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Las herencias en España: esto es lo que sucederá con tu patrimonio si no dejas testamento
  1. Economía
Hijos y padres, los más beneficiados

Las herencias en España: esto es lo que sucederá con tu patrimonio si no dejas testamento

No dar este paso podría provocar que nuestro cónyuge quedase en una situación económica más frágil de lo que pensamos. Es ahí donde la planificación sucesoria cobra importancia

Foto: Fuente: Usplash.
Fuente: Usplash.

Por desconocimiento, por pensar que ese momento aún queda muy lejos o incluso por rechazo a enfrentarse a que un día, inevitablemente, llegará el final, aún son una minoría los españoles que hacen testamento. Cuando empezó la pandemia, en el primer semestre de 2020, poco más del 0,5% lo había hecho —238.537 personas—, según el Consejo General del Notariado. Si bien en el mismo periodo de 2021 (últimos datos de la institución) se produjo un incremento en las cifras, y el número de individuos ascendió a 367.424 personas, cerca del 0,8%. Un dato superior también al registrado en los seis primeros meses de 2019, con 335.476 testamentos (el 0,7%).

Muchos aún no saben qué puede ocurrir si no lo dejamos todo organizado. Sobre todo desconocen que podría haber un gran perjudicado: su cónyuge. Porque, al contrario de lo que se suele pensar, al fallecer uno de los dos miembros de una pareja sin haber hecho testamento, su patrimonio no pasa automáticamente al viudo/a. Esto sucede porque el Código Civil establece unas bases generales de reparto de los bienes en cantidades y orden de parentesco, la denominada ‘legítima’. Si no lo hacemos, primero heredarán los hijos o descendientes del fallecido, por ejemplo, nietos, y el viudo o viuda solo tendrá derecho al usufructo (uso y disfrute vitalicio) de una tercera parte de la herencia.

En segundo lugar, si el fallecido no tuviera hijos ni nietos, heredarán los ascendientes, es decir, sus padres. En este caso, el cónyuge tendrá derecho al usufructo de la mitad de la herencia. Solo en el caso de fallecer sin ascendientes ni descendientes, y cuando no hay testamento, será el cónyuge el que herede el patrimonio. Además, si no estaban casados y eran pareja de hecho, este no heredará los bienes, salvo en algunas comunidades autónomas.

Esto es lo que ocurriría con y sin testamento

Imaginemos un matrimonio, Juan de 52 años y Ana de 48, con dos hijos, Julia de 21 y Pablo de 18. Tienen una vivienda habitual en Madrid y una segunda en la costa; ambas juntas con un valor de 700.000 euros (500.000 la habitual y 200.000 la de vacaciones). Todavía tienen pendiente pagar 100.000 euros de la hipoteca de su casa en la capital. Así, el patrimonio inmobiliario neto, quitando esa cantidad, es de 600.000 euros. Además, han acumulado un patrimonio financiero de 700.000 euros. El valor total es, por tanto, de 1.300.000 euros: la mitad es de Juan y la otra mitad, de Ana (650.000 euros cada uno, independientemente de si fallece uno de los dos).

Un día, Juan sufre un infarto y muere sin haber hecho testamento. ¿Qué parte del patrimonio de Juan le correspondería heredar a Ana? Solamente el usufructo de un tercio de su parte, que se calcula de acuerdo con una regla en función de la edad del receptor. Si tiene 48 años, se valorará en el 41% sobre 216.666 euros, lo que daría tan solo 88.833 de los 650.000 euros de Juan, porque el resto habría ido a parar a manos de sus hijos.

En el Código Civil español, el cónyuge viudo queda altamente desprotegido ante la muerte de su pareja si esta no hizo testamento

“Como Juan no hizo testamento, por ley son sus descendientes quienes deciden cómo se reparten los bienes de su padre. Es probable que, en esta situación, Ana no pueda mantener el nivel de vida que tenía hasta entonces, ya que solo heredaría el usufructo de un tercio (88.833), un escenario de mínimos”, apunta Paula Satrústegui, socia de asesoramiento patrimonial en Abante.

En el caso de que la pareja no tuviera hijos, serían los suegros del cónyuge quienes se quedarían con los bienes del fallecido y ella solo con el usufructo de la mitad, ya que, como hemos visto, la ley marca que los primeros en recibir la herencia si el difunto no tiene descendencia serán sus padres. “De ahí la necesidad de hacer una buena planificación sucesoria”, asevera Satrústegui. Esto, al margen de que testar evita quebraderos de cabeza y pérdida de tiempo a los herederos.

