El Confidencial

El otro gran plan de recuperación europeo: medio billón ahorrado por las familias

Las restricciones a la movilidad hundieron el consumo de las familias europeas en 2020, sin embargo, su renta se mantuvo inmune gracias a la protección de rentas. El resultado ha sido el ‘boom’ del ahorro que espera para convertirse en consumo e inversión.

Texto: Javier G. Jorrín
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Laura Martín Carlos Muñoz
Pablo L. Learte Luis Rodríguez

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as características particulares de la crisis del coronavirus hace que sea diferente a todas las vividas en la época contemporánea. La recesión estuvo provocada por el gran confinamiento decretado por los países, de modo que fue una crisis autoinfligida. Para compensar a los hogares, todos los países pusieron en marcha políticas sociales de protección de rentas, ya fuese a través de los ERTE (modelo europeo) o de cheques a los hogares (modelo estadounidense). El resultado es que la renta agregada de los hogares se mantuvo inmune al virus en la mayoría de los países desarrollados.

Por el contrario, el consumo de los hogares cayó en picado desde el inicio de la pandemia ya que las restricciones han frenado las compras. En unos casos por imposibilidad, por ejemplo para el turismo o el ocio, y en otros por desincentivos: si apenas se puede salir a la calle, no se compra ropa o no se renueva el coche y en otros, por miedo al virus. La suma de una renta inmune a la crisis y el hundimiento del consumo dan como resultado un incremento histórico del ahorro.

Las familias europeas generaron un ahorro extraordinario (exceso de ahorro) de casi medio billón de euros en 2020. Es importante el matiz de 'extraordinario'”', porque se trata de un ahorro adicional al que realizan habitualmente: es de casi un billón de euros, que destinan al pago de deudas (incluida la hipoteca), la inversión y la acumulación de efectivo. El ahorro total de los hogares de la eurozona a lo largo del año 2020 fue de 1,44 billones de los cuales, la parte extraordinaria achacable a la crisis es de casi medio billón.

Aquí es fundamental incorporar un matiz que abordaremos en profundidad más adelante: aunque la renta agregada de los hogares se haya mantenido inmune a la crisis, no significa que todos estén en la misma situación. Al contrario, se ha producido un incremento importante de la desigualdad que ha derivado en el surgimiento de las ‘colas del hambre’ en España.

El ahorro acumulado será el gran estímulo al crecimiento en los próximos meses

Este ahorro, concentrado en las rentas medias y altas, es el gran estímulo que tendrá la economía europea en los próximos trimestres. Este medio billón de euros supera el montante de las subvenciones que va a conceder la Unión Europea hasta 2026 en el marco del programa Next Generation, que son 340.000 millones de euros. Este ahorro no se movilizará de forma inmediata, pero es previsible que se active rápidamente cuando la situación sanitaria se normalice. La sociedad de consumo, que lleva un año restringida por las medidas de limitación de la actividad y la movilidad, está esperando a que se recupere la normalidad para retomar su nivel de consumo habitual.

La confianza

La clave para movilizar ese ahorro cuando la situación sanitaria se normalice será la confianza de los hogares. Porque sin confianza, toda esa bolsa seguirá paralizada ante el temor de que la economía doméstica pueda complicarse. La mejor forma para comprender si ese ahorro puede canalizarse hacia el consumo es acudir a las encuestas de confianza que publica mensualmente la Comisión Europea.

El sentimiento económico de los hogares europeos recuperó en marzo la media histórica de este indicador, saliendo finalmente de los niveles mínimos que llegó a marcar en los peores momentos de la crisis. Este salto responde principalmente a las expectativas de recuperación gracias al avance del proceso de vacunación. Pero también a otro factor clave que explica la recuperación del optimismo: la protección de rentas puesta en marcha durante toda la pandemia, especialmente en los países del centro y norte del continente.

El resultado de estas políticas es que las familias están saliendo de la crisis con una situación financiera favorable gracias al ahorro acumulado, lo que contribuye a afianzar la confianza en el futuro. La Comisión Europea ha publicado esta semana un detallado estudio sobre la situación financiera de los hogares derivada de la crisis a partir de las encuestas de confianza. El ‘paper’ muestra que cuando estalló la pandemia se descorrelacionaron los indicadores de percepción de la situación económica y los de consumo.

