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La crisis liquida más de 5.100 micropymes inscritas en la Seguridad Social
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LAS GRANDES SALEN AIROSAS

La crisis liquida más de 5.100 micropymes inscritas en la Seguridad Social

La crisis ha sido especialmente intensa para las empresas más pequeñas. Por el contrario, las más grandes han salido mejor paradas. Lo acaba de revelar el Ministerio de Trabajo

Foto: Una hostelera, en el paseo marítimo de Valencia. (EFE/Kai Försterling)
Una hostelera, en el paseo marítimo de Valencia. (EFE/Kai Försterling)
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Sucede en todas las crisis, unos ganan y otros pierden. Y lo que ha ocurrido en la actual, derivada de la pandemia, es que las micropymes son claramente las derrotadas.

Un par de datos lo acreditan con claridad. Entre febrero de 2020, inmediatamente antes de la declaración del estado de alarma, y diciembre de 2021, el número de empresas inscritas en la Seguridad Social ha crecido, después del batacazo inicial, en 7.963 unidades, pero es que en el caso de las que tenían una plantilla de menos de dos trabajadores —las micropymes- se han destruido 5.171 empresas inscritas en el sistema público de protección social.

No ha sucedido lo mismo con las grandes empresas, aquellas que cuentan con más de 500 empleados. En este caso, y en el mismo periodo, el número de empresas se ha incrementado hasta las 2.311, lo que significa 47 más que antes de la pandemia.

El descenso de las micropymes en un contexto de recuperación de la actividad económica es especialmente significativo si se tiene en cuenta que el tejido productivo español está dominado por empresas de muy pequeño tamaño. Solo hay que tener en cuenta que el 53% de las empresas inscritas en la Seguridad Social —no son meras sociedades mercantiles— tiene menos de dos trabajadores, mientras que únicamente el 2,2% cuenta con 50 trabajadores o más. Ahora bien, la gran empresa supone el 34% de los trabajadores cotizantes a la Seguridad Social.

El escaso tamaño de la empresa media, como se sabe, es uno de los problemas estructurales de la economía española, como han identificado todos los análisis relacionados con la competitividad del sistema productivo. Y lo que ha sucedido en esta crisis es buena prueba de ello. Pese a las líneas de liquidez del ICO, muchas no han podido aguantar la caída de la demanda.

El gran ajuste

Con todo, el segmento que mejor ha resistido la crisis corresponde a las empresas con plantillas situadas entre seis y nueve trabajadores. En este caso, y desde febrero de 2020, se han creado 5.853 empresas. Esto significa que tres de cada cuatro empresas que han nacido desde la irrupción de la pandemia se encuadran en ese segmento. Por el contrario, el que reúne a las que tienen entre 49 y 249 trabajadores aún no ha recuperado los niveles prepandemia.

Foto: Yolanda Díaz saluda a Antonio Garamendi. (EFE/Emilio Naranjo)

Los datos proceden de la propia Seguridad Social y, como cabría esperar, revelan que la hostelería ha sufrido el grueso del ajuste. Casi dos años después de la aparición del coronavirus, aún hay 4.482 empresas menos inscritas en la Seguridad Social. De este volumen, aproximadamente la mitad (2.135) tiene sede en Baleares y Canarias, que son las comunidades más castigadas por las restricciones a la movilidad. Por el contrario, el sector que más ha crecido en número de empresas es la agricultura. Nada menos que 16.068 más, lo que puede parecer una especie de vuelta al campo que podría vincularse a la pandemia, pero para poder confirmarlo habría que hacer un análisis más detallado que las estadísticas del Ministerio de Trabajo no ofrecen.

Sí lo hace, por el contrario, Dirce (Directorio Central de Empresas), una estadística de carácter anual que realiza el INE y que viene a confirmar la elevada mortandad de la empresa española, que se intensifica cuando viene una crisis. Esta encuesta revela, por ejemplo, que solo el 18% de las empresas españolas existía hace 20 o más años. Es más, nada menos que el 18,5% no había cumplido en 2020 dos años como unidades económicamente activas. El resultado de este movimiento, particularmente intenso, es que en 2020, el año de la pandemia, 321.749 empresas comenzaron el ejercicio de actividades económicas. Sin embargo, 366.548 cesaron todas sus actividades. Ambas cifras, en todo caso, incorporan tanto empresas con trabajadores como sociedades puramente mercantiles, sin empleados.

La representatividad de empresas jóvenes es mayor en las actividades vinculadas al sector servicios, especialmente en hostelería

Ahora bien, la vida de una empresa depende mucho de su sector de actividad. Así, como sostiene Estadística, las empresas industriales presentan las mayores proporciones de empresas veteranas (el 30% tiene 20 o más años). Por su parte, la representatividad de empresas jóvenes es mayor en las actividades vinculadas al sector servicios, especialmente en hostelería (un 21,7% aún no ha cumplido su segundo año de vida) y transporte y almacenamiento (un 21,6%).

La inscripción de empresas en los registros de la Seguridad Social, en todo caso, hay que tomarla con cierta cautela debido a que aún sigue vigente la moratoria en los concursos de acreedores aprobada por el Gobierno en 2020 con el objetivo de evitar una avalancha de liquidaciones. Esa moratoria se prorrogó recientemente hasta el próximo 30 de junio, lo que significa que una parte de esas unidades que formalmente siguen vivas puede que esté realmente en proceso de quiebra. Sobre todo en los sectores más protegidos por los ERTE, ya sean de hostelería, hoteles o agencias de viajes.

En diciembre, en concreto, casi dos años después de la pandemia, todavía había (media mensual) 103.801 trabajadores acogidos a un expediente de regulación temporal de empleo. El Estado paga sus cotizaciones sociales, por lo que sus empresas continúan vivas, aunque tengan remotas probabilidades de sobrevivir. Hay que tener en cuenta, además, que otros 108.178 trabajadores autónomos, muchos de ellos con empleados, cobran una prestación extraordinaria, cuya duración depende de la vigencia de los ERTE para su casuística particular.

Sucede en todas las crisis, unos ganan y otros pierden. Y lo que ha ocurrido en la actual, derivada de la pandemia, es que las micropymes son claramente las derrotadas.

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