La crisis se come más de la mitad del superávit de la balanza de pagos
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BAJA HASTA EL 0,3% DEL PIB

La crisis se come más de la mitad del superávit de la balanza de pagos

El superávit de la balanza de pagos ha sido otra víctima del covid. Aunque España mantiene un excedente exterior, este se ha reducido de forma notable. La deuda exterior vuelve a crecer

Foto: Foto: EC.
Foto: EC.

La economía española se recupera, pero las cicatrices de la crisis todavía son profundas. No solo en términos de desempleo o déficit público, sino, también, a la luz de los datos más recientes de la balanza de pagos, es decir, de las transacciones monetarias entre España y el exterior.

Y lo que dicen las cuentas trimestrales es que, durante el primer trimestre del año, la economía española tuvo unas necesidades de financiación equivalentes a 1.211 millones de euros. Aunque, en términos desestacionalizados, por lo tanto, eliminando los efectos de calendario, muestra todavía un ligero superávit, lo cierto es que se ha quebrado una tendencia que duraba desde 2013. Precisamente, el año en que España comenzó a dejar atrás la anterior crisis y comenzó a crecer de forma intensa. Fruto de ese saneamiento, tras un duro ajuste de la demanda interna, se llegó a alcanzar una capacidad de financiación —España no necesitaba liquidez para financiarse— equivalente a 3,7 puntos de PIB, pero ahora, y tras una suave tendencia a la baja en los años posteriores, se sitúa en apenas tres décimas de PIB, ya corregida la cifra de efectos estacionales.

Si el dato se amplía al primer cuatrimestre, es decir, incluyendo ya el mes de abril, que es cuando ha comenzado la actual recuperación, el resultado es que en los últimos 12 meses la capacidad de financiación fue de 12.900 millones de euros, menos de la mitad de los 27.800 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.

Este deterioro de la capacidad de financiación de la economía está muy condicionado por el abultado déficit público, que se financia con ahorro extranjero. En concreto, las distintas administraciones públicas necesitaron entre enero y marzo nada menos que 15.751 millones de euros, un 50% más que en el mismo periodo del año anterior. Las familias, por el contrario, apenas necesitaron 600 millones de euros, lejos de los -5.556 millones de un año antes. Hay que tener en cuenta que en el primer trimestre de 2021 la renta disponible bruta de los hogares se redujo un 1,2%, hasta los 172.880 millones de euros.

Como sostiene el Banco de España, esta evolución de la balanza por cuenta corriente se explica por la reducción del superávit acumulado de la balanza por cuenta corriente, que cayó en 15.600 millones y se situó en 7.700 millones en abril de 2021. Esto se debe, fundamentalmente, al desplome de los ingresos turísticos a consecuencia de la pandemia y las posteriores restricciones a la movilidad. Tan solo en 2020, el saldo turístico (la diferencia entre lo que gastan los turistas en España y los españoles en el extranjero) pasó de 46.300 millones a apenas 9.000 millones, lo que da idea del tamaño del agujero.

La crisis y la financiación exterior

Como se recordará, el origen de la anterior crisis económica tuvo que ver con el fuerte desequilibrio exterior que acumuló España durante los años de bonanza económica, cuando familias y empresas se endeudaron de forma intensa para financiar sus proyectos de inversión o consumo. En particular, en el sector inmobiliario.

Foto: Hotel vacío en la Playa de Palma de Mallorca. (EFE)

Como consecuencia de ella, la posición de inversión internacional, es decir, el saldo entre lo que invierte España en el exterior y lo que recibe del extranjero, llegó a situarse muy cerca del 100% del PIB, pero desde entonces, y gracias a los ajustes, se ha revertido esa tendencia a la baja, que se ha cortado ahora de forma brusca por la aparición de la pandemia.

El resultado es que hoy la deuda exterior neta se sitúa todavía en 835.300 millones de euros. Alrededor del 27% de ese endeudamiento neto con el exterior corresponde al Banco de España, que canaliza las operaciones con el Banco Central Europeo (BCE), lo que hace muy vulnerable a la economía española ante eventuales 'shocks' financieros. Casi la mitad, igualmente, tienen que ver con inversiones de cartera, es decir, operaciones que hacen las empresas extranjeras en España, ya sea mediante una inversión inicial o ampliaciones de capital para sus filiales.

Foto: Turistas de un crucero, en Valencia. (EFE)

Aunque todavía de una forma muy incipiente, lo que reflejan los datos de abril es que, por primera vez en términos anuales, el turismo extranjero comienza a aportar datos positivos a la balanza de pagos. Mientras que en abril de 2020 el turismo no registró ni ingresos ni pagos como consecuencia del cierre total de las fronteras, en abril de este año se registró un ligero superávit de 200 millones de euros, que se eleva a 700 millones si se tiene en cuenta el primer cuatrimestre.

La mejora del sector exterior, por lo tanto, es clave en un doble sentido. Por un lado, para reducir al abultado endeudamiento de España con el exterior, que equivale al 88,7% del PIB, casi 14 puntos más que hace un año, lo que revela las continuas apelaciones que ha tenido que hacer la economía española al exterior para financiarse en tiempos de pandemia. Y, en segundo lugar, por lo que supone volver a atraer inversión directa, que se ralentizó durante el periodo más duro de la pandemia.

La deuda exterior en términos brutos, en concreto, y teniendo en cuenta todos los pasivos de España con el exterior, representa ya el 202,4% del PIB en el primer trimestre del año. Este porcentaje, en todo caso, está muy condicionado por el hundimiento del PIB en 2020, un 10,8%, y, lógicamente, tenderá a disminuir a medida que se recupere la economía.

La economía española se recupera, pero las cicatrices de la crisis todavía son profundas. No solo en términos de desempleo o déficit público, sino, también, a la luz de los datos más recientes de la balanza de pagos, es decir, de las transacciones monetarias entre España y el exterior.

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