El beneficio empresarial ha caído el doble por la pandemia que en la crisis financiera
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80.000 millones perdidos

El beneficio empresarial ha caído el doble por la pandemia que en la crisis financiera

Las empresas han soportado la mayor parte del coste de la crisis gracias a la situación saneada que tenían antes de la pandemia. La segunda y la tercera ola provocaron una nueva recaída de los ingresos de 7.000 millones

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La crisis del coronavirus ha sido muy diferente a la crisis inmobiliaria de 2008. Una de las claves está en la situación financiera de las empresas antes de la detonación: en 2007 estaban saturadas de deuda y en 2020 tenían una situación muy saneada. Como consecuencia, en esta crisis han podido 'echarse a la espalda' la mayor parte de la caída del PIB, en contraste con la anterior crisis, en la que fueron los trabajadores quienes asumieron estos costes.

El resultado ha sido una caída del beneficio bruto empresarial (medido a través del excedente de explotación y las rentas mixtas para incluir también los resultados de los autónomos) de 80.000 millones de euros acumulados durante los cinco trimestres de la crisis: desde el primero de 2020 hasta el primero de 2021. El beneficio bruto superaba los 136.000 millones de euros trimestrales en 2019, pero tras el estallido de la pandemia se hundió hasta 123.000 millones de euros. En total, en estos cinco trimestres se han acumulado una caída del beneficio bruto de 80.000 millones. Esto no significa que toda esta caída del excedente de producción se haya traducido en pérdidas finales, ya que las empresas han conseguido ahorros alternativos, principalmente en impuestos y las cotizaciones sociales, así como con acumulación de 'stocks' que puedan vender cuando se recupere la economía. Pero lo que sí muestra es una brusca caída de la rentabilidad que, en muchas ocasiones, sí ha derivado en pérdidas empresariales.

Foto: Un repartidor descarga mercancía en Madrid. (Efe)

La comparación con la crisis financiera de 2008 muestra el drama que han vivido las empresas. Y eso a pesar de que esa crisis tuvo una duración de 20 trimestres hasta que en 2013 comenzó la recuperación definitivamente. En esos cinco años de crisis, la caída acumulada del beneficio fue de casi 49.000 millones de euros. Una cifra que es muy inferior a los 80.000 millones perdidos en la crisis del coronavirus, a pesar de que ha sido mucho más corta.

La segunda y la tercera ola del virus provocó una recaída de las rentas empresariales respecto a las cifras logradas en el pasado verano. En el cuarto trimestre de 2020 se redujeron un 2,4% y en el inicio de 2021 sufrieron una caída adicional del 1%. En consecuencia, el resultado empresarial acumulado de estos dos meses fue casi 7.000 millones menos al existente antes de la crisis, una cifra que coincide con las ayudas directas aprobadas por el Gobierno hace tres meses.

Una de las cifras más relevantes de la segunda y la tercera ola es que la masa salarial volvió a crecer a pesar de la recaída del PIB y de los beneficios empresariales. El incremento fue del 1,5% en el último trimestre de 2020 y del 0,5% en el primer trimestre de 2021. Como consecuencia, en estos meses los salarios han sido casi 5.000 millones más a los existentes durante el pasado verano. El motivo de este crecimiento es la recuperación de trabajadores de los ERTE (las prestaciones no se contabilizan como masa salarial) y, en menor medida, la creación de empleo.

Foto: Imagen: Irene De Pablo
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A pesar de que la actividad económica se mantuvo afectada por el estado de alarma decretado a finales de octubre, muchas empresas fueron recuperando sus plantillas, en la medida de lo posible, en muchos casos destinando todos sus ingresos al pago de salarios. O incluso cayendo en pérdidas. Esta progresiva recuperación del mercado laboral permitió que incluso España creara empleo por primera vez en la historia con contracción del PIB.

En esta recuperación del empleo ha jugado un papel clave las expectativas de las empresas, ya que aunque la situación económica se deteriorara desde octubre hasta abril, las previsiones de recuperación se mantenían firmemente ancladas. Esto explica que muchos empleadores hayan optado por recuperar sus plantillas para prepararse a una rápida salida de la crisis.

El resultado es que durante los cinco trimestres de la crisis se perdieron 35.600 millones de euros en salarios, una cifra muy inferior a los 80.000 millones perdidos en beneficios empresariales. Si se compara con la crisis de 2008 la brecha es incluso superior: en los 20 trimestres de la crisis la pérdida de masa salarial fue de casi 95.000 millones de euros, casi el triple. En esa crisis, el 46% de la caída del PIB se trasladó a pérdida de salarios, sin embargo, en esta crisis ha sido el 27%. Este avance aproxima a España a la tendencia europea, pero todavía queda mucho camino por recorrer para cerrar esta brecha.

El riesgo de este reparto del coste de la crisis es que provoque un sobreendeudamiento de una parte cuantiosa del tejido productivo. De esa parte que ya estaba en una situación delicada antes de la pandemia (baja rentabilidad o deuda elevada) y que corre el peligro de convertirse en inviable a pesar de la recuperación.

La crisis del coronavirus ha sido muy diferente a la crisis inmobiliaria de 2008. Una de las claves está en la situación financiera de las empresas antes de la detonación: en 2007 estaban saturadas de deuda y en 2020 tenían una situación muy saneada. Como consecuencia, en esta crisis han podido 'echarse a la espalda' la mayor parte de la caída del PIB, en contraste con la anterior crisis, en la que fueron los trabajadores quienes asumieron estos costes.

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