Bruselas frena su propuesta de impuesto digital a la espera de un acuerdo global
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ANTE LA PRESIÓN DE EEUU

Bruselas frena su propuesta de impuesto digital a la espera de un acuerdo global

La Comisión Europea frena su propuesta de un impuesto para los gigantes digitales con una fuerte presión por parte de la Administración americana

placeholder Foto: La secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen. (Reuters)
La secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen. (Reuters)

La presión de la Administración americana, ayudada por el acuerdo a nivel del G20, ha surtido efecto. El día que Janet Yellen, secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, desembarca en Bruselas, la Comisión Europea anuncia que frena la presentación de su propuesta para un impuesto digital dirigido a los gigantes tecnológicos que pretendía presentar el próximo 20 de julio. Era una exigencia de la Casa Blanca, y Washington no se ha escondido a la hora de exigir a la Unión Europea que abandonara esta propuesta.

“El G20 ha respaldado un acuerdo histórico este fin de semana en Venecia para crear un sistema tributario internacional más estable y justo, que aborda los desafíos fiscales derivados de la digitalización de la economía. Esto ha sido un resultado extraordinario tras años de negociaciones, un resultado por el que la Comisión ha trabajado incansablemente”, ha explicado un portavoz del Ejecutivo comunitario. “Concluir este proceso con éxito requerirá un esfuerzo final de todas las partes y la Comisión está comprometida a centrarse en este esfuerzo. Por este motivo, hemos decidido suspender durante este periodo nuestro trabajo sobre una tasa digital como recurso propio de la UE”, ha señalado. El acuerdo en el G20 tiene dos pilares, el primero sobre fiscalidad digital y el segundo sobre el impuesto mínimo de sociedades a nivel global.

Foto: El ministro de Exteriores italiano, Luigi Di Maio. (EFE)

La UE retrasa por lo tanto la presentación de su propuesta hasta octubre. Es decir, hasta ver si cuaja en la OCDE el acuerdo alcanzado en el G20 o no. La presión por parte de la Administración americana ha sido muy fuerte y, además, ha sido pública, a ojos de todos. Yellen ha insistido una y otra vez en que dicha medida sería discriminatoria contra las empresas americanas. Hasta finales de la semana pasada, la Comisión Europea seguía trabajando en una propuesta que tenía que ver la luz la semana que viene. Había cifras concretas para gravar la actividad de las multinacionales con una facturación anual superior a los 50 millones de euros.

A medida que en el G7 y después en el G20 se iba avanzando hacia un acuerdo, la presión americana iba subiendo. Tras el acuerdo alcanzado en Venecia, Yellen pasó prácticamente a exigir no solamente que la Comisión no diera el paso de presentar su propuesta, sino que los Estados miembros que ya tienen dicho impuesto lo retiren. El objetivo de la Comisión Europea era que su propuesta sustituyera las normas nacionales que han ido aprobando distintas capitales, con el objetivo de que se convirtiera en un nuevo recurso propio destinado a pagar los 750.000 millones de euros emitidos a los mercados para financiar el fondo de recuperación.

Foto: Reunión del G-7. (EFE)

Tras el acuerdo en Bruselas se empezó a preparar ya el freno a la presentación de la propuesta, aunque sin admitirlo formalmente hasta que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se viera las caras este mismo lunes con Yellen, que participa también en la reunión del Eurogrupo con los ministros de Finanzas de la Unión Europea. Washington siempre ha defendido que era necesario que los Veintisiete abandonaran la idea de acordar un impuesto por iniciativa propia, asegurando que hacer eso en paralelo a las negociaciones a nivel global las envenenaría. Bruselas, en todo caso, se guarda la carta para asegurarse de que la Administración americana tiene un buen incentivo para no retrasar un acuerdo en la OCDE.

La Comisión Europea ya propuso en 2018 un impuesto digital, pero quedó enterrado por el miedo de algunos Estados miembros a las medidas que la Administración de Donald Trump pudiera tomar contra la Unión Europea. La idea de Bruselas en esta ocasión sería bajar el listón de a partir de qué facturación se cobraría el impuesto, para evitar así que la Casa Blanca pudiera interpretarlo como una medida discriminatoria, a pesar de que Washington ha seguido pensando lo mismo que entonces: que se trata de un impuesto hecho a medida para sus empresas.

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