China pisa fuerte con la pandemia y dispara un 19% sus ventas en España
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YA CASI SUPERA A FRANCIA COMO PROVEEDOR

China pisa fuerte con la pandemia y dispara un 19% sus ventas en España

Unos ganan y otros pierden. Y China se ha erigido como ganador en la pandemia en términos de cuota de mercado comercial. Su penetración en España crece fuerte

placeholder Foto: Feria internacional de las exportaciones en Shanghái. (EFE)
Feria internacional de las exportaciones en Shanghái. (EFE)

La pandemia lo ha trastocado casi todo. Pero lo que no ha cambiado es una tendencia de fondo que se viene manifestando con fuerza en la economía española desde hace al menos dos décadas, y que el coronavirus ha acelerado. Se trata de la cuota de mercado de China respecto de las importaciones españolas, que en el primer trimestre de 2021 ya representan el 10,3% del total. Es decir, ya muy cerca de Alemania (12,3%) y Francia (10,6%), que históricamente han sido los dos principales socios comerciales de España.

Las compras procedentes de China, incluso, ya son superiores a las que llegan del conjunto de América, donde hay países tan relevantes para la economía española por razones políticas, económicas o culturales como EEUU, México o Brasil. En algún momento del año pasado, incluso, China desplazó a Alemania como principal proveedor de España.

Los datos de Comercio, en concreto, muestran que entre el primer trimestre de 2021 y el mismo periodo del año anterior las importaciones desde China han crecido un 18,8%, tasa que contrasta con el descenso del 1,3% que se ha producido en las compras españolas al exterior, lo que explica su mayor cuota de mercado.

De manera intuitiva, se puede pensar que la aceleración tiene que ver con la adquisición de productos sanitarios relacionados con la pandemia, pero la realidad es distinta. El incremento procede esencialmente de las mayores compras españolas de aparatos eléctricos, maquinaria de automatización de datos y equipos de oficina y maquinaria de uso general. China, de hecho, tras el Brexit, está sustituyendo al Reino Unido como proveedor de mercancías a España. Durante el primer trimestre de este año, contribuyó con 1,6 puntos al avance de la tasa anual, que es casi lo mismo que perdió Reino Unido (1,3 puntos).

Política de restricciones

No se trata, desde luego, de un fenómeno estrictamente español. La pandemia ha acelerado una tendencia en el conjunto del planeta que comenzó a fraguarse en diciembre de 2001, cuando China ingresó como socio en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esto explica que, con la caída de los aranceles y el levantamiento de muchas restricciones, el volumen de exportaciones chinas haya crecido durante el primer trimestre en términos anuales nada menos que un 38,7%, a años luz del 2,4% de Alemania, el principal exportador europeo, en un año especialmente dramático para el comercio internacional.

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El hecho de que China pertenezca a la OMC no significa, sin embargo, que hayan desaparecido las barreras al comercio en muchos sectores. Por el contrario, el comercio de la Unión Europea con China es profundamente asimétrico. En el caso de los protocolos sanitarios y fitosanitarios, por ejemplo, como reconoce el Icex, “no existe un tratamiento recíproco”. La UE, en concreto, permite un acceso flexible de los productos chinos mediante el procedimiento de prelistado que China, sin embargo, no concede a las empresas de la Unión Europea.

Igualmente, en el capítulo de compras públicas, China se comprometió al unirse a la OMC a aplicar su regulación de manera transparente y no discriminatoria. Desde entonces, sin embargo, ha mantenido restricciones en cuestiones como los periodos transitorios o ha mostrado escaso interés en incluir las provincias y las entidades locales en la apertura del negocio. Es verdad que China ha flexibilizado su postura inicial, pero todavía de forma insuficiente a ojos de la Organización Mundial de Comercio.

Foto: El presidente de China, Xi Jinping, junto a Pedro Sánchez, en una visita a Moncloa. (Reuters)

Esto explica en parte, además de otros factores estructurales como los costes salariales o las normas medioambientales, o la prohibición de sindicatos libres, que el déficit comercial de España se haya situado en 5.541 millones de euros en apenas un trimestre. Tan solo el año pasado el déficit fue equivalente a 21.164 millones de euros. Las compras totales al gigante asiático rozaron los 30.000 millones.

Según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, los principales productos importados de China fueron artículos confeccionados (un 6,9% del total); equipos de telecomunicaciones (6,4%); máquinas de tratamiento y procesamiento de datos e información (5,4%); transistores y dispositivos semiconductores (2,5%), y juegos y videoconsolas (2%). El peso de los productos sanitarios, que creció durante 2020 a causa de la pandemia, es poco significativo, aunque se trata de una mercancía esencial para la salud pública.

Penetración geoestratégica

El avance de China en España en términos comerciales es coherente con su mayor presencia en el ámbito demográfico. Los últimos datos de Estadística muestran que la población china residente en España a 1 de julio del año pasado es ya de 197.657 personas, lo que la convierte en la séptima más numerosa. Los ciudadanos chinos, de hecho, son más numerosos que los de Alemania (139.031) o Francia (118.526).

Foto: Construcción en Pekín. (Reuters)

El aumento de la penetración comercial de China en España no se corresponde, sin embargo, con los niveles de inversión en actividades productivas, al contrario de lo que sucede en otros países europeos como Grecia o Portugal, donde su presencia es más relevante. Principalmente, a consecuencia de la última crisis, que provocó necesidades urgentes de fondos internacionales en algunas naciones intervenidas, lo que aprovechó Pekín para aumentar su penetración geoestratégica.

Los datos oficiales muestran, según el Registro de Inversiones Exteriores, que en 2019 la inversión bruta de China en España ascendió apenas a 164 millones de euros, frente a los 1.159 millones de un año antes, o los 294 millones de 2017. En 2020, la inversión bruta de China en España alcanzó los 956 millones de euros. El 'stock' de inversiones de China se sitúa en 11.434 millones de euros en 2018, lo que supone el puesto décimo, muy por debajo de su posición en términos comerciales o, incluso, demográficos.

La pandemia lo ha trastocado casi todo. Pero lo que no ha cambiado es una tendencia de fondo que se viene manifestando con fuerza en la economía española desde hace al menos dos décadas, y que el coronavirus ha acelerado. Se trata de la cuota de mercado de China respecto de las importaciones españolas, que en el primer trimestre de 2021 ya representan el 10,3% del total. Es decir, ya muy cerca de Alemania (12,3%) y Francia (10,6%), que históricamente han sido los dos principales socios comerciales de España.

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