el acceso a la vivienda en propiedad se ha hundido en los últimos años pese a que EEUU, al contrario de lo que sucede en el sur de Europa, se ha acercado a niveles de pleno empleo.

Foto: En 2021 se celebró el décimo aniversario del 15-M. (EFE/Rodrigo Jiménez)

El autor del artículo lo achaca en ambos casos al incremento de la desigualdad de ingresos laborales (ahí está el fenómeno de los trabajadores pobres) y al aumento de las incertidumbres sobre el futuro registrado en los últimos años (precariedad laboral). Según sus cálculos, los cambios en los ingresos explican más de la mitad de la disminución de las tasas de propiedad inmobiliaria.

Tendencia al ahorro

Frente a esta realidad, se ha producido, en paralelo, un alza sostenida en el precio de la vivienda, lo que ha provocado que muchos jóvenes no hayan querido hipotecar su futuro. En unos casos porque no han querido y en otros porque no han podido, al contrario que sus padres. Algo que, en definitiva, afecta negativamente a sus niveles de riqueza (el patrimonio acumulado a lo largo del tiempo), lo cual, a su vez, tiene influencia sobre el consumo, ya que la propensión al gasto es mayor si el hogar tiene vivienda en propiedad. Los inquilinos tienen más tendencia ahorrar para protegerse de futuras subidas o para poder adquirir, algún día, una vivienda.

Un dato extraído de un reciente estudio del Banco de España lo pone negro sobre blanco. Hace una década, alrededor del 24% de los hogares de entre 18 y 34 años vivía de alquiler, y hoy ese porcentaje se ha incrementado hasta el 40% (15 puntos más que la media del conjunto de hogares).

El estudio recuerda que en EEUU de los nacidos en las década de los cuarenta, el 70% de los trabajadores ha llegado a ser dueño de sus casas a los 35 años. Esta cifra se redujo al 60% para los nacidos en la década de 1960 y en alrededor del 50% para los primeros ‘millennials’, nacidos en la década de 1980. En el sur de Europa, en la misma línea, también las tasas de propiedad de vivienda a los 35 años han disminuido en más de 10 puntos porcentuales al comparar a los nacidos entre 1965 y 1979 con los nacidos en la década de los años ochenta.

Esto explica, como han evidenciado multitud de trabajos, que los jóvenes tarden más en abandonar el hogar paterno y vivir de forma independiente, lo que puede distorsionar sus decisiones de matrimonio y maternidad. Algunos estudios, incluso, han encontrado evidencias de que el acceso a la propiedad de vivienda se relaciona directamente con la fortaleza de las comunidades locales, el capital social y el compromiso político de los jóvenes.

Algo puede estar cambiando, sin embargo, en EEUU, donde los datos más recientes, publicados por 'The Wall Street Journal', muestran que la generación que supuestamente no quería comprar casa ahora representa más de la mitad de todas las solicitudes de préstamos para la compra de vivienda.

Inquilinos permanentes

Según el trabajo publicado por el BCE, la desigualdad de ingresos representa el 61% de la caída en las tasas de propiedad de vivienda para la generación de los años sesenta. Para los nacidos en la década de 1980, la volatilidad de los ingresos también juega un papel importante, explicando el 32% de la caída a los 30 años. Cuando los ingresos son menos estables, los hogares desconfían de hacer una gran inversión como es la compra de una casa o se niegan a asumir un fuerte endeudamiento. El resultado, como es obvio, es que los trabajadores, incluso en edades avanzadas, permanecen como inquilinos mucho más tiempo que sus padres.

Foto: Imagen: iStock.

El estudio recuerda que para la mayoría de los hogares su residencia principal es el principal componente de su riqueza. Se compra un piso para ahorrar, pero también para blindarse ante futuros aumentos de los alquileres. Además, la compra de vivienda es el único momento en que la mayoría de los hogares incurren en un apalancamiento sustancial, lo que implica que su riqueza puede aumentar muy rápidamente si suben los precios de la vivienda.

España ha sido, históricamente, uno de los países con tasas de viviendas en propiedad más elevadas de la Unión Europea, aunque en los últimos años la tendencia es a la baja. Aun así, el 75,1% de las viviendas, según Eurostat, son en propiedad, por encima del 69,7% en el promedio de la UE. Trece países (a la cabeza los del Este) tienen un nivel superior. Los extremos se sitúan en Rumania (96,1%) y Alemania (50,4%).

Diversos estudios del Banco de España han identificado que una de las mayores dificultades de acceder a una vivienda en propiedad tiene que ver con que quienes acceden al mercado de trabajo no disponen de ahorros suficientes para pagar una entrada en un contexto en el que los bancos se han vuelto más exigentes a la hora de conceder hipotecas después de la última crisis financiera.

Un estudio del propio Banco de España llegó a estimar que el 7% de los nacidos en 1988 poseía su vivienda principal a los 29 años, mientras que en los nacidos en 1976, a esa misma edad, era propietario uno de cada cuatro (26%).

Los datos están aquí, y reflejan un problema ya conocido que viene de lejos: las dificultades de quienes tienen entre 30 y 40 años para poder adquirir un piso en propiedad. Es decir, una edad en la que las personas están ya en condiciones de estar plenamente integradas en el mercado laboral.

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