“Desde el inicio de la crisis, las dos series han seguido caminos diferentes, lo que apunta a una desconexión creciente entre la propensión al ahorro de los consumidores y la percepción de su situación financiera”, explica el informe. Si el ahorro hubiese sido precautorio, el desplome del consumo habría venido acompañado por un desplome de la percepción de su situación financiera. Pero esto no fue así: el consumo se comportó mucho peor, lo que evidencia un ahorro forzoso por las restricciones.

El ahorro acumulado no se debe al efecto precautorio sino a las restricciones que limitan la movilidad

Esto significa que es de esperar que la demanda de las familias se reactive a medida que se levanten las restricciones. Los datos apuntan a que el gasto crecerá con fuerza a partir del verano, cuando la situación sanitaria ya debería experimentar una notable mejoría gracias a las vacunas. Si la confianza de los hogares mantiene la tendencia de los últimos meses, nada debería interrumpir el flujo del ahorro hacia el consumo en los próximos meses.

Como se ha señalado, el exceso de ahorro acumulado en la eurozona en 2020 asciende a 492.000 millones de euros. Para comprender la magnitud de esta cifra basta con aportar un dato: si todo este montante se convirtiera en demanda interna (inversión o consumo) en este año 2021 supondría un impulso al PIB del 4,3% del PIB. Esto es, solo el ahorro generaría el mayor crecimiento histórico registrado nunca en la eurozona.

En el caso de España, el ahorro total de los hogares fue de 108.000 millones de euros, y el exceso de ahorro alcanzó los 60.800 millones. Movilizar esta cuantía supondría un impulso al PIB del 5,4%, esto es, casi la mitad de la recesión histórica sufrida en el año 2020. Los hogares tienen, por tanto, un potencial para estimular la recuperación que se activará cuando la situación sanitaria se normalice. Es previsible que el consumo despegue a partir del verano, cuando los ciudadanos podrán empezar a hacer turismo después de más de un año limitados por las restricciones a la movilidad.

Pobreza silenciosa

Lo que no muestran los datos del ahorro agregado es que no todos los hogares están en la misma situación y que la pandemia ha golpeado con dureza a algunos grupos sociales, especialmente las clases bajas y los jóvenes. Aunque todavía no hay indicadores de desigualdad oficiales, las ‘colas del hambre’ hablan por sí mismas. CaixaBank Research ha iniciado con la crisis un proyecto para medir la desigualdad de las nóminas que reciben sus clientes. Este indicador tiene numerosos problemas, principalmente que se deja fuera a todos aquellos que no tenían un salario antes del inicio de la crisis, pero sí sirve para analizar la evolución de la renta de los trabajadores.

Este indicador muestra un incremento importante del índice de Gini, de 1,19 puntos entre febrero de 2020 y enero de 2021, que es el último dato disponible. Y eso a pesar de que el ‘escudo social’ ha conseguido proteger las rentas de los trabajadores afectados por la crisis con subsidios extraordinarios de desempleo y los ERTE. La desigualdad de mercado, previa a las transferencias públicas, se hubiese disparado en 3,26 puntos porcentuales.

Termómetros de la recuperación

El FMI utilizó este indicador para alertar a España en su último Monitor Fiscal sobre el incremento de la desigualdad como consecuencia de la crisis. “Los datos de alta frecuencia confirman el gran impacto de la pandemia sobre la pobreza y la desigualdad y el rol de los gobiernos en mitigar este impacto”, señala el Fondo. Sin embargo, este indicador no mide el verdadero drama de la pobreza que se está viviendo en España porque deja fuera una parte fundamental: la economía sumergida, ya que estos trabajadores no tienen nóminas bancarias.

Miles de trabajadores han perdido su trabajo sin indemnización y tampoco tienen derecho a cobrar el desempleo, lo que está en la base de la pobreza. Además, la escasez de las ayudas a familias con hijos ha provocado que los más vulnerables se hayan visto abandonados por las políticas públicas, provocando que el drama del hambre se haya extendido por España, concentrado especialmente en las ciudades.

El aumento de la desigualdad es un factor muy relevante a la hora de estimar la canalización del ahorro para reactivar la economía. El motivo es que la propensión al consumo es menor en los hogares de las rentas altas, principalmente porque sus ingresos corrientes ya son suficientes para cubrir todas sus necesidades de gasto. Por el contrario, las clases bajas gastan todo lo que ingresan y no tienen recursos suficientes para ahorrar. Esto significa que es imprevisible que el ahorro acumulado por las rentas altas se vaya a movilizar en los próximos meses. La clave está, por tanto, en cómo se comporten las clases medias, que son el grupo social que puede permitirse ‘desahorrar’ para viajar, cambiar el coche o darse algún capricho.