¿Vuelve el optimismo a la economía española?
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Crisis del coronavirus

¿Vuelve el optimismo a la economía española?

Cada vez hay más indicadores para el optimismo, desde la recuperación de la movilidad que analiza Google al gasto en tarjetas de crédito de BBVA. También se animan los cálculos de los organismos internacionales

Foto: La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE)
La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE)

Había más de 400 empresarios y directivos en el auditorio del Palacio de Congresos de Málaga cuando el economista Fernando Trías de Bes pidió desde el escenario que levantaran la mano quienes hubieran facturado este año más que el anterior. La mitad, aproximadamente. Luego preguntó a esos asistentes al foro Andalucía Management cuántos darían ya por seguro que su empresa ha superado ya la crisis del covid. Casi todos lo hicieron. Aunque las butacas no estuvieran más que a un tercio de su capacidad, todos se hubieran hecho un test de antígenos obligatorio para entrar y las mascarillas recordaran la pandemia, la sensación mayoritaria entre los directivos y empresarios allí presentes era que empezaba a volverse a la normalidad. Había precaución, pero también optimismo. Un sentimiento que, al igual que este tipo de eventos, llevaba mucho tiempo ausente.

"Después de Málaga estuve en Valencia con otro grupo de directivos y pasaba lo mismo", explica Trias de Bes al recordarle aquel evento malagueño de hace tres semanas. "Cuando pregunto por la economía española en general muchos se muestran pesimistas, pero luego sí que son optimistas sobre su propio futuro. Está habiendo un cambio de ciclo y el directivo y empresario lo está notando ya, especialmente desde el fin del estado de alarma".

Cada vez hay indicadores para el optimismo, desde la recuperación de la movilidad que analiza Google al gasto en tarjetas de crédito de BBVA. También se animan los cálculos de los organismos internacionales. La OCDE ha mejorado su previsión de crecimiento para España y prevé una recuperación más intensa que adelanta a 2022 la vuelta al PIB precrisis. Esto depende de que en la segunda mitad del año no haya más sustos y la pandemia quede efectivamente bajo control, la vacunación se complete según lo previsto y el turismo, que depende de la movilidad internacional, cumpla las expectativas este verano. Otro factor para el optimismo empresarial es la activación de las ayudas europeas, que ayudarán a estimular las inversiones.

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"Existe una ola de optimismo, lo notamos en las empresas, en los directivos y también en los políticos", afirma Carmen Muñoz, directora sénior de la consultora LlyC. "Hubo muchos planes de negocio e inversiones que se estaban planeando desde antes de Navidadque volvieron a frustrarse en enero con la tercera ola y ahora se están volviendo a activar desde el fin del estado de alarma y el avance de la vacunación".

Según Muñoz, el cambio de ánimo en las empresas se nota hasta en las reuniones. "La parte psicológica de los negocios influye mucho se nota en la conversación y en los planes. Hay muchos nuevos proyectos y eso es muy diferente a enero, cuando la conversación era muy pesimista. En las reuniones ya no se habla de la pandemia, que se ha superado de una manera u otra, más o menos trágica, pero la gente ya quiere pasar página”

Para septiembre

"El verdadero punto de inflexión de la economía va a ser en septiembre", calcula Trías de Bes, que dirige una consultoría que asesora con estudios de prospectiva a empresas de distintos sectores. "Es muy difícil predecir cómo va a ir la economía, pero mi opinión es que va a primar el optimismo y la recuperación. Vamos a vivir unos Felices 20", añade.

Uno de los principales motivos citados por los economistas para el optimismo es la cantidad de ahorro disponible en los hogares españoles, que se multiplicó por 2,3 en 2020 durante las restricciones. Aumentar los ahorros en más de 60.807 millones de euros, según las estimaciones de BBVA Research, impulsará el gasto de los hogares en los próximos trimestres, aunque el banco alerta también en sus estudios que la incertidumbre sigue siendo excepcionalmente elevada. Una encuesta de UBS avisaba ya hace cuatro meses de que los consumidores españoles planean gastar menos este año que vecinos europeos como Francia y Alemania.

"Esa cantidad de ahorro privado récord y ese dinero está esperando oportunidades. No es un dinero solo que se guarde por precaución, sino porque no se podía gastar en lo que uno quería", añade Trías de Bes, que reconoce que la respuesta fiscal es una de las incógnitas de las que depende la recuperación, pero también las políticas para afrontar las desigualdades que se han agudizado durante la pandemia. "Los nubarrones se presentan con los cambios fiscales. Entiendo que tengamos que pagar entre todos la cuenta de la crisis, pero espero que den tiempo a que se recupere la economía para asegurarse de que las variantes no traen rebrotes antes de ninguna subida o podría frustrar la recuperación".

Foto: hucha cerdito españa Imagen de Julien Tromeur en Pixabay

España se está recuperando más rápidamente que otros países, también porque resurge de más abajo. Entre el último trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2020, el consumo de los hogares en España cayó un 30%, en comparación con el 11% en Alemania. Por contra, España recibirá más fondos europeos que estos países, lo que podrían ayudar a impulsar más rápidamente la recuperación. Por otra parte, los ERTE han servido para evitar la destrucción de tejido empresarial, pero las continuas prórrogas hacen dudar de cuántas empresas aguantarán realmente en el mercado cuando estos se retiren cuando la tasa de paro está en el 15% y un desempleo juvenil que roza el 40%.

En el corto plazo nadie duda del optimismo, sobre todo si lo comparamos con la parálisis económica que impuso la pandemia, pero los problemas de la economía española que ya estaban aquí antes del coronavirus no van a desaparecer cuando desaparezca el virus. "Tenemos que ser optimistas pero con matices", afirma Manuel Hidalgo, profesor de economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. "Vamos a tener unos Felices 20, al menos este verano, pero la clave va a ser qué pasará después. Antes de la pandemia ya se estimaba que España podía entrar en recesión y aún no está claro cuánto se va a sostener este rebote. Y añade: "El ahorro contenido puede que explote, ¿pero en qué cantidad va a salir y en qué sectores?", pregunta Hidalgo. No vamos a gastar igual que antes de la pandemia. Vienen por delante meses muy buenos, pero el medio plazo es incierto".

Más dudas

Cuánto dure este incipiente optimismo no solo depende de indicadores económicos y las reformas pendientes. También dependerá de factores psicológicos más difíciles de medir. "Hay un cambio de mentalidad con la pandemia que puede retrasar el despegue", afirma Pedro Rey, profesor de Economía del Comportamiento en Esade. No solo tiene que llegar la recuperación, también tenemos que creérnoslo para que se haga realidad: "Necesitamos certidumbre antes de creernos que de verdad esto está cambiando y empecemos a hacer planes de nuevo con naturalidad, igual que las empresas. Todos estamos valorando, consciente o inconscientemente, si esta recuperación va en serio antes de contratar y gastar. El optimismo es determinante porque si la gente cree que va a mantener su trabajo y su sueldo, va a consumir más y eso creará más demanda y a su vez genera más empleo".

Todavía hay mucha reticencia a los planes por la incertidumbre. Se está notando ya precisamente la organización de las vacaciones de verano incluso en la demanda nacional, pese a que la vacunación avanza y ya no hay restricciones. Las empresas del sector turístico, que según Exceltur prevén alcanzar este verano el 60% del nivel precrisis, nunca han tenido que reaccionar a tantos planes de última hora, un desafío añadido para planificar sus reaperturas.

