Bruselas pide prudencia a los países más endeudados, pero sin retirar estímulos
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PAQUETE DE PRIMAVERA

Bruselas pide prudencia a los países más endeudados, pero sin retirar estímulos

La Comisión Europea sitúa en 2023 la vuelta de las normas fiscales y pide a los Estados miembros no retirar todavía los estímulos fiscales

placeholder Foto: Dombrovskis, Gentiloni y Schmit. (Reuters)
Dombrovskis, Gentiloni y Schmit. (Reuters)

La Comisión Europea lanza este miércoles un mensaje en el que hay un delicado equilibrio. Los técnicos comienzan a ver la luz al final del túnel y quieren empezar a preparar el debate para cuando llegue ese momento, pero también saben que queda todavía un buen trecho para salir del túnel. Así, al mismo tiempo se refieren a los riesgos de una “retirada prematura del apoyo fiscal” y piden que los Estados miembros más endeudados apliquen políticas presupuestarias “prudentes a medio plazo” para “garantizar la sostenibilidad fiscal”.

No es un mensaje fácil de vender. Paolo Gentiloni, comisario de Economía, y Valdis Dombrovskis, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, junto a Nicolas Schmit, comisario de Asuntos Sociales y Empleo, han intentado defenderlo este miércoles en la presentación del Paquete de Primavera del Semestre Europeo. Y han señalado que se trata de una secuencia: hay que evitar una consolidación demasiado temprana, pero también hay que, gradualmente, ir preparándose para la siguiente fase.

Y la demostración de que hay que ir preparándose es que si bien Bruselas propone mantener las normas fiscales suspendidas en 2022, manteniendo activada la cláusula general de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, adelanta ya que las normas fiscales se reactivarán en 2023, sin especificar si esas reglas serán las ya conocidas y tradicionales con sus dos pilares (por los que el déficit presupuestario debe ser inferior al 3% y la deuda pública debe estar por debajo del 60% del PIB) o si ya serán unas nuevas reglas, como quieren países como Francia o España.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE)

“Cuando las condiciones económicas lo permitan, (España debe) seguir una política fiscal orientada a lograr una posición fiscal prudente y asegurar la sostenibilidad fiscal a medio plazo. Al mismo tiempo, mejorar la inversión para impulsar el potencial de crecimiento”, explica la Comisión Europea, que ha incluido a España en el grupo de países que afrontan desequilibrios económicos. Hay tres Estados miembros que afrontan desequilibrios excesivos y sobre los que Bruselas envía advertencias más duras: son Chipre, Italia y Grecia.

A España los técnicos comunitarios también le piden que “preste especial atención a la composición de las finanzas públicas, tanto en los ingresos como en los gastos del presupuesto, y a la calidad de las medidas presupuestarias, para garantizar una recuperación sostenible e integradora”.

Foto: Foto: iStock.

El ejercicio que pide Bruselas es mucho más fácil para algunos países que para otros. Los más endeudados, como España, que sufre “desequilibrios económicos” significativos, tienen mucho más complicado mantener ese delicado equilibrio del que habla Gentiloni: mantener el apoyo fiscal para evitar que la salida de la crisis sea con una anemia crónica, pero al mismo tiempo “tener un ojo” sobre los desequilibrios, especialmente si estos pueden tener efectos a largo plazo.

“El crecimiento del gasto corriente financiado a nivel nacional debe mantenerse bajo control y limitarse para los Estados miembros con un elevado nivel de endeudamiento”, señala la Comisión Europea, que pide a estos países, como España o Italia, que se vuelquen en el buen uso del Fondo de Recuperación para apuntalar el crecimiento y, de esa forma también, mantener bajo control los altos niveles de deuda pública. “Esto permitirá que las medidas fiscales maximicen el apoyo a la recuperación sin adelantarse a las trayectorias fiscales futuras y crear una carga permanente sobre las finanzas públicas”, señalan los técnicos comunitarios.

Son muchas las incertidumbres que rodean a cualquier proyección económica. Por eso Bruselas pide que los Estados miembros sigan siendo ágiles en política fiscal. Hay que estar listo tanto para levantar el pie del acelerador gradualmente si todo va mejor de lo previsto como apretarlo a fondo si las cosas se tuercen. Porque hay distintas formas de que las cosas se tuerzan: nuevas variantes, una oleada de insolvencias a la que se teme mucho en Bruselas o que la campaña de vacunación no termine tan bien como se cree son solamente algunos de esos riesgos.

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