Alarcón: "Hay que dibujar un plan de vida y luego ver cómo el dinero puede ayudar"
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ENTREVISTA A BELÉN ALARCÓN

Alarcón: "Hay que dibujar un plan de vida y luego ver cómo el dinero puede ayudar"

La socia directora de asesoramiento patrimonial de Abante nos cuenta la fórmula para planificar el futuro enfocándonos en nuestros objetivos vitales, y cómo mirar el dinero para que suponga una impulso, no un freno

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La pandemia ha cambiado muchas cosas, entre ellas las prioridades de las personas, desde la casa en la que vivir hasta la forma de consumir o de ocupar los ratos libres. Pero, ¿damos pasos en la dirección adecuada para conseguir estas nuevas metas (no solo financieras)? Lo cierto es que los seres humanos estamos diseñados para ver "leones y lobos" en lugar de posibilidades, y cuando sentimos que tenemos que hacer un cambio, proyectar nuestro camino hacia un nuevo objetivo, reilusionarnos, la incertidumbre nos inunda la cabeza y el miedo a que las cosas salgan mal nos paraliza. En el centro de esos miedos suele haber un claro protagonista: el dinero.

Entonces, ¿cómo podemos conseguir tomar las decisiones adecuadas para impulsar nuestra vida con firmeza? Belén Alarcón, socia directora de asesoramiento patrimonial de Abante Asesores, lo tiene claro: hay que ir dando forma al aspecto económico alrededor de nuestro proyecto vital, es importante tener un plan global que aúne lo personal y lo financiero. Hablamos con ella para que nos cuente cómo planificar nuestro futuro de una manera adecuada, y cómo mirar el dinero para que suponga un impulso, no un freno.

PREGUNTA. La pandemia ha provocado que reflexionemos sobre algunas cuestiones a las que, quizá, hasta ahora no habíamos prestado demasiada atención, como, por ejemplo, las herencias y la transmisión de bienes. ¿Habéis visto una mayor preocupación por cuestiones sucesorias?

RESPUESTA. Sí que ha habido un incremento de preocupación por cuestiones sucesorias. Si hablamos en porcentajes, antes de la pandemia tan solo el 8% de los españoles hacía testamento, y ahora alcanza el 13%. No es un incremento significativo, pero teniendo en cuenta que a las personas nos gusta poco pensar en la muerte, cualquier crecimiento significa un cambio.

P. En cuestiones financieras, ¿qué nos preocupaba antes de la pandemia y qué nos preocupa ahora?

R. Previamente a la pandemia las personas se centraban en lo que tenían que hacer para asegurar su futuro económico. Nos preocupaba acumular un capital que nos diera tranquilidad, ahora hemos pasado de tener una inquietud meramente financiera, a una inquietud biográfica. Pensamos en cómo vivir nuestra vida bien vivida, con lo cual muchas personas se están replanteando cosas como, por ejemplo, si el trabajo que tienen les gusta, o si el estilo de vida es el que quieren. Estamos en un momento en el que muchas personas se están replanteando sus proyectos.

"Tenemos que analizar si el dinero es o no un obstáculo para explicar las consecuencias futuras de las decisiones que tomemos en el presente"

P. ¿Cómo encajan el dinero y las inversiones en este replanteamiento de proyectos y prioridades?

R. El dinero y, sobre todo la incertidumbre económica, es muy paralizante. Cuando sentimos la necesidad o intuimos que debemos hacer un cambio, lo primero que se nos viene a la cabeza es “y si…. Y si…”. La mayoría de esos “y si…” son incertidumbres económicas. Nuestra experiencia de 20 años nos dice que, como estamos diseñados para ver leones y lobos en lugar de posibilidades, la clave es analizar si el dinero es o no un obstáculo para vislumbrar las consecuencias futuras de las decisiones que tomemos en el presente; eso ayuda a ver que existen muchos menos lobos de los que pensamos. Esta fórmula elimina incertidumbres económicas y permite ver más posibilidades de las que había antes. Nosotros animamos a pensar que, a priori, el dinero no es un problema: primero tenemos que pensar en qué hacer con nuestro tiempo, y luego hacer unos números y contextualizar bien todos los elementos.

P. Entonces, para tomar buenas decisiones, ¿hay que hacer un ejercicio de planificación financiera?

R. Planificación financiera se queda corto, es el ejercicio más básico, hay que hacer una planificación personal, un Financial Life Planning, como hacemos en Abante, que te ayude a proyectar tu vida, a dar forma a tu proyecto biográfico y a desarrollar lo que da sentido a tu vida. Y, una vez hecho ese ejercicio sin pensar que el dinero es un problema, entonces hay que hacer los números y mirar cómo el dinero, el patrimonio en sentido amplio, puede ayudar a conseguirlo, trazar una hoja de ruta que también prevea cómo vamos a proteger nuestro proyecto.

placeholder Belén Alarcón, socia directora de asesoramiento patrimonial de Abante Asesores durante un momento de la entrevista.
Belén Alarcón, socia directora de asesoramiento patrimonial de Abante Asesores durante un momento de la entrevista.

P. ¿Habéis notado un cambio desde el avance de la vacuna? ¿Tiene ahora más ganas la gente de embarcarse en nuevos proyectos?

R. Sí, por lo que decíamos antes. La gente tiene más ganas de embarcarse en nuevos proyectos, se replantean sus prioridades. Hay un interés por pensar que cada día cuenta y que el futuro no sabemos si llegará. Hoy somos más conscientes de que somos mortales, pero normalmente, cuando todo va bien, actuamos como si fuéramos inmortales.

