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El BdE da un tijeretazo de 2,4 puntos a su previsión de crecimiento para 2021 y 2022
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Tijeretazo a la recuperación

El BdE da un tijeretazo de 2,4 puntos a su previsión de crecimiento para 2021 y 2022

La nueva ola del virus, los problemas de suministros y el repunte de la inflación retrasan aún más la recuperación del PIB precrisis, que no se alcanzará hasta el año 2023

Foto: Sede del Banco de España en Madrid. (iStock)
Sede del Banco de España en Madrid. (iStock)

El Banco de España es la institución que faltaba por dar el gran tijeretazo a las previsiones de crecimiento, ya que no las había revisado desde que el INE corrigió a la baja el dato adelantado del segundo trimestre del año. Al incorporar los nuevos datos de la contabilidad nacional, sumados a la materialización de casi todos los riesgos económicos que se intuían el pasado verano, el resultado es que el BdE ha rebajado en casi 2,5 puntos su previsión de crecimiento para los años 2021 y 2022. Un gran recorte que muestra una recuperación más lenta de la economía española, que tardará hasta el año 2023 en volver a los niveles de PIB existentes antes de la pandemia.

En concreto, el Banco de España recorta en 1,8 puntos su previsión de crecimiento para este año 2021, pasando del 6,3% que anticipaba en septiembre al 4,5% actual. Una cifra que se sitúa en línea con el consenso del mercado y que deja totalmente desfasado el 6,5% del cuadro macro del Gobierno. De cara al último trimestre del año, el INE anticipa un crecimiento del 1,6%, lo que supone cuatro décimas menos que en el tercer trimestre, evidenciando así el impacto sobre la economía de la nueva ola del virus, del encarecimiento de los precios energéticos y de los problemas de suministro.

Foto: La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)

Si se cumple esta previsión, al cierre del año el PIB trimestral seguirá un 5% por debajo del nivel previo a la pandemia (cuarto trimestre de 2019), una cifra que contrasta con la convergencia total que anticipó el Ministerio de Economía tras el verano. El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, destaca que se está observando un "cierto empeoramiento del clima económico en la recta final del año". Esto provocará una entrada en el año 2022 con menor dinamismo del que se esperaba.

El crecimiento perdido en 2021 no se recuperará en 2022. De hecho, el Banco de España ha recortado en 0,5 puntos su previsión para el próximo año, pasando del 5,9% al 5,4%. De esta forma, el organismo dibuja una recuperación más lenta de la economía española debido principalmente a dos factores: el consumo de los hogares y de la inversión. Esto es, lo que está fallando no es el turismo, que está cumpliendo con las expectativas, sino que es la demanda interna quien está decepcionando.

En el caso del consumo de los hogares, el BdE cree que el rebote de este año será de menos de la mitad del previsto: crecerá un 4,3% frente al 9,6% que anticipaba en septiembre. Esto significa que los hogares todavía mantienen una elevada incertidumbre sobre la recuperación y están optando por seguir ahorrando ante posibles imprevistos. Una realidad que contrasta con la esperanza de una rápida liberación de la bolsa de ahorro embalsada que se mantuvo durante la pasada primavera.

La inversión también está fallando: crecerá un 3,9% en vez del 5,8% estimado hace tres meses. Estos pobres datos son el reflejo de la lentitud en la ejecución de los fondos europeos, que apenas han llegado a la economía real. El BdE estima que este año se absorberán poco más de 10.000 millones de los fondos europeos, muy lejos de los casi 30.000 millones presupuestados por el Gobierno (incluye los fondos React-EU que se han utilizado, entre otras cuestiones, para financiar la compra de vacunas). Si se tiene en cuenta solo la ejecución de proyectos finalizados en 2021 del plan de recuperación, el BdE calcula que será de unos 6.000 millones de euros.

Además, la construcción también ha mostrado datos de recuperación más pobres de lo esperado, lo que contribuye a restar la inversión en capital. El BdE también ha recortado su previsión para 2022, dejándola en el 7,8%, casi tres puntos menos, lo que significa que la absorción de las ayudas europeas será más lenta y tardará en coger velocidad de crucero.

El crecimiento perdido en 2021 y 2022 se recuperará en 2023, de modo que, a medio plazo, España conseguirá cerrar esta brecha. Para ese año 2023, el Banco de España estima un crecimiento del 3,9%, casi dos puntos más que su previsión de septiembre. "A medida que se liberen los cuellos de botella, permitirá un cierto rebote del crecimiento", señala Arce. Además, en 2023 ya estará en pleno funcionamiento el despliegue de los fondos europeos. En consecuencia, la fase de crecimiento será más moderada, pero más larga.

La inflación se resiste

Una de las cifras más esperadas de las previsiones del Banco de España es la de la inflación, no en vano, el principal objetivo del Banco Central Europeo es el mantenimiento de la estabilidad de precios. El BdE sostiene que, aunque la inflación tardará algo más en moderarse, en el medio plazo se situará claramente por debajo del 2%.

Foto: La hostelería tiene parte de la culpa de que la productividad y los salarios estén congelados. (EFE/Ana Escobar)

En concreto, para 2021 estima que cerrará con un IPC del 3%, que ascenderá hasta el 3,7% en 2022, ya que los precios entrarán en el próximo año en niveles muy elevados. Esto significa que la inflación seguirá siendo alta durante los próximos meses como consecuencia del encarecimiento de los productos energéticos y los cuellos de botella. "La inflación nos ha sorprendido al alza en los últimos meses", reconoce Arce, pero remarca que "estaríamos ahora mismo en el pico inflacionario". La entidad considera que la inflación empezará a remitir a partir de la próxima primavera, hasta consolidarse por debajo del 2% a final de año.

Para el año 2023, el Banco de España estima que el IPC se situará en el 1,2% y en 2023 se estabilizará en el 1,5%. De esta forma, descarta que se puedan generar efectos de segunda ronda que mantengan por más tiempo las presiones inflacionistas. "No estamos viendo que se generen efectos de segunda ronda", señala Arce. De hecho, para el IPC subyacente (sin energía ni alimentos frescos) estima que será inferior al 2% en todo el horizonte de proyección. El dato anual más alto será el de 2022 y se situará en el 1,8%, lo que confirmaría que no se producen efectos de segunda ronda.

El Banco de España es la institución que faltaba por dar el gran tijeretazo a las previsiones de crecimiento, ya que no las había revisado desde que el INE corrigió a la baja el dato adelantado del segundo trimestre del año. Al incorporar los nuevos datos de la contabilidad nacional, sumados a la materialización de casi todos los riesgos económicos que se intuían el pasado verano, el resultado es que el BdE ha rebajado en casi 2,5 puntos su previsión de crecimiento para los años 2021 y 2022. Un gran recorte que muestra una recuperación más lenta de la economía española, que tardará hasta el año 2023 en volver a los niveles de PIB existentes antes de la pandemia.

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