CBDC, la alternativa que preparan los bancos centrales para competir con el bitcoin
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CBDC, la alternativa que preparan los bancos centrales para competir con el bitcoin

Las entidades ya trabajan en sus propias monedas virtuales para no quedarse atrás en la carrera ante los criptoactivos, ¿cómo afectará a las criptomonedas?

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La sesión del 19 de mayo ocupa (y ocupará) un espacio destacado en los anales de la historia del mercado de las criptomonedas. Después de meses de vertiginoso ascenso, el bitcoin cayó más de un 30% hasta el punto de perder, por momentos, los 30.000 dólares; una cota sobre la que había conseguido mantenerse desde principios de enero de este año. Entre los detonantes, las declaraciones de Elon Musk, dueño de Tesla, que en pocas horas pasó de adalid de la moneda virtual a antagonista (actualmente ha vuelto a posicionarse a favor), o el anuncio de las autoridades chinas, prohibiendo el uso de las criptomonedas. Así se mueve la controvertida moneda virtual, cuya "volatilidad, complejidad y falta de transparencia la convierten en una apuesta de alto riesgo", según el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Sin embargo, el interés por las criptomonedas privadas como bitcoin, ethereum, dogecoin o litecoin, entre otras, crece y los expertos en economía tradicional asumen que las monedas virtuales han llegado para quedarse. Aún queda un largo camino regulatorio por recorrer para disminuir el alto de riesgo de invertir en ellas, poniendo coto a la especulación y vigilando el curso de las monedas.

Así, en materia normativa, hasta finales de año no está previsto que entre en vigor el reglamento MICAR (Markets in Crypto-Assets Regulation) de la Unión Europea que regula los criptoactivos; en EEUU, la nueva Administración trabaja en unificar y ajustar las diversas orientaciones normativas; y en Reino Unido se acaba de empezar un proceso de consulta.

La carrera de las CBDC

Y mientras se desarrolla el marco jurídico para las criptomonedas, la carrera de los bancos centrales por lanzar sus propias monedas digitales ha comenzado. Bajo el acrónimo CBDC (Central Bank Digital Coins), algunos organismos monetarios están diseñando sus proyectos para realizar pagos seguros como: DCEP en China, ya testado; el sand dollar, en Bahamas, todavía en investigación; o el e-krona, de Suecia, aún en fase piloto.

En esta reinvención del dinero, los incentivos para emitir monedas por parte de los órganos monetarios reguladores pasan por la “estabilidad e inclusión financiera, la implementación de la política monetaria, la eficiencia de pagos (nacionales y transfronterizos) y la mejora la seguridad de los pagos”, enumera Christian Nolting, Global CIO de Deutsche Bank, en el informe ‘Historia de dos hermanas: criptomonedas y CBDC. El camino a seguir’.

“La introducción generalizada de CBDC (Central Bank Digital Coins) podría crear un entorno más difícil para los criptoactivos”

“Se prevé que el proceso de ejecución de las CBDC lleve aún un tiempo. Sin embargo, con una perspectiva más larga, la introducción generalizada de CBDC, acompañada de una mayor regulación de criptomonedas, podría crear un entorno más difícil para los criptoactivos, ya que algunas (pero no todas) de sus ventajas con respecto a los activos financieros tradicionales se disiparían a más largo plazo”, señala el experto.

Criptomonedas vs. CBDC

Sin duda, y tal y como se indicaba anteriormente, los principales riesgos de las criptomonedas son dos. De un lado, la fuerte especulación que las rodea, amparada por patrimonios de dudosa procedencia, y la limitada oferta. De otro, la imposibilidad de vigilar las órdenes de compra y venta y los importes, ya que se hace todo a través de un sistema encriptado fuera de control de ninguna autoridad.

En cuanto a las ventajas, el citado documento destaca cuatro que, no obstante, deben tomarse con cierta “cautela” y que, además, se diluirían conforme se materializasen las CBDC:

  1. Las criptomonedas son vistas como un escudo de protección contra la inflación dado su carácter finito. Este atractivo gana enteros en la actualidad por las tensiones inflacionistas que estamos viviendo a causa de las inyecciones de liquidez de los bancos centrales para sostener las débiles economías y del tirón del consumo tras meses de restricciones a la movilidad.
  2. Reduce de forma considerable los tiempos y costes en las transacciones transfronterizas, algo que en Europa se pretende contrarrestar con la iniciativa de la zona única de pagos en euros (SEPA).
  3. Desde el punto de vista de construcción de las carteras, es visto como una forma de diversificar riesgos en un momento en el que los tipos de interés de la renta fija son nulos o, incluso negativos, y en el que la renta variable está en máximos. Si bien, “para que las criptomonedas consigan una verdadera aceptación generalizada en las carteras tradicionales, sus mercados necesitarían ser mucho más líquidos que en la actualidad”, advierte Nolting.
  4. ‘Startups’ y pequeñas y medianas empresas ven en este sistema un método de financiación sencillo, sin burocracia y rápido. Especialmente avalado por grandes empresas que también ven con buenos ojos el desarrollo de sistemas propios de pago, como ha sido Facebook (libra) o Amazon (coin).
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Uso en la economía real

“Las criptomonedas viven por ciclos y estamos todavía en un momento inicial. Una vez que desaparezca el ruido del precio veremos cómo la tecnología que hay detrás de ellas va evolucionando para aplicarse en la economía real”, señala el experto en monedas virtuales Javier Molina, que cita como ejemplos el ‘sandbox’, constituido por la CNMV, el Tesoro y el Banco de España para testar nuevos instrumentos innovadores en el sector financiero y al que se han presentado proyectos apoyados en monedas digitales y Blockchain para facilitar financiación a pymes. En su opinión, “cuando veamos verdaderamente el valor de su aplicación en la economía real, la volatilidad que hoy sufre la cotización de las criptomonedas se verá reducida”.

“Algún día tendremos euros en monedas digitales, de curso legal, y serán meras inscripciones digitales, encriptadas”

Algo en lo que desde Deutsche Bank coinciden, pero en un proceso inverso: “En cuanto haya cierta estabilidad en lo que se refiere a las fluctuaciones de precios, su uso para el intercambio de bienes y servicios podría aumentar, siempre y cuando los bancos centrales no hayan introducido sus propias monedas digitales”.

Por su parte, el profesor emérito de banca internacional y finanzas de Esade, Robert Tornabell, reconoce que “mientras haya especuladores, habrá monedas digitales encriptadas, pero vamos hacia un mundo digital y fabricar este dinero es más rápido, sencillo y barato al ser simples anotaciones encriptadas. Algún día tendremos euros en monedas digitales, de curso legal, y serán meras inscripciones digitales, encriptadas. Pero seguiremos teniendo billetes de 20, 50 o 100 euros en papel”, concluye.

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