Calviño, tenemos un problema: el PIB sigue un 7% por debajo del nivel precrisis tras la apertura
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La recuperación sigue ralentizada

Calviño, tenemos un problema: el PIB sigue un 7% por debajo del nivel precrisis tras la apertura

El fin del estado de alarma debería haber supuesto un gran impulso económico. El empleo ha respondido, pero el consumo y la inversión siguen ralentizados y dejan a España descolgada de Europa

Foto: La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)
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El PIB de la eurozona prácticamente recuperó en el pasado verano el nivel de PIB que tenía antes de la pandemia. Se quedó a apenas cinco décimas, las que está restando España como consecuencia de su lenta salida de la crisis. La cuarta economía del euro está, todavía, con un PIB un 6,6% inferior al que tenía antes del estallido de la pandemia, lo que impide que el conjunto de la región pueda tener ya el PIB del año 2019.

España se ha consolidado en el vagón de cola de Europa en esta crisis. No solo sufrió la peor contracción del continente, además su salida de la crisis está siendo más lenta. Desde el final del 'gran confinamiento' España ha recuperado el 70% del PIB perdido, esto es, todavía tiene un tercio por delante para volver a los niveles anteriores al covid. El resto de países europeos ya lo han conseguido o están muy cerca, pero España sigue muy rezagada.

Foto: La recuperación del turismo impulsó el PIB durante el verano. (EFE)

El dato del tercer trimestre era muy relevante, porque era el primero sin estado de alarma y con pocas restricciones a la movilidad y la actividad económica. Es, por tanto, el que muestra la producción destruida por la pandemia. En Europa las cicatrices de la crisis ya están sanando, por eso ha recuperado rápidamente el nivel de actividad que tenía en 2019, pero en España este camino está siendo mucho más lento.

El gran riesgo para España es que esta recuperación lenta sea consecuencia de la destrucción de tejido productivo. En ese caso, la salida de la crisis será más costosa porque hay que reponer el capital perdido durante el año de pandemia. Ese sería el peor escenario posible y los datos de la contabilidad nacional incrementan las dudas. La mayor parte de los sectores siguen todavía lejos de recuperar su actividad previa a la crisis, no es solo una cuestión de la hostelería y el problema del turismo extranjero. La industria, por ejemplo, seguía durante el verano un 5,5% por debajo de los niveles previos a la crisis, los servicios profesionales y científicos (profesiones liberales) siguen un 14% por debajo y la construcción, un 15%.

La reactivación de la demanda también está siendo lenta. El consumo de los hogares sigue un 8,3% por debajo de los niveles existentes antes de la pandemia y apenas ha crecido un 1,1% en el último año. Durante el verano el consumo se redujo un 0,5% lo que estaría escondiendo un nuevo incremento del ahorro de los hogares, que siguen con una actitud prudente ante la situación económica. La liberación de la demanda embalsada era la gran esperanza de los expertos para confiar en una rápida recuperación de la economía, pero los datos del INE muestran una evolución mucho más suave. Y eso a pesar de que durante el verano apenas hubo viajes al extranjero y los españoles optaron masivamente por hacer turismo doméstico.

Los malos datos del consumo son sorprendentes y desmontan el discurso del Gobierno. No es que no haya turistas extranjeros, es que los españoles todavía están optando por ahorrar. Otro indicador que muestra la debilidad de la confianza de los hogares es el de la inversión en construcción, que está nada menos que un 13% por debajo de los niveles previos a la pandemia. La recuperación desde el 'gran confinamiento' ha sido mínima: apenas se ha recuperado un tercio de la actividad perdida. En España la inversión inmobiliaria suele ser un buen termómetro de la economía, porque el crecimiento no se consolida hasta que no entra el 'motor' de la construcción en funcionamiento. Y, de momento, sigue gripado.

Tampoco ayuda la lenta ejecución de las ayudas europeas. El Gobierno pronosticó que la inversión aceleraría en la segunda mitad del año gracias a los fondos Next Generation, pero la realidad es que a finales de septiembre la movilización de recursos seguía siendo mínima. La suma de todos estos factores hace que el crecimiento del PIB desde el verano de la pandemia haya sido de apenas el 2,7%.

La recuperación de España está siendo más lenta que la de la eurozona y una de las peores de todo el continente. Esto es, no solo su caída fue la peor del continente, sino que el rebote también ha sido menor. Por ejemplo, desde el pasado verano el conjunto de la eurozona ha crecido un 3,6%, esto es, un punto más que España. Italia, un país con una estructura productiva similar a la española y que sufrió con dureza la pandemia, ha avanzado ya un 3,8%.

Hasta hace unas semanas España lideraba las listas de previsiones de crecimiento de los organismos internacionales, pero desde la actualización de la contabilidad nacional del segundo trimestre cada vez está más abajo. Los datos publicados el viernes provocarán otro recorte en las expectativas. Por ejemplo, si España creciese en el cuarto trimestre lo mismo que en el tercero, el avance del PIB en el conjunto del año sería del 4,6%.

Si el cuadro macroeconómico del Gobierno ya estaba puesto en duda, el pobre dato del tercer trimestre supone su sentencia de muerte. El Ministerio de Economía sostiene que el PIB crecerá este año un 6,5%, pero es posible que el dato real se quede casi dos puntos por debajo. Y el margen de error no es pequeño, ya que serían unos 25.000 millones menos de PIB.

El optimismo

El Gobierno se aferra al discurso de que la economía española tiene que despegar tarde o temprano. Hasta ahora decía que sería “en la segunda mitad del año”, pero los datos del INE obligarán a cambiar su estimación hasta el "último trimestre". Sin embargo, el esperado repunte no llega y complica mucho que España pueda recuperar el PIB precrisis en el primer trimestre de 2021 como ha prometido Calviño.

Las matemáticas son tozudas: para lograrlo sería necesario un crecimiento de casi el 3,5% trimestral durante los próximos seis meses. Esto es, sería necesario conseguir el 'gran acelerón del PIB' que sigue sin aparecer. Si no se ha logrado tras la reapertura, parece complicado que pueda producirse este salto ahora.

Foto: Supermercado. (Unsplash)

La recuperación seguirá en marcha durante los próximos meses, pero existen riesgos que podrían frenar el crecimiento. El más evidente es el problema de suministros, que está generando escasez en las fábricas y una rápida subida de precios, especialmente en la energía. De hecho, la subida de precios en España ya está siendo superior a la de la eurozona, lo que implica un encarecimiento de la vida y una pérdida de poder adquisitivo en un contexto de menor recuperación económica.

La inflación en España alcanzó en octubre el 5,5%, mientras que en la eurozona se situó en el 4,1%. Esto es, sin que existan una demanda tan fuerte y sin que exista la misma escasez de productos en las fábricas, España está sufriendo la mayor presión inflacionista en tres décadas. En buena medida esta subida de precios es consecuencia del encarecimiento de la energía, pero no es consuelo ni para las familias ni para las empresas. La subida de los costes energéticos implica un drenaje de la renta disponible del sector privado, lo que afectará al consumo y a la inversión. Las previsiones de los expertos todavía apuntan a que esta situación será coyuntural y se superará en los próximos meses, pero el riesgo de que frene la recuperación antes de volver a los niveles previos a la pandemia es una realidad.

Otra cuestión relevante que tendrá que analizar el Gobierno es hasta qué punto el ruido político está afectando a la recuperación del consumo o de la inversión del sector privado. Las constantes advertencias a subidas de impuestos en el futuro y a modificaciones en la regulación laboral, así como los conflictos en el seno del gobierno de coalición podrían estar afectando a la confianza de los agentes. No sería la primera vez que España boicotea su propia economía.

El PIB de la eurozona prácticamente recuperó en el pasado verano el nivel de PIB que tenía antes de la pandemia. Se quedó a apenas cinco décimas, las que está restando España como consecuencia de su lenta salida de la crisis. La cuarta economía del euro está, todavía, con un PIB un 6,6% inferior al que tenía antes del estallido de la pandemia, lo que impide que el conjunto de la región pueda tener ya el PIB del año 2019.

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