La revisión del PIB obligará al Gobierno a rebajar su previsión en más de 10.000 M
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Un punto menos de crecimiento

La revisión del PIB obligará al Gobierno a rebajar su previsión en más de 10.000 M

El INE ha rebajado en 1,7 puntos el dato de crecimiento en el segundo trimestre del año, un impacto que recortará más de un punto completo el crecimiento, por mucho que la recuperación acelere

Foto: La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, insistió el jueves en el Congreso en que la recuperación no se ha movido ni un ápice de la senda que presentó el martes. Sin embargo, entre estas dos comparecencias ocurrió ‘la hecatombe’: una revisión histórica de los cálculos del INE que rebajó en 1,7 puntos el crecimiento estimado inicialmente para el segundo trimestre del año.

Tal ajuste cambia por completo el panorama económico. Sirva como comparativa que un año completo de crecimiento del 1,7% sería un buen año para España. La magnitud de este cambio es todavía más relevante si se tiene en cuenta que se produce en la primera mitad del año, con todo el efecto arrastre que implica para el resto del ejercicio.

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En consecuencia, este cambio del INE obligará a todos los analistas a revisar a la baja sus previsiones económicas, incluido el Gobierno. Las matemáticas ya no dejan margen para alcanzar el ritmo de crecimiento del 6,5% que sostiene el Ministerio de Economía. Solo una gran revisión de los datos del INE podría dar algo de aire al cuadro macroeconómico de Calviño.

El primer semestre del año ha sido un 5,6% superior al mismo periodo del año 2020. Esto es: si se compara la economía de este año con la del peor momento de la pandemia, el crecimiento se queda muy lejos de ese 6,5%. Sería necesaria una gran aceleración de la actividad en la segunda mitad del año, hasta el punto de crecer un 7,3%, para cumplir con las estimaciones del Gobierno. Una cifra que se puede dar prácticamente por descartada. De hecho, es difícil pensar que el crecimiento en la segunda mitad del año pueda llegar al 6%.

Los cálculos del Banco de España, publicados antes de la revisión de la contabilidad nacional del INE, apuntaban a un crecimiento del PIB del 2,7% en el tercer trimestre. Esto obligaría a que el crecimiento en el último trimestre fuese de un 7,9% para cumplir las previsiones del Gobierno. Nadie a día de hoy puede pensar que estas cifras son alcanzables y el Ministerio de Economía tendrá que rehacer sus cálculos para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2022.

Esto es lo que dicen las matemáticas aplicando hipótesis de crecimiento. Una posibilidad es que una parte del crecimiento previsto para el segundo trimestre se haya desplazado al tercero (es posible, por ejemplo, con la temporada turística). Así, si suponemos que el crecimiento en el tercer trimestre fue del 3,7% (un punto superior a la previsión del BdE) y el ritmo se modera al 2% en el último trimestre del año, el conjunto del año dejaría un avance del PIB del 5,4%. Esto es, 1,1 puntos menos de la previsión del Gobierno. Y esto sobre unas hipótesis optimistas en las que se recoge que la recuperación es muy elevada, pero que se habría iniciado en julio.

Foto: Imagen de las 'colas del hambre' en Toledo durante la pandemia. (EFE)

Una hipótesis más prudente indicaría que la recuperación está siendo más modesta, lo que apuntaría a un crecimiento del entorno del 2,7% este trimestre y algo menor, del 2%, en el próximo. En ese caso, la expansión del PIB en el conjunto del año se quedaría en el 4,9%, una cifra que sería 1,6 puntos inferior a la estimación actual del Gobierno.

Estas cifras, traspasadas a euros, serían entre 10.000 y 20.000 millones menos de PIB en el conjunto del año. Se trata, por tanto, de datos muy relevantes. No son una o dos décimas, son macromagnitudes que obligan a los economistas a revisar sus números a la baja para el conjunto del año. En las próximas semanas y meses, se producirán recortes en cascada de las previsiones.

¿Y 2022?

La revisión de los datos del INE retrasa a 2022 el gran año de la recuperación. El motivo es que el efecto ‘carry-over’ del crecimiento en la recta final del año se trasladará con más fuerza al próximo año porque la comparativa respecto al inicio de 2021 será mucho mejor.

Por ejemplo, con la hipótesis más prudente presentada anteriormente, el ‘carry-over’ hace que el año 2022 ya parta de la base de un crecimiento del 3%. Si se suman dos puntos de los fondos europeos, ya se alcanzaría el 5%. A poco que el crecimiento anual supere el 2%, el PIB del conjunto del año registrará un crecimiento superior al 7%.

Foto: Baile inaugural del presidente Herbert Hoover en el Hotel Mayflower de Washington en marzo de 1929, justo antes del final de los felices años 20. (Reuters)

Sin embargo, la recuperación también podría truncarse en las próximas semanas. Uno de los grandes riesgos es que el rebote de la demanda sea más lento, tal y como muestran los nuevos datos de la contabilidad nacional del segundo trimestre. Este escenario no es descartable. Por ejemplo, los hogares podrían optar por mantener su ahorro precautorio para cubrir la incertidumbre económica y el aumento de costes provocado por la subida del precio de la electricidad y los combustibles.

Este escenario es poco probable si se atiende a los datos de afiliaciones y ERTE registrados durante el verano, así como la evolución del turismo. El número de pernoctaciones en agosto fue ya del 73% en comparación con el mismo mes previo a la pandemia. En junio, el porcentaje era de la mitad, del 38%, lo que anticipa una aceleración del crecimiento. Además, las encuestas de confianza a los hogares siguieron mejorando durante todo el verano.

Sin embargo, la recuperación parece entrar en una nueva fase a partir de este mes de septiembre con una cierta ralentización de la actividad a nivel europeo. Así lo muestran los datos de la encuesta PMI a empresas en la eurozona, que adelantó Markit el jueves y que mide el ritmo de crecimiento de la actividad en el sector privado. En septiembre, esta encuesta deja una lectura de 56,1 puntos frente a los 59 de agosto y los 60,2 de julio. Se trata del peor dato desde el final del estado de alarma, lo que estaría evidenciando que los efectos de la reapertura se están desvaneciendo ya.

De ahí que el escenario más realista ahora apunte a una recuperación intensa durante el verano, que podría estar incluso por encima del 3% de crecimiento trimestral, para registrar una desaceleración en la recta final del año. Esto supondría un importante trampolín para el año 2022, pero en ningún caso se alcanzarían las estimaciones que todavía mantiene el Gobierno. Tocará revisión a la baja, incluso en el escenario de una hipotética aceleración del PIB en el próximo año, ya que el punto de partida será de unos 15.000 millones más bajo. Tarde o temprano, el Gobierno tendrá que incorporar este cambio a su cuadro macroeconómico para la elaboración del proyecto de Presupuestos Generales del Estado.

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, insistió el jueves en el Congreso en que la recuperación no se ha movido ni un ápice de la senda que presentó el martes. Sin embargo, entre estas dos comparecencias ocurrió ‘la hecatombe’: una revisión histórica de los cálculos del INE que rebajó en 1,7 puntos el crecimiento estimado inicialmente para el segundo trimestre del año.

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