Comisiones por cuenta y tarjeta: estos son los bancos que más cobran (y los que menos)
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Barómetro de comisiones de Asufin

Comisiones por cuenta y tarjeta: estos son los bancos que más cobran (y los que menos)

Estos costes afectarán, en mayor medida, a aquel cliente que no tenga otros productos contratados con su banco, o cuyos ingresos mínimos mensuales no sean suficientes

Foto: Varias personas operan desde cajeros automáticos. (EFE)
Varias personas operan desde cajeros automáticos. (EFE)
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Continúa el encarecimiento de las comisiones bancarias. Servicios básicos como los de mantener una cuenta corriente y una tarjeta de débito saldrán más caros este año, con contadas excepciones. Así lo ha recogido el último barómetro de comisiones bancarias de la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN), al que ha tenido acceso El Confidencial.

Estos costes afectarán, en mayor medida, al cliente sin vinculación a su sucursal bancaria, es decir, a aquel que no tenga otros productos contratados con la misma, o cuyos ingresos mínimos mensuales no sean suficientes. Este último, el de la nómina, suele ser el requisito básico de vinculación con el banco. La cantidad estándar es de 800 euros, aunque el mínimo son los 600 de Abanca y, el máximo, los 1.500 exigidos por Deutsche Bank.

Al cierre del primer trimestre de 2021, los ingresos bancarios por comisiones han ascendido hasta los 2.534 millones de euros

Ante un contexto de tipos muy bajos de interés, los bancos han incrementado sus ingresos por esta vía. Tal y como muestran los datos públicos de las cuentas de las 10 principales entidades financieras en España, al cierre del primer trimestre de 2021, sus ingresos por comisiones han ascendido hasta los 2.534 millones de euros.

Concretamente, el Banco Santander es el que más cobra a sus clientes por el mantenimiento de sus cuentas si no cumplen los requisitos mínimos: 240 euros anuales, frente a los 144 del pasado año. Le siguen Liberbank (120) y Sabadell (120); aunque este último ha optado por una importante bajada con respecto a los 200 euros del pasado barómetro. Siguiendo la misma línea que la entidad catalana, Unicaja también ha optado por no endurecer los costes de mantenimiento a sus clientes, reduciendo sus comisiones de 84 a 60 euros anuales. Y, como excepción a estas cifras de mantenimiento, se encuentra Bankinter, que cobra 45 euros anuales divididos en dos pagos que se aplicarán a los seis meses de contratación de esta cuenta.

En términos medios, el coste de las comisiones por mantenimiento de las cuentas es similar a los 107 del pasado año. Una variación muy desigual entre unas entidades y otras, lo que aumenta el riesgo de exclusión financiera de aquellos con menores ingresos mínimos, clientes sin bonificación por vinculación, o aquellos que no tengan acceso a otras sucursales, como es el caso de muchas zonas de la España rural o vacía.

E incluso para los clientes bonificados, cumplir con una o todas las condiciones del banco no garantizará el coste cero. Es el caso del Banco Sabadell, que independientemente de la domiciliación de la nómina, los pagos con tarjeta o los recibos domiciliados, ya cobra a sus clientes 15 euros trimestrales en concepto de administración de la cuenta.

Precisamente, otro de los puntos señalados en el barómetro es el del aumento de las comisiones mínimas aplicadas por descubierto, por tener números rojos en la cuenta. Un aumento que, paradójicamente, afecta más a los pequeños importes a deber. En España, de media, sale más barato devolver 300 euros en un plazo de 15 días, que devolver 3 en las mismas condiciones (53,01 frente a 54,72 euros).

A todo ello cabe añadir el aumento de la concentración bancaria y de los pagos electrónicos. Según los últimos datos publicados por el Banco de España (marzo 2021), el número de sucursales bancarias se ha reducido un 24,6% en los últimos tres años, hasta las 21.612 oficinas repartidas por todo el país. Y, además, se espera triplicar el número de pagos electrónicos para 2030, momento en el que se superarán los tres billones de operaciones en todo el mundo. Así lo señala el último informe de la consultora PwC, que sostiene que la pandemia ha acelerado este crecimiento entre tres y cinco años.

Las sucursales del futuro: ¿solución a la exclusión?

En España, la tendencia hacia la concentración del sector bancario está dejando a muchas zonas sin acceso a servicios básicos, como sacar dinero de un cajero, poder realizar depósitos en oficinas a menos de ocho kilómetros —de media— de sus hogares, solicitar información sobre sus hipotecas, o que las empresas locales reciban el apoyo y servicio de las sucursales y sus operadores.

Ante esta situación, y en pleno proceso de recuperación de la pandemia, las entidades bancarias tienen la oportunidad de adaptarse y llegar a todos sus clientes. Algunas, como Santander, han optado por la colaboración con Correos para ofrecer a sus clientes la posibilidad de retirar y depositar dinero en efectivo por medio de los carteros. En esa línea, los 'ofibuses' y los acuerdos con empresas de seguridad y transporte de fondos también se han convertido en una opción viable para pueblos como el de Conquista, en Córdoba. Esta localidad de alrededor de 400 habitantes no tiene sucursal bancaria ni cajero automático en catorce kilómetros a la redonda. Situación que deja sobre todo a los más mayores 'inoperativos'.

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Otra opción es la apuesta de Auriga, proveedor de soluciones técnicas para las industrias bancarias y de pago, que ofrece su servicio Bank4Me. Una propuesta que permite a la sucursal bancaria estar siempre disponible para la realización de transacciones, operaciones y asesoramiento con soporte remoto, por lo que no es imprescindible contar con operadores 'in situ', lo que reduce los costes de las oficinas locales.

"Con un modelo de sucursal optimizado, los bancos pueden lograr la rentabilidad de las sucursales gracias al ahorro de costes y a las nuevas fuentes de ingresos", explica Niccolò Garzelli, vicepresidente senior de Ventas. Una que, además, puede convertirse en algo más que una sucursal: "El hecho de compartir su espacio y tecnología con otra organización ofrece un potencial de ingresos aún mayor". Así, una sucursal podría contener en un mismo lugar un banco, una librería y/o una cafetería, entre otras opciones.

Compartir tecnología y espacio puede ser la solución para adaptarse y continuar ofreciendo sus servicios en zonas rurales

Desde Auriga creen que este es un tema clave en el futuro de la banca minorista, donde compartir tecnología y espacio y ofrecer diferentes servicios a los clientes puede ser la solución para adaptarse a sus clientes y continuar ofreciendo sus servicios en zonas rurales y urbanas.

Tecnología que también debe encontrar su camino hacia los mayores, unos que en España han aumentado casi un 20% su acceso a contenidos multimedia a raíz de la pandemia, pero que sigue lejos de alcanzar a la totalidad de la población mayor de 65 en el país. Y, aunque parezca paradójico, la tecnología puede ser la solución a sus interacciones con los bancos del siglo XXI: "La videobanca puede ser una solución para ofrecer a los clientes asistencia cara a cara, asesoramiento financiero a distancia, o ayuda financiera especializada", zanja Garzelli.

Continúa el encarecimiento de las comisiones bancarias. Servicios básicos como los de mantener una cuenta corriente y una tarjeta de débito saldrán más caros este año, con contadas excepciones. Así lo ha recogido el último barómetro de comisiones bancarias de la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN), al que ha tenido acceso El Confidencial.

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