La escalada récord de luz, gas y carburantes pone en jaque 9.000 millones de PIB en plena crisis
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La electricidad alcanza su máximo histórico

La escalada récord de luz, gas y carburantes pone en jaque 9.000 millones de PIB en plena crisis

La subida cada vez más pronunciada de los suministros básicos lastra la recuperación pospandemia y castiga más a las rentas más bajas. El Gobierno ve la situación preocupante

placeholder Foto: De i a d: Teresa Ribera (vicepresidenta tercera), Nadia Calviño (vicepresidenta primera), Pedro Sánchez (presidente) y Yolanda Díaz (vicepresidenta segunda). (EFE)
De i a d: Teresa Ribera (vicepresidenta tercera), Nadia Calviño (vicepresidenta primera), Pedro Sánchez (presidente) y Yolanda Díaz (vicepresidenta segunda). (EFE)

Los hogares españoles cada vez tienen que pagar más por los suministros de primera necesidad, un coste regresivo que castiga en mayor medida aquellas familias con menores recursos. Aún con la crisis del coronavirus muy presente y cuando la recuperación pospandemia es cada vez más incierta por los rebrotes, el precio de la luz, el gas y los carburantes no para de subir. La escalada se alarga ya desde hace meses y las estimaciones del Gobierno vaticinan un golpe de alrededor de 9.000 millones de euros para el PIB por dicho encarecimiento, según el plan de estabilidad que remitió a Bruselas.

Este miércoles, el precio mayorista de la electricidad ha superado los 106 euros por MWh de media, lo que supone el precio más alto de la historia, rebasando incluso el récord anterior, de enero de 2002. La luz es durante este mes de julio un 35% más cara que hace un año, por lo que el efecto de la supresión temporal del impuesto eléctrico y la bajada del IVA del 10% ha quedado completamente neutralizado.

Preguntado por esta cuestión, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, señalaba este martes tras el Consejo de Ministros la preocupación por la coyuntura de precios y aseguraba estar monitorizando la situación para poder tomar medidas. Sin embargo, tras las bajadas fiscales, el resto de reformas van vía Parlamento y solo actuarán, de aprobarse, en el medio y largo plazo, sin que por ahora se den otras alternativas.

Por si esto fuera poco, el precio del gas en los mercados internacionales está en máximos desde hace 13 años. Esto se traduce en un encarecimiento de la factura gasista del 10% con respecto al año pasado. La última subida se implementó al inicio de este mes de julio. Este suministro es más caro que durante los últimos inviernos, cuando más se encarece por la elevada demanda de calefacciones. Por otro lado, la bombona de butano acaba de subir otro 5%, lo que eleva el coste a su mayor nivel en cinco años.

En este contexto, el precio de la gasolina ya supera los 1,40 euros por litro de media en España, lo que implica que desde hace más de un mes está en niveles máximos desde hace siete años. Y a esto se añade que la pasada semana el gasóleo, el combustible de automóvil más utilizado, se colocó en el coste más alto desde hace casi tres años y afronta varias reformas para subir los impuestos en la próxima década.

Lo que subyace en todas estas subidas es el elevado precio de las materias primas en los mercados internacionales tras la pandemia. Ahí destaca el petróleo, referencia energética. El barril de Brent está desde finales de abril en cerca de los 70 dólares, lo que supone un elemento clave a tener en cuenta en la actual situación.

Foto: El precio de los combustibles tira al alza del IPC. (EFE)

El Gobierno, además, es consciente del daño que un elevado precio del crudo puede hacer al conjunto de la economía española. Según la última actualización del Programa de Estabilidad que el Ejecutivo envió a la Comisión Europea a finales de abril, "España, como país netamente importador de petróleo, se vería afectado por un 'shock' sobre los precios del petróleo por dos vías: los costes de producción y el saldo de la balanza corriente". Junto con los tipos de interés en la situación económica de sus socios comerciales, conforman las tres variables que más pueden influir sobre la economía, detalla dicho plan.

De hecho, la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos ya tuvo que elevar sus previsiones para el crudo desde los 46,6 dólares por barril de 2020 que previó en el Plan Presupuestario de octubre hasta los 60,8 dólares/barril que fijó en abril de 2021.

El Gobierno prevé un 'shock' de 9.000 millones

Sin embargo, el departamento liderado por Nadia Calviño se ha quedado corto. Según sus previsiones, un escenario alternativo al planteamiento base tomado, con una subida de 10 dólares barril, tal y como se ha consolidado en los últimos meses, tendrá efecto sobre la economía. "El precio del petróleo influye en los agregados macroeconómicos al cambiar el coste de la energía", explica el Plan de Estabilidad.

"El PIB podría caer alrededor de 0,8 puntos porcentuales respecto a su nivel del escenario base", detalla la previsión del Gobierno. Es decir, el petróleo a 70 dólares/barril en lugar de a 60 dólares/barril como habían pronosticado, supone un golpe de 9.000 millones de euros menos en el crecimiento económico de los próximos años.

"Las variables fiscales también se verían perjudicadas por este escenario más adverso", y añade: "Al final del periodo de previsión (2024), el déficit y la deuda públicos son superiores a los del escenario base en 0,1 y 0,3 puntos porcentuales del PIB, respectivamente".

"El PIB podría caer alrededor de 0,8 puntos porcentuales respecto a su nivel del escenario base", según el Plan de Estabilidad del Gobierno

El análisis del Gobierno también prevé que si la energía es más cara de lo previsto, habrá impactos negativos para el empleo y el gasto público. Los economistas, además, cada vez están más preocupados por el efecto que tiene para la inflación este repunte histórico de suministros básicos. No en vano, la energía y los alimentos son los dos vectores que están tirando más hacia arriba del IPC, que está ya en el 2,7%.

El mayor coste de la vida supondrá, además, un coste extra de 2.000 millones de euros para las arcas públicas en pensiones, vinculadas al IPC, entre otros gastos derivados de los mayores costes energéticos que dañan directamente la capacidad de ahorro de las familias.

Los hogares españoles cada vez tienen que pagar más por los suministros de primera necesidad, un coste regresivo que castiga en mayor medida aquellas familias con menores recursos. Aún con la crisis del coronavirus muy presente y cuando la recuperación pospandemia es cada vez más incierta por los rebrotes, el precio de la luz, el gas y los carburantes no para de subir. La escalada se alarga ya desde hace meses y las estimaciones del Gobierno vaticinan un golpe de alrededor de 9.000 millones de euros para el PIB por dicho encarecimiento, según el plan de estabilidad que remitió a Bruselas.

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