Bruselas pide más detalle para el plan de inversión y metas concretas en las reformas
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Bruselas pide más detalle para el plan de inversión y metas concretas en las reformas

El Gobierno apurará el plazo para la entrega de su plan de reformas e inversiones ante la petición de mayor detalle por parte de la Comisión Europea

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La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. (EFE)

El Gobierno entra en la fase final para el envío a Bruselas de su plan nacional de reformas e inversiones, pero aún faltan flecos importantes. Aunque el plan español es uno de los más avanzados, como admiten fuentes comunitarias desde hace meses, todavía quedan cabos por atar tanto en inversiones como en reformas. Sobre lo primero, la Comisión Europea está exigiendo más documentación para poder valorar la eficacia de los proyectos de gasto. Sobre lo segundo, destacan la reforma laboral y la de pensiones, donde Bruselas quiere ver metas y objetivos concretos, pero el Gobierno tiene que solventar primero las divisiones entre los socios de coalición y los agentes sociales.

En los próximos días, el Gobierno comenzará la coreografía que culminará con el envío de sus planes al Ejecutivo comunitario

En los próximos días, el Gobierno comenzará la coreografía que culminará con el envío de sus planes a los técnicos del Ejecutivo comunitario apurando fechas. Fuentes próximas al Gobierno señalan que previsiblemente el Ejecutivo agotará todo el plazo fijado para enviar el plan nacional, esto es, se retrasará hasta el próximo 30 de abril. Aunque el Gobierno presentará de forma anticipada las líneas genéricas del mismo, como hará el presidente Pedro Sánchez el miércoles, los últimos detalles no se cerrarán hasta el último momento, cuando se envíe la documentación completa, que excede las 1.000 páginas.

Fuentes del Gobierno explican que las conversaciones con Bruselas al respecto de esos dos principales puntos, reforma de pensiones y del mercado laboral, se centran ahora en los hitos que deben cumplirse y también en los parámetros. Han sido los asuntos más espinosos, porque las fuertes divisiones en el seno del Gobierno entre el sector liderado por Calviño y el encabezado por Yolanda Díaz son importantes. Desde hace meses, los equipos de Paolo Gentiloni, comisario de Economía, y de Valdis Dombrovskis, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, mantienen un diálogo continuo con la vicepresidenta segunda.

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE)

Los mensajes han sido siempre positivos, pero Gentiloni y Dombrovskis insistían en que todavía faltaba trabajo por hacer. A principios de año, Calviño envió todas las fichas necesarias, pero seguía habiendo cosas que pulir. Ya en marzo, se daba por hecho que el plan se retrasaría, seguía habiendo flecos sueltos. Ahora, aseguran desde dentro de la Comisión Europea, se han acercado mucho las posiciones, aunque todavía no está hecho. El Gobierno ha decidido retrasar la presentación de su plan del 20 al 27 de abril, al menos por ahora. Ganar tiempo para negociar con agentes sociales y con sus propios socios del Ejecutivo.

Calviño ha dado algunas pistas este lunes sobre en qué dirección pueden ir las zanahorias que puede ofrecer a Yolanda Díaz, como la modernización de la negociación colectiva, la simplificación de los tipos de contratos o establecer un tipo permanente de flexibilidad interna de las empresas.

Más detalles

El Gobierno, encabezado por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha querido ser uno de los países líderes en la puesta en marcha de su plan nacional. El equipo del Ministerio de Economía lleva desde mayo trabajando en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia con el objetivo de ser uno de los primeros países europeos en presentarlo. Si no el primero. Sin embargo, la Comisión Europea ha endurecido el control sobre los proyectos de inversión, lo que está aumentando la carga de trabajo en el envío de documentación, explican fuentes próximas al Gobierno.

Foto: Foto: Reuters.

Bruselas quiere conocer en detalle los proyectos de inversión, de modo que en las últimas semanas ha elevado el nivel de detalle que está solicitando a todos los países miembros, incluido España. Esto ha supuesto una carga adicional de trabajo inesperada que el Gobierno está cumplimentando en los últimos días. El objetivo de la Comisión es que los países detallen la composición de los planes de inversión, para que no contengan demasiadas generalidades y bajen al detalle de las inversiones concretas y cómo medir su eficacia.

No es algo específico de España. Es un problema al que se enfrentan en general todos los países, y la Comisión Europea sabe que el reglamento es muy exigente. Sin embargo, un portavoz del Ejecutivo comunitario explica que no existe la posibilidad de no cumplir con el reglamento que se ha acordado. “Llevamos varios meses trabajando intensamente con los Estados miembros en la preparación de sus planes. Es un ejercicio complejo planificar reformas e inversiones para varios años por delante. Debemos respetar el proceso acordado con los colegisladores, tal como se establece en el reglamento”, explica el portavoz a El Confidencial. “La experiencia diaria que tenemos con los Estados miembros es una cooperación muy fructífera y constructiva para lograr nuestras prioridades comunes”, añade.

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La vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño conversa con la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

Las voces más críticas respecto a este nivel de detalle exigido por Bruselas han llegado desde París. El Gobierno francés ha criticado ya en varias ocasiones que el proceso exigido a los ministerios es demasiado complejo. “No gastamos todo ese capital político solo para retrasar el plan por razones técnicas”, ha criticado Bruno Le Maire, ministro de Finanzas galo, en referencia al acuerdo franco-alemán que abrió la senda hacia el fondo de recuperación, que en este momento “es demasiado lento y demasiado complicado”. Le Maire también se refería en esas declaraciones en el 'Financial Times' al lento proceso de aprobación de las decisiones de recursos propios por parte de los Estados miembros, algo que en este momento se encuentra bloqueado por el Tribunal Constitucional alemán, que impide al presidente teutón firmar la decisión. Hasta el momento, solamente 17 Estados miembros de 27 la han aprobado.

En el caso español, la mayor parte de las inversiones se canalizará por dos vías: subvenciones y licitaciones. En el caso de las subvenciones, son más accesibles para las pymes, de modo que se podría acelerar su ejecución. El problema de estas subvenciones es que el Gobierno tiene difícil cuantificar cuánto dinero movilizará, ