CaixaBank pagó 1.100 millones en impuestos por las plusvalías de la fusión con Bankia
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Disparó la recaudación

CaixaBank pagó 1.100 millones en impuestos por las plusvalías de la fusión con Bankia

La unión de CaixaBank y Bankia generó unas plusvalías de más de 4.000 millones por las cuales el banco realizó un ingreso extraordinario en el primer pago fraccionado del impuesto sobre sociedades

placeholder Foto: José Ignacio Goirigolzarri (i) y Gonzalo Gortázar. (EFE)
José Ignacio Goirigolzarri (i) y Gonzalo Gortázar. (EFE)

La recaudación del impuesto sobre sociedades se disparó un 55% en los cuatro primeros meses del año respecto al ejercicio anterior. Se trata de un crecimiento atípico si se tiene en cuenta, además, que la situación económica sigue siendo muy complicada. En total, las empresas abonaron en el primer pago fraccionado del año 7.100 millones de euros, la cifra más alta de toda la serie histórica, superando incluso los 6.200 millones que ingresaron las empresas en el primer pago fraccionado del año 2007, en plena burbuja inmobiliaria.

El motivo de este incremento de la recaudación fueron las plusvalías generadas por la fusión entre CaixaBank y Bankia. En total, la entidad financiera realizó un ingreso extraordinario de 1.100 millones de euros en el primer pago fraccionado del año por las plusvalías generadas por la operación. Esto significa que CaixaBank abonó el 15,5% de toda la recaudación del impuesto sobre sociedades en los cuatro primeros meses del año.

Foto: La vicepresidenta Nadia Calviño y el presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri. (EC)

En su informe mensual de ejecución presupuestaria, la IGAE señala que “1.100 millones tienen carácter extraordinario o no recurrente, ya que se deben a la fusión de dos grandes entidades”. Fuentes de Hacienda explican que este ingreso se debe a plusvalías generadas por la operación corporativa y no a los créditos fiscales (bases imponibles negativas). Se trata, por tanto, de un beneficio derivado de la revisión del valor de los activos tras la fusión entre las dos entidades. La cuestión de los créditos fiscales está todavía pendiente de resolverse, ya que entre las dos entidades sumaban más de 20.000 millones de euros en DTA antes de la fusión, de los cuales, algo más de 7.000 millones de euros no son monetizables y solo podrán ejecutarse si la entidad logra unos beneficios elevados en los próximos años.

La IGAE ha anotado este beneficio como ‘one-off’ (ingreso de un único pago), ya que no se repetirá en los próximos meses. A partir de ahora, la nueva CaixaBank tributará en función de sus resultados ordinarios. Lo que sí permite este ingreso extraordinario es maquillar las cuentas del déficit público, ya que este ingreso extraordinario reducirá el déficit público en torno a una décima del PIB.

La fusión entre CaixaBank y Bankia se cerró contablemente a finales de marzo, de modo que a finales de abril ambos grupos presentaron sus primeras cuentas como una única entidad. En ellas, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri anunció un resultado de 4.786 millones de euros, en gran parte derivado del fondo de comercio negativo ('badwill') de la compra de Bankia.

Foto: Una terraza en la Plaza Mayor de Madrid. (EFE)

El consejero delegado, Gonzalo Gortázar, aclaró durante la presentación de los resultados que los 4.300 millones de 'badwill' son un efecto contable, que no genera ningún movimiento de caja. Aun así, en su presentación a inversores, el primer grupo por activos en España reconocía un impacto impositivo por el hecho de haber hecho ajustes extraordinarios de Bankia por valor de casi 3.500 millones, que dejó el 'badwill' inicialmente previsto de 7.800 millones en 4.300 millones. Si a estos 4.300 millones de plusvalías de la fusión se les aplica un tipo impositivo del 25%, el resultado coincide con los casi 1.100 millones de euros que ingresó CaixaBank en el primer pago fraccionado.

El resultado recurrente de la entidad fue de 514 millones, y se prevé que siga estable durante los otros tres trimestres del año, por lo que se espera un beneficio sin extraordinarios de algo más de 2.000 millones. En su último año normalizado, 2018, CaixaBank y Bankia pagaron una factura fiscal de unos 930 millones: 712 millones en el caso del grupo catalán y 230 millones en el de la nacionalizada.

La recaudación del impuesto sobre sociedades se disparó un 55% en los cuatro primeros meses del año respecto al ejercicio anterior. Se trata de un crecimiento atípico si se tiene en cuenta, además, que la situación económica sigue siendo muy complicada. En total, las empresas abonaron en el primer pago fraccionado del año 7.100 millones de euros, la cifra más alta de toda la serie histórica, superando incluso los 6.200 millones que ingresaron las empresas en el primer pago fraccionado del año 2007, en plena burbuja inmobiliaria.

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