La dependencia energética le costó a España 2.100 millones en julio, el peor dato desde 2018
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Saldo de la balanza comercial

La dependencia energética le costó a España 2.100 millones en julio, el peor dato desde 2018

La escalada del precio de la energía lleva a una nueva escalada de las importaciones energéticas. Por primera vez, España se gastó más de 200 millones en importación de energía

Foto: Imagen de una torre de electricidad. (EFE)
Imagen de una torre de electricidad. (EFE)

El encarecimiento de la energía desde la pasada primavera supone una gran presión económica para los países que son dependientes energéticamente. España es uno de ellos, ya que, además de no tener recursos propios, tiene unas renovables muy ineficientes y unas conexiones eléctricas con el resto del continente muy poco desarrolladas. El resultado ha sido, además del encarecimiento de los precios, un aumento del déficit energético del país. Según los datos de comercio exterior del mes de julio, el saldo negativo de la balanza energética de España superó los 2.000 millones de euros.

Se trata del peor dato registrado en un mes de julio desde el año 2018 y en dato mensual. Si se compara con junio, el aumento del déficit fue del 22%, una cifra que anticipa los malos datos que vendrán correspondientes a la segunda mitad del año. La escalada de los precios del gas y del petróleo durante la pasada primavera terminó contagiándose también al recibo de la luz. España es importadora de todos estos bienes energéticos, lo que explica la subida drástica de la factura en apenas unos meses. Si se compara con el mes de julio de 2020, el precio del petróleo ha escalado un 72% y el del gas natural, un 47%.

Si se compara el saldo energético de España de julio con el de enero, mes en el que se produjo la gran ola de frío Filomena, el déficit se ha elevado casi un 40%. Si bien es cierto que el mes de julio fue muy cálido, y aumentó la demanda de electricidad para los aires acondicionados, en ningún caso es suficiente para explicar este incremento del déficit energético.

El motivo no es otro que la subida de precios. De hecho, en julio de 2021 el déficit fue casi un 12% superior al del mes de julio de 2019, el último previo a la pandemia. Sin embargo, el nivel de PIB fue todavía un 6% inferior al de ese mes. Esto significa que con un nivel de producción más bajo, el déficit energético fue claramente superior. De esta forma, una buena parte del aumento del coste de la factura eléctrica a hogares y empresas se termina yendo fuera de España para comprar energía en el extranjero que cada día está más cara.

El grueso de las importaciones energéticas fueron compras de petróleo. En total, algo más de 3.100 millones de euros gastados a lo largo del mes de julio, cifra que contrasta con los menos de 900 millones que se importaron en mayo de 2020.

Otra cifra que destaca de julio fueron las importaciones de electricidad, que están empezando a crecer, tanto por la evolución del precio de la luz como por el aumento de las compras a Francia, país que tiene unos costes más bajos gracias a su intensa producción doméstica, principalmente con centrales nucleares. En total, España superó por primera vez el umbral de los 200 millones de euros en importaciones de electricidad.

Foto: Una planta nuclear en Francia. (Reuters)

El incremento de los precios energéticos también elevó las exportaciones, aunque a un ritmo muy inferior. Básicamente, lo que vende España en el exterior es petróleo refinado. En total, el país facturó 1.800 millones de euros en exportaciones energéticas, de los cuales, casi 1.600 millones vinieron del petróleo.

Esta dependencia energética presionará el superávit de la balanza de pagos, que se ha mantenido incluso a pesar de la crisis del coronavirus. La exportación de servicios turísticos es uno de los pilares que sostienen la entrada de divisas extranjeras en España, pero la pandemia ha frenado drásticamente este flujo. Si bien es cierto que durante el verano se ha recuperado rápidamente, está por ver si el ritmo ha sido suficiente como para contrarrestar el aumento de los costes de la energía.

Mejoran las exportaciones

La subida de los precios se está trasladando a toda la cadena de producción, provocando, a su vez, un encarecimiento de todas las exportaciones. Gracias a esta inflación, España recuperó los ingresos por exportaciones existentes antes de la pandemia, marcando así un nuevo máximo histórico. En total, las exportaciones superaron los 26.500 millones de euros, nivel más alto nunca registrado en un mes de julio. Si se tienen en cuenta las exportaciones acumuladas a 12 meses, los ingresos superaron los 293.000 millones.

Foto: Imagen de las 'colas del hambre' en Toledo durante la pandemia. (EFE)

También las importaciones marcaron un nuevo récord histórico en un mes de julio, con más de 28.100 millones en compras en el exterior. El déficit de la balanza de bienes se situó en 1.600 millones de euros, una cifra que empeora la del año 2020, cuando se hundieron las compras de productos energéticos, pero que todavía está por debajo de la de los años previos a la crisis. El déficit promedio de julio de los años 2017 a 2019 fue de 2.700 millones de euros.

La evolución del comercio exterior será clave de cara a los próximos meses. Por un lado, la inflación está presionando al alza los gastos en el exterior, pero también los ingresos. Está por ver dónde se sitúa el nuevo equilibrio en esta fase de precios altos. En segundo lugar, porque los problemas de suministro y transporte están frenando tanto las compras en el extranjero como las ventas. Y, por último, porque la dependencia energética de España seguirá dejando malas noticias en la balanza comercial. El superávit exterior depende de la evolución de todos estos factores.

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