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"Están remontando las reservas, sí", avisa Rey. "Pero la mayoría de la gente no está planificando nada con mucha antelación porque durante demasiado tiempo no ha podido hacerlo. Es un mecanismo psicológico que da una idea de cómo están cambiando las cosas. Va a costar llevar de nuevo a la gente al cine y al teatro, aunque estén abiertos, porque durante muchos meses nos hemos acostumbrado al ocio en casa. Salir ya no solo depende de que puedas abrir o no, sino del cambio de hábitos de consumo que conllevan nuevas cautelas".

Este economista es más escéptico a la idea de los felices 20, porque la cantidad de veces que parecía que salíamos de la pandemia y resultó no ser así "ha generado una desconfianza que ha hecho mella en el comportamiento que no va a desaparecer al mismo ritmo que las restricciones". Según Pedro Rey, le hemos visto demasiadas veces las orejas al lobo con los rebrotes para que todo vuelva rápidamente a la normalidad. "Y si hubiera una recaída y una vuelta a las restricciones, cada vez costaría más convencer a la gente de que esta vez las perspectivas son buenas, de que pueden hacerse planes", concluye.

En pelotas

Carmen Muñoz se reúne cada semana con decenas de empresas y, pese a mostrarse convencida de que hay un nuevo optimismo imperante en los planes para este otoño, tiene también algunas dudas: "Hay empresas optimistas que no deberían serlo tanto", alerta esta directiva. "Hay muchas empresas muy tradicionales que en este contexto siguen manteniendo una resistencia de cambio que se las puede llevar por delante. Creen que con haber superado la pandemia les vale, pero no les va a valer. Tienen que reinventarse o pueden sufrir el 'efecto Kodak'. En un momento de cambio tan profundo como este es un error mirar solo al presente, limitarse solo a la gestión del día a día en vez de mirar al medio plazo”.

El optimismo va por barrios. Durante la negociación de la prórroga de los ERTE hasta septiembre, autónomos y empresarios han insistido mucho en que todavía hay sectores enormemente vulnerables que no han salido de la pandemia. Algunos de los más dependientes a las ayudas para mantener el empleo están los relacionados con grandes eventos, las agencias de viaje y el ocio nocturno, sectores que están muy lejos de la recuperación. Esta parte del tejido productivo está "en pelotas", resumía esta semana Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Autónomos (ATA). Otros sectores, tan variopintos como los de las reformas del hogar, la instalación de piscinas y los desarrolladores web están viviendo su agosto.

Foto: Vista de la entrada de la discoteca madrileña Joy Eslava. (EFE)

Hay diferencias, no solo por sectores, también por estilos de gestión y capacidad de reinventarse. Muñoz teme que el covid haga más miedosos a una generación de directivos justo cuando más falta hace la capacidad de reinventarse: "Ahora mismo basta la ilusión de que este año vaya a ser mucho mejor que el pasado, pero va a ser determinante que identifiquen bien las oportunidades en el medio plazo o a las empresas que han sobrevivido a la pandemia se las puede llevar por delante los cambios pendientes que están acelerándose con la digitalización".

¿Tendrían todo esto en cuenta aquellos cientos de directivos que levantaban la mano cuando Trías de Bes preguntó si estaban convencidos de que su empresa sobreviviría al covid?

Había más de 400 empresarios y directivos en el auditorio del Palacio de Congresos de Málaga cuando el economista Fernando Trías de Bes pidió desde el escenario que levantaran la mano quienes hubieran facturado este año más que el anterior. La mitad, aproximadamente. Luego preguntó a esos asistentes al foro Andalucía Management cuántos darían ya por seguro que su empresa ha superado ya la crisis del covid. Casi todos lo hicieron. Aunque las butacas no estuvieran más que a un tercio de su capacidad, todos se hubieran hecho un test de antígenos obligatorio para entrar y las mascarillas recordaran la pandemia, la sensación mayoritaria entre los directivos y empresarios allí presentes era que empezaba a volverse a la normalidad. Había precaución, pero también optimismo. Un sentimiento que, al igual que este tipo de eventos, llevaba mucho tiempo ausente.

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