¿El círculo vicioso de la inflación? El repunte de los precios ya contagia a las expectativas
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¿El círculo vicioso de la inflación? El repunte de los precios ya contagia a las expectativas

La subida de precios es el mayor peligro al que se enfrenta la actual política monetaria expansiva que, a su vez, conforma el soporte de la recuperación económica

placeholder Foto: El símbolo del euro en la sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort. (Reuters)
El símbolo del euro en la sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort. (Reuters)

Cuando las crisis económicas se combinan con subidas del precio del petróleo suelen complicarse. En esta ocasión ha vuelto a ocurrir lo mismo, ya que el precio del petróleo se ha duplicado desde los mínimos marcados durante el confinamiento. Como agravante, la recuperación económica desigual por sectores y países está provocando cuellos de botella en muchas actividades, en especial las de suministro de materias primas y bienes intermedios, lo que está obligando a los compradores a competir en precios para quedarse con las mercancías disponibles.

El resultado ha sido un contagio inmediato al IPC, que ha pasado de caer un 0,5% el pasado mes de diciembre, en tasa interanual, a escalar un 2,7% en junio. Si bien la mayor parte de los factores que explican este incremento deberían ser temporales, a medida que pasan los días sin que la inflación remita, aumenta el riesgo de que se generen efectos de segunda ronda. El precio de la electricidad, por ejemplo, está marcando máximos históricos en España, lo que supone un encarecimiento de la factura que no solo afecta a los consumidores, también a las empresas.

Para los economistas, el riesgo de inflación estará contenido a medio plazo mientras no afecte a las expectativas de futuro de los agentes. Este es el argumento que han utilizado los bancos centrales para mantener a pleno rendimiento sus políticas monetarias expansivas. Sin embargo, la Comisión Europea ha comenzado a detectar que la inflación está afectando a las expectativas de empresas y consumidores. De esta forma, el dique de contención que garantizaba la estabilidad de precios podría estar en entredicho.

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Un informe de la Comisión Europea a partir de las encuestas de confianza pone en evidencia cómo el salto de la inflación se está contagiando ya a las expectativas. “Las expectativas de precios de venta de los responsables de las empresas están al alza en todos los sectores de negocio encuestados”, señala el estudio de la Comisión.

El caso más evidente es el de la industria, ya que a finales de 2020 las empresas ya auguraban un repunte de los precios inminente (la encuesta pregunta sobre las expectativas de inflación a tres meses). Desde entonces, este indicador se ha disparado hasta registrar en junio máximos históricos. “Esto sugiere que el fuerte incremento en los precios de producción observado desde el inicio del año va a continuar”, explica el estudio.

En el caso concreto de España, las expectativas de inflación de las empresas industriales están en los niveles más altos desde el año 1992. Por supuesto, es el nivel más alto registrado desde la entrada en el euro y se sitúa casi 20 puntos porcentuales por encima de la media histórica desde 1999.

En el caso del comercio minorista, las expectativas de precios también están en máximos históricos. Y en el sector servicios, que se mantuvo con la inflación congelada hasta mayo, ha experimentado un fuerte repunte desde el final del estado de alarma. En el caso de España, todavía no han superado los niveles de la burbuja inmobiliaria, pero están ya muy cerca, de modo que es previsible que se supere en julio.

En el caso de los consumidores, las expectativas de precios están tardando algo más en anclarse. En España se sitúan 9 puntos por encima de la media registrada desde la introducción del euro, cifra que se vio por última vez en el año 2018, coincidiendo también con un pico en el precio de la electricidad. En el caso de la Unión Europea, el repunte en las expectativas de inflación se vio ya al inicio del pasado verano, cuando el final del confinamiento generó también algunos cuellos de botella.

Lo que indican todos estos datos es que hay altas probabilidades de que la inflación se mantenga al alza durante todo el verano. “El análisis estadístico sugiere que el repunte actual en las expectativas de precios de venta podría trasladarse a mayores presiones inflacionistas en el futuro próximo”, explica la Comisión Europea en su estudio.

Además, asume que históricamente, las encuestas de expectativas de precios han sido muy fiables a la hora de predecir la evolución de la inflación. Sin embargo, en esta ocasión, dadas las “circunstancias excepcionales” derivadas de la pandemia, recomienda no sacar conclusiones precipitadas y, en su lugar “monitorizar atentamente” la evolución de los precios y de las expectativas. Lo que está claro es que si finalmente el repunte de la inflación se termina contagiando a las expectativas de los agentes, la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo estaría en peligro. Y con ella, los tipos de interés tan bajos que hoy pagan empresas, familias y estados.

Cuando las crisis económicas se combinan con subidas del precio del petróleo suelen complicarse. En esta ocasión ha vuelto a ocurrir lo mismo, ya que el precio del petróleo se ha duplicado desde los mínimos marcados durante el confinamiento. Como agravante, la recuperación económica desigual por sectores y países está provocando cuellos de botella en muchas actividades, en especial las de suministro de materias primas y bienes intermedios, lo que está obligando a los compradores a competir en precios para quedarse con las mercancías disponibles.

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