¿Cómo habría cambiado la situación para Ana si Juan hubiera hecho testamento? “Por un lado, el esposo podría haber optado por dejarle el usufructo universal y vitalicio del 100% del patrimonio o bien podría haber redactado el testamento para conseguir un escenario de máximos: dejar a Ana un tercio de su patrimonio (el de libre disposición) más el usufructo del tercio de mejora, con la ventaja de que sea el cónyuge quien decida cómo recibir la herencia”, aclara la socia de Abante.

placeholder En el caso de que una pareja no tenga hijos, podrían ser los suegros del viudo/a quienes se queden con los bienes del fallecido. (Unsplash)
En el caso de que una pareja no tenga hijos, podrían ser los suegros del viudo/a quienes se queden con los bienes del fallecido. (Unsplash)

De esa manera, se garantizaría que es el cónyuge el que decide con qué bienes se queda, permitiéndole hacer una mejor gestión de su situación financiera y patrimonial. En ese caso, Ana mantendría la mitad del patrimonio que le corresponde: 300.000 euros de los inmuebles y 350.000 de la cartera financiera. Y recibiría en herencia de su marido 305.499 euros correspondientes a esos dos tercios que no van a parar directamente a los hijos. Todo esto frente a esos 88.833 euros en usufructo a los que tendría derecho si Juan no hubiera testado.

“En función de sus necesidades de liquidez, Ana puede elegir si le conviene más tener patrimonio financiero o inmobiliario. Juan habría podido elegir dejarle, como parte de los 216.666 euros de libre disposición, la proporción correspondiente de la cartera financiera, por ejemplo. Y los 88.833 euros restantes, del usufructo, también de la cartera financiera o del inmueble o que se estableciera en forma de renta”, añade Satrústegui.

Posibilidad de fijar tutores y facilidad de testar

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de hacer testamento es que este proceso no solo determina cómo quedan el cónyuge e hijos: también se puede establecer quiénes van a ser los tutores de estos si pasa algo, por ejemplo, una hermana, un primo… “En patrimonios importantes, puede que no quieras que tu hijo, con 18 años, reciba una gran cantidad de dinero porque puede que no esté preparado para gestionarlo. Imagina que mueres en un accidente de coche y, de un día para otro, puede disponer libremente de 600.000 euros”, apunta Paula Satrústegui. “En ese caso, puedo nombrar a un administrador hasta que el chico cumpla 25 o 30 años”. En el testamento, también se pueden establecer el albacea y el contador partidor, "figuras muy recomendables en familias en las que pueda haber conflicto o litigación por la herencia".

Así pues, hacer testamento es más que decidir cómo queremos repartir nuestro patrimonio: podemos establecer unas reglas para su administración y unos actores principales. Pese a la gran cantidad de aristas que tiene un testamento en función de cada persona, familia y preferencias, “una creencia errónea es pensar que llevar a cabo esta gestión es costoso, porque no es así: es bastante sencillo y barato, por unos 60-100 euros podemos hacerlo”.

Además, "más allá del consejo legal del notario, nosotros ofrecemos un servicio de planificación sucesoria que nos parece fundamental y que es previo al testamento, para poder decidir qué quieres que pase con tu patrimonio. Hacemos un análisis financiero y patrimonial, valoramos los distintos escenarios para, con los números delante, poder decidir la opción que más conviene al interesado y a la familia en función de las necesidades que se puedan plantear en caso de fallecimiento. Luego, con este análisis y este estudio patrimonial, la persona puede tomar la mejor decisión para su caso en concreto", afirma.

Por último, no hace falta esperar a tener 70 u 80 años para hacer testamento. Con la pandemia, aumentó el número de españoles que dieron este paso, “porque hemos sido conscientes de cómo pueden cambiar las cosas de un día para otro. Muchos de nuestros clientes han firmado testamento en los últimos nueve meses y todos ya están dando los pasos necesarios para hacer esa planificación sucesoria”. La edad también ha disminuido, “la media de los perfiles que hacen testamento con nosotros ya está en los 45 años”. Además, conviene recordar, según Abante, que es recomendable complementar el testamento con otro documento, el de poderes preventivos, teniendo en cuenta que en la actualidad más del 50% de la población mayor de 80 años presenta algún grado de dependencia.

*Para más información, consultar en la página web de Abante.

Por desconocimiento, por pensar que ese momento aún queda muy lejos o incluso por rechazo a enfrentarse a que un día, inevitablemente, llegará el final, aún son una minoría los españoles que hacen testamento. Cuando empezó la pandemia, en el primer semestre de 2020, poco más del 0,5% lo había hecho —238.537 personas—, según el Consejo General del Notariado. Si bien en el mismo periodo de 2021 (últimos datos de la institución) se produjo un incremento en las cifras, y el número de individuos ascendió a 367.424 personas, cerca del 0,8%. Un dato superior también al registrado en los seis primeros meses de 2019, con 335.476 testamentos (el 0,7%).

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