P. ¿Cuál es el error más común que cometemos en esta planificación?

R. El error más común es actuar en lugar de reflexionar, porque en realidad planificar es reflexionar, es darte un tiempo hoy, que nada te urge, para pensar en los diferentes escenarios en los que te puedes encontrar. Eso te hace ser más racional y menos emocional. Planificar siempre es bueno, es mejor planificar con tiempo que después, cuando ya ha llegado el problema, porque hay mucha más emocionalidad en el ambiente. Entonces, digamos que el error es no proyectar.

P. ¿Y por qué cometemos tantos errores? ¿Cuál es la solución?

R. Hay que trabajar con todo nuestro sistema de decisión en la cabeza. Hay un psicólogo norteamericano, Jonathan Haidt, que compara nuestro cerebro con tener dentro un jinete y un elefante. El elefante es el que toma decisiones emocionales; es fuerte, impulsivo, lo quiere todo y lo quiere ya. Es el que se preocupa por nuestro corto plazo. El jinete se preocupa por el largo plazo, pero es lento y perezoso. Necesitamos dar al jinete y al elefante motivos y herramientas, que es lo que nosotros hacemos a través de nuestra metodología. Hay que trabajar con los dos, porque también, como dice el neurólogo António Damásio, “decidimos emocionalmente y justificamos racionalmente”.

P. ¿Qué es exactamente ‘Financial Life Planning’?

R. Si lo traducimos al español, hablamos de plan personal y plan financiero, y es el orden que hay que seguir. No es un 'software', no es hacer simplemente unos números, no es solo la planificación financiera básica. Es un servicio que hemos desarrollado en Abante desde hace 20 años y con el que ayudamos a las personas y las familias a definir su proyecto biográfico, y después, vemos cómo el patrimonio ayuda a conseguirlo.

También tenemos en cuenta otros factores: cuando pensamos en ese proyecto imaginamos una vida con ilusión, pero para hacer un plan de futuro completo, integrado y encajado, hay que tener también presente que a veces las cosas no son como las esperamos, y se pueden dar situaciones poco agradables, como un fallecimiento o alguna incapacidad, y eso hay que preverlo y proteger nuestro proyecto. En el ‘financial life planning’ trabajamos de una forma global, aplicando técnicas de diferentes disciplinas.

"El objetivo es ver en qué momento le brilla el ojo a la persona, porque alrededor de eso va a girar el plan financiero a construir"

P. ¿Cómo surge la idea?

R. Su origen viene de un viaje que hizo nuestro presidente a Estados Unidos en el año 1999, donde conoció algunos 'softwares' de planificación financiera que se utilizaban allí. Ese fue el primer contacto con la idea de que, antes del cómo, hay que saber el para qué inviertes. Si hilamos esto con la filosofía, Nietzsche decía que si tenemos un por qué, encontramos más fácilmente el cómo. Por eso nosotros en estos 20 años hemos comprendido que el plan financiero tiene que ir detrás del plan personal. A una metodología técnica, financiera, jurídica, laboral, fiscal, le añadimos lo más relevante: el conocimiento en profundidad de la persona, sus inquietudes, sus necesidades, sus objetivos, sus restricciones. El objetivo es priorizar las circunstancias y meta del cliente, y después de trabajar todo eso, añadir una capa de previsión.

P. ¿Cómo funciona este proceso o ejercicio del 'Financial Life Planning'?

R. El proceso de Financial Life Planning es a medida, en función de cada cliente. En una primera reunión trabajamos la parte más emocional, con el elefante, esa parte impulsiva de nosotros mismos. Es una reunión donde recogemos datos, en la que el 90% del tiempo el cliente habla de su proyecto biográfico, sus deseos de vida, sus prioridades; y el 10% restante intervenimos nosotros haciendo preguntas que le ayuden a pensar en cosas que no se había planteado. Por ejemplo, si tuvieras que elegir entre esto y esto, ¿qué elegirías? El objetivo final de este encuentro es ver en qué momento le brilla el ojo, porque alrededor de eso va a girar el plan financiero a construir. En el siguiente paso, la persona se marcha a casa y durante 15 días se plantea posibilidades que se le han abierto gracias a las preguntas introducidas. A partir de ahí, “pintamos” los números, analizamos los diferentes escenarios.

En la siguiente reunión, presentamos al cliente las consecuencias en su "yo" futuro que tendrán las decisiones de su "yo" presente en términos de consumo, ahorro e inversión, y vemos que en más del 80% de los casos el resultado es infinitamente mejor de lo que la persona se planteaba inicialmente. Esto significa que la posibilidad de dar vida a ese proyecto es mayor. En este encuentro activamos al jinete —esa parte de nosotros mismos preocupada por el largo plazo— pintando estos números. Le explicamos que si invierte al 2%, por ejemplo, a los 75 años se habrá quedado sin dinero; y si invierte al 5%, llegará hasta los 100 años, ¿qué prefiere?, eso es lo que tenemos que descubrir.

Esto es solo el principio. Una vez en marcha, nos ponemos a trabajar bajo la figura del consejero financiero, la persona que en cada momento sabe cuál es la urgencia del cliente y con qué especialista tiene que ponerle en contacto, y acompañamos al cliente para irle ayudando en sus diferentes etapas vitales, revisando de forma periódica este ejercicio.

P. Belén, en tus más de 20 años de experiencia, ¿qué cambios reales has notado con esta metodología?

R. Para acompañar a tus clientes en este proceso, hace falta hacerlo desde un modelo pensado para ello, independiente, especializado y a largo plazo. Cuando pasan los años, las personas siguen diciéndonos “cuánto me alegro del ejercicio que hicimos”, o “no entiendo por qué no hice ese ejercicio antes”. Hemos visto que cuando la gente contextualiza bien sus incertidumbres económicas, toman mejores decisiones, tanto personales como financieras.

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