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La negociación colectiva se desmarca de la inflación: los salarios subieron un 1,47% en 2021
  1. Economía
La mitad que el IPC anual

La negociación colectiva se desmarca de la inflación: los salarios subieron un 1,47% en 2021

Los convenios de empresa recogieron una subida del 1,1%, tres veces menos que la inflación. En la recta final del año, la revisión salarial no solo no aumentó, sino que se ralentizó

Foto: Concentración de CCOO y UGT pidiendo subidas salariales en diciembre. (EFE/J. J. Guillén)
Concentración de CCOO y UGT pidiendo subidas salariales en diciembre. (EFE/J. J. Guillén)

Uno de los grandes riesgos económicos generados por el repunte de la inflación era que se acabase trasladando a los salarios en forma de fuertes subidas de los convenios colectivos que retroalimentaran el incremento de los precios. Sin embargo, la negociación entre empresas y trabajadores a lo largo del año adaptó los salarios a la coyuntura económica todavía complicada que vive España, que se sitúa a la cola de los países de la OCDE en la salida de la crisis. Ambas partes optaron por subidas salariales muy moderadas, claramente inferiores a la inflación, para no frenar la recuperación de la actividad y del empleo. El resultado ha sido que los trabajadores han asumido una parte del coste de la salida de la crisis en forma de una importante pérdida de poder adquisitivo, lo que ha ayudado a contener los efectos de segunda ronda sobre los precios.

Los convenios registrados a lo largo del año 2021 contemplan una subida salarial del 1,47%, una cifra que está muy lejos de la subida que experimentaron los precios a lo largo del año, que fue del 3,1%. Esto es, empresas y trabajadores acordaron que los salarios de convenio subieran la mitad que la inflación.

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Se trata de la menor subida de los salarios de convenio desde el año 2017, con la diferencia de que ese año España venía de tres ejercicios consecutivos de inflación negativa y la deflación era un riesgo real en Europa. En esta ocasión lo que ha ocurrido es que los precios se han disparado de manera brusca por problemas de oferta, ya sea por decisiones geopolíticas en el caso de la energía, como por los cuellos de botella de las cadenas de valor globales.

Nadie esperaba este repunte de la inflación y los trabajadores todavía confían en que será una situación temporal que se solucionará a lo largo del año. Así lo muestran los resultados de las encuestas de confianza a los consumidores que elabora mensualmente la Comisión Europea. En todos los países los hogares reconocen que la inflación fue intensa, pero son una minoría quienes consideran que la subida de precios se mantendrá en 2022.

Las previsiones de moderación de los precios, sumadas a la coyuntura económica todavía complicada explican que los salarios de convenio hayan recogido subidas tan moderadas. En especial en los casos de los convenios de empresa, que cerraron el año con un incremento de apenas el 1,1%. Esto es, un tercio de la subida del IPC. En total, los convenios de empresa tuvieron una incidencia de apenas 455.000 trabajadores, una cifra muy baja si se compara con los convenios previos a la reforma laboral de 2012 que afectaban a más de 1,2 millones de trabajadores.

Por el contrario, los convenios de ámbito superior a la empresa, que a partir de la aprobación de la nueva reforma laboral tendrán prioridad aplicativa en cuestión salarial, contemplan una revalorización de los salarios del 1,5%. Igualmente muy lejos de la inflación.

Foto: Imagen de varios barcos cargueros en Alemania. (Reuters/Fabian Bimmer)

El IPC subió en 2021 un 3,1% y eso que empezó el año muy contenido por la crisis del coronavirus. Tanto que en febrero la tasa interanual de la inflación se situó en el 0,0%. A partir de marzo, cuando las vacunas empezaron a mostrar su eficacia para contener las hospitalizaciones, los precios comenzaron su escalada, hasta el punto de llegar a diciembre con una subida interanual del 6,7%.

Los precios entrarán en 2022 con tal inercia que la inflación media anual volverá a ser elevada aunque a lo largo del año la subida se vaya moderando. Según las últimas previsiones del Banco de España, el IPC subirá este año un 3,7% adicional. Eso significa que los trabajadores seguirán perdiendo poder adquisitivo de forma intensa durante los próximos meses mientras los salarios se mantengan contenidos.

Una cuestión relevante de la negociación colectiva de 2021, además de las dificultades generadas por la pandemia, es que los salarios pactados se mantuvieron a la baja en la segunda mitad del año. Esto es, mientras la inflación se disparaba, los nuevos acuerdos pactaban incrementos de la retribución inferiores. Si bien se trata de un descenso leve, es significativo que se comportara al revés que los precios.

En concreto, hasta junio la subida salarial media pactada en el año era del 1,6%, sin embargo, en la segunda mitad del año se situó en el 1,4%. Esta moderación de la negociación colectiva apunta a que las presiones inflacionistas siguen lejos de llegar a los salarios. La pérdida de poder adquisitivo de 2021 se mantendrá en 2022, pero también es importante destacar que la negociación colectiva acordó importantes subidas salariales en los dos años anteriores. En concreto, en 2019 y 2020 los salarios subieron un 2,2% y un 1,8% respectivamente pese a que la inflación fue del 0,7% y del -0,3%.

En total, los trabajadores consiguieron 3,5 puntos de ganancia de poder adquisitivo en esos dos años, de los cuales, 1,6 puntos los perdieron en 2021 y, tal y como van los convenios, la otra parte la perderán en 2022. Sin embargo, a medida que la situación económica se normalice, volverán las presiones salariales a la negociación colectiva. Está por ver si la reforma laboral afecta también al equilibrio de fuerzas entre sindicatos y empresas, reforzando el papel de los primeros y empujando al alza los sueldos.

Uno de los grandes riesgos económicos generados por el repunte de la inflación era que se acabase trasladando a los salarios en forma de fuertes subidas de los convenios colectivos que retroalimentaran el incremento de los precios. Sin embargo, la negociación entre empresas y trabajadores a lo largo del año adaptó los salarios a la coyuntura económica todavía complicada que vive España, que se sitúa a la cola de los países de la OCDE en la salida de la crisis. Ambas partes optaron por subidas salariales muy moderadas, claramente inferiores a la inflación, para no frenar la recuperación de la actividad y del empleo. El resultado ha sido que los trabajadores han asumido una parte del coste de la salida de la crisis en forma de una importante pérdida de poder adquisitivo, lo que ha ayudado a contener los efectos de segunda ronda sobre los precios.

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