España sale de la pandemia con 30.000 millones más de déficit estructural
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El gasto crece en 60.000 millones

España sale de la pandemia con 30.000 millones más de déficit estructural

El gasto público presupuestado para 2022 será 60.000 millones de euros superior al de 2019, sin embargo, los ingresos habrán crecido la mitad, en 30.000 millones

Foto: La ministra María Jesús Montero. (Reuters)
La ministra María Jesús Montero. (Reuters)

Los Presupuestos del año 2022 son, para el Gobierno, los del final de la crisis. Según las previsiones del cuadro macro, España recuperará los niveles de actividad y empleo previos a la crisis a finales de este año, de modo que entrará en 2022 ya fuera de la crisis. Sea más o menos acertado este pronóstico, en lo que coinciden todos los expertos es en que España recuperará el empleo y el PIB precrisis en el próximo año. Esto significa que las cuentas de 2022 serán las primeras una vez superada la crisis económica provocada por el covid.

España sale de la pandemia con un gran aumento del déficit estructural, ya que el Gobierno ha decidido consolidar los gastos extraordinarios de la pandemia. Casi todo el incremento del Presupuesto que tuvo que realizarse en los años 2020 y 2021 para financiar las prestaciones de la pandemia (ERTE, desempleo, cese de actividad, etc.) así como el refuerzo de los servicios públicos (sanidad, servicios sociales y educación) se recolocará en otras partidas estructurales del gasto.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la ministra portavoz, Isabel Rodríguez. (EFE)

Esto explica que los Presupuestos de 2022 contabilicen un nivel de gasto público de 583.000 millones de euros incluyendo todas las administraciones, pero sin contabilizar las ayudas europeas del plan de recuperación. Esta cifra es 60.000 millones superior al gasto existente en el año 2019, antes de la pandemia. Si se tiene en cuenta que el PIB va a ser similar al existente en ese año, esto implica un gran incremento del gasto estructural de España, en ningún caso inferior a 50.000 millones de euros.

Para comprender la magnitud de esta cifra, se puede comparar con las ayudas europeas. En total, España recibirá en transferencias algo más de 59.000 millones de euros durante todo el periodo 2021-26. Esto es, todas las ayudas directas del país equivalen al aumento del gasto público español en un solo año.

Si se pone en perspectiva con el tamaño de la economía, el gasto público total en 2022 será equivalente al 44,5% del PIB. Esta cifra es 2,4 puntos superior a la existente antes de la pandemia. Dato que muestra claramente un incremento estructural del gasto que aumenta la presión sobre las maltrechas cuentas públicas del país.

La partida de gastos no tiene su contrapartida en los ingresos que, si bien habrán crecido en este periodo, lo habrán hecho a un ritmo muy inferior. Según los cálculos del ministerio, en 2022 se generará un total de recursos públicos equivalente al 39,5% del PIB. Esta cifra es muy similar a la existente en 2019, apenas tres décimas superior. Este dato es relevante, ya que indica que apenas se ha producido un incremento estructural de la recaudación en este periodo.

En términos absolutos, los ingresos serán casi 29.500 millones de euros superiores a los del año 2019. Esto significa que el gasto habrá crecido algo más del doble que los ingresos en este periodo. El saldo entre ambos indicadores muestra un aumento del déficit de 30.000 millones de euros en un momento del ciclo económico muy similar.

En total, el déficit estructural de España habrá crecido en unos dos puntos del PIB durante la pandemia. El Gobierno ha aprovechado la suspensión de las reglas fiscales a nivel europeo para abordar algunos de los problemas estructurales que tiene el país, como la baja inversión en formación profesional, en políticas activas de empleo o vivienda. Sin embargo, la partida que más recursos va a llevarse es la de pensiones, que solo en 2022 se va a llevar el 82% del nuevo gasto social, con algo más de 8.000 millones.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Esto es, el Gobierno no va a utilizar la cláusula de escape en 2022 para combatir la crisis económica o la sanitaria. Lo que hace con los PGE es poner en marcha diversas partidas de gasto corriente que difícilmente podrán revertirse en el futuro. Esta cuestión es muy relevante, ya que deja el país abocado a una importante subida de impuestos para contrarrestar el incremento del déficit estructural. Hasta ahora, la gran preocupación en torno a las cuentas públicas era la gran herencia de deuda que dejaba la crisis sanitaria. Pero, con estos Presupuestos, se añade otro gran reto: cómo reequilibrar el déficit público, que no volverá a los niveles prepandemia solo con los estabilizadores automáticos.

