Malas noticias para las mujeres: la convergencia en pensiones se estancará
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Malas noticias para las mujeres: la convergencia en pensiones se estancará

Esto se debe a las mayores dificultades de las mujeres para mejorar sus carreras laborales, tanto en cuantía como en años

Foto: Unos ancianos conversan protegidos con mascarillas en San Sebastián. (EFE)
Unos ancianos conversan protegidos con mascarillas en San Sebastián. (EFE)

El informe lo ha publicado el Instituto de Estudios Fiscales (IEF), un organismo de Hacienda, y su conclusión es que la convergencia en la cuantía de las pensiones entre sexos —la llamada brecha de género— se estancará a partir de finales de la década de los cuarenta. Y lo que es peor, así permanecerá durante las dos próximas décadas.

Esto se debe, por un lado, a las mayores dificultades de las mujeres para mejorar sus carreras laborales, tanto en cuantía como en años, mientras que, por el contrario, durante ese periodo entrarán en la edad de jubilación hombres que han podido cotizar más tiempo y por bases más elevadas. Es decir, la precarización del mercado de trabajo (más empleo temporal y parcial) pasará factura a las mujeres, que son el colectivo con empleo de peor calidad.

Foto: Unos jubilados mirando a la nada. (EFE)

El estudio ha sido realizado por los economistas Ignacio Moral-Arce y Jaime Villanueva, y es especialmente relevante porque incorpora el componente de género a las proyecciones de gasto del sistema, ofreciendo estimaciones diferenciando entre hombres y mujeres, lo que permite estudiar la brecha de género. Para ello, se utiliza la información procedente de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL), y los trabajos demográficos de la Comisión Europea, que anualmente publica el informe más completo sobre envejecimiento a largo plazo. El análisis parte de la reforma socialista de las pensiones de 2011, que ha sido la más potente, al retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años de forma progresiva (hasta 2027).

Lo que sostienen Moral-Arce y Villanueva es que si en 2020 la brecha de género en las pensiones equivale a un 35% (los hombres cobran un tercio más que las mujeres por los factores apuntados anteriormente: cotizaciones más largas y bases más elevadas), en la década de los cuarenta la distancia ya será ‘solo’ del 18%, pero desde ese momento, sostienen, "la evolución se estanca a partir de esta fecha, permaneciendo constante hasta los últimos años proyectados [2060]".

En relación con la evolución de los salarios, el estudio observa que se mantiene constante el diferencial entre género a lo largo del periodo analizado, mientras que para el tiempo trabajado, ambos sexos convergen a partir de 2020, permaneciendo estable para el resto del periodo proyectado.

mujer andaluza que trabaja en el sector servicios

Esperanza de vida

Según sus estimaciones, el gasto en pensiones alcanzará en las próximas décadas un máximo del 13,9% del PIB, nivel similar al que proyectan otros estudios y los propios técnicos de la Comisión Europea. Para alcanzar esa cifra, se parte de un rápido aumento de la esperanza de vida al nacer sobre el mismo periodo: seis años para los hombres y 4,8 para las mujeres hasta llegar, dicen los autores, a los 85,5 y 90 años respectivamente en 2060 (aunque la actual pandemia del covid-19 ha reducido estos niveles en poco más de un año de vida).

El informe observa que la distribución de alta de los hombres no se ve alterada por la entrada de la reforma de las pensiones de 2011, teniendo solo un ligero repunte de las altas. Sin embargo, la función de altas del caso femenino “ha sido mucho más sensible a la implantación de la reforma”, debido al no cumplimiento del tiempo mínimo cotizado, que obliga a gran parte de ellas a retrasar su jubilación a medida que se va desplazando la edad legal de retiro. Este comportamiento de sensibilidad ante la implantación de la reforma, considerando las altas en la edad voluntaria y legal de jubilación, es el que han trasladado a sus proyecciones Moral-Arce y Villanueva.

Foto: Manifestación en defensa de las pensiones. (EFE)

Hay que tener en cuenta que la tasa de ocupación de la mujer (entre 16 y 64 años) se encontraba en 2019 en el 58,8%, muy por debajo del 69,8% de los hombres. Pero es que, en el caso de aquellas que tienen más de 55 años, la tasa de ocupación era de apenas el 47%. Sus menores ingresos, igualmente, tienen que ver con las características de su pensión.

No hay que olvidar que las pensiones de viudedad (que son sustancialmente más bajas que las de jubilación) comienzan a ser frecuentes a partir de los 75 años para las mujeres (siendo un porcentaje superior al 50% de la población femenina de esa franja), mientras que por encima de los 85 años más de dos tercios de ellas cobran viudedad, cuya cuantía media se sitúa en 730 euros, muy por debajo de los 1.200 en el caso de las de jubilación. El 92% de las pensiones de viudedad corresponde a mujeres.

A ello hay que añadir las pensiones de supervivencia, como las SOVI, que son, de la misma manera, muy inferiores al resto del sistema. Baste como ejemplo la mayor proporción de mujeres, por encima del 92%, en el sistema especial de empleados de hogar integrado en el régimen general. Algo que explica que las mujeres sean, de largo, quienes perciben un mayor número de complementos de mínimo para alcanzar el nivel que garantiza el sistema.

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