En sus últimas previsiones económicas publicadas esta misma semana, el FMI advierte de que el déficit de España se estancará por encima del 4% del PIB a partir de 2023. Esta cifra es casi dos puntos superior al déficit existente antes de la pandemia y está más de un punto por encima del umbral máximo que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento europeo. Las cifras del FMI apuntan en la misma dirección: España sale de la crisis con un déficit público adicional de unos 30.000 millones de euros que no se recortará solo con el crecimiento económico. Serán necesarios ajustes estructurales para volver a una senda sostenible para las cuentas públicas.

Intereses y fondos europeos

Estas cifras presentadas no contabilizan los fondos europeos, pero la realidad es que se añadirán al gasto público de 2022, lo que conlleva sumar otros 1,5 puntos de gasto público, hasta el entorno del 46% del PIB. Es cierto que la mayor parte de las partidas se destinan a la inversión y que, por lo tanto, no son gasto corriente que se convierta en estructural fácilmente. Pero cuando se agoten estos recursos, previsiblemente en 2023, habrá que ver si el Gobierno asume que se han terminado y recorta el Presupuesto, o si los suple con gasto propio. Esto es importante porque, aunque los fondos europeos no pueden contabilizarse como incremento del gasto estructural, es previsible que generen presiones futuras para incrementar el gasto público. De hecho, Bruselas seguirá poniendo a disposición del Gobierno otros 60.000 millones de euros, pero en este caso serán préstamos que engrosarán la deuda de España.

Uno de los mejores ejemplos es el de la política de vivienda. En 2022, se destinarán 3.300 millones de euros a financiar el acceso a la vivienda y la edificación, pero el 75% de estos recursos procede del plan de recuperación. ¿Es realista pensar que cuando se acaben estas ayudas el Gobierno de turno aceptará que esta partida se recorte un 75%?

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

El Gobierno ha presupuestado que el gasto en los intereses de la deuda seguirá bajando en 2022, hasta situarse al borde de los 30.000 millones de euros, casi un 5% menos de lo que presupuestó para 2021. Esta cifra es claramente superior al gasto real que vaya a producirse. Se trata de una práctica presupuestaria recurrente en los últimos años: presupuestar un gasto en intereses inflado para que el ministro de turno pueda anunciar, a mitad de año, que el gasto será menor del esperado porque los inversores tienen gran confianza en España y siguen prestando el dinero barato.

Sin embargo, la realidad es que el margen que tiene España para seguir ahorrando en intereses es ya muy limitado. Sobre todo si en los próximos años el Banco Central Europeo endurece su política monetaria para contener la inflación. Esto significa que hasta ahora España ha seguido beneficiándose del ahorro en intereses, pero este camino ya tiene poco recorrido. Primero, porque es difícil que los costes de emisión sigan cayendo y, segundo, porque la deuda pública cada vez es más abultada.

En el año 2020, España se gastó 25.200 millones en los intereses de la deuda, 10.000 millones menos que en 2014. Este ahorro conseguido no va a desaparecer en los próximos años, pero es importante tener en cuenta que se trata de un espejismo. El gasto en intereses hoy es casi el mismo del que había en 1997, con la diferencia de que la deuda se ha multiplicado por cuatro. Esta factura tan baja de los intereses del Tesoro difícilmente se podrá prolongar en el largo plazo, lo que significa que será un gasto adicional al que tendrá que hacer frente España en los próximos años.

Los Presupuestos del año 2022 son, para el Gobierno, los del final de la crisis. Según las previsiones del cuadro macro, España recuperará los niveles de actividad y empleo previos a la crisis a finales de este año, de modo que entrará en 2022 ya fuera de la crisis. Sea más o menos acertado este pronóstico, en lo que coinciden todos los expertos es en que España recuperará el empleo y el PIB precrisis en el próximo año. Esto significa que las cuentas de 2022 serán las primeras una vez superada la crisis económica provocada por el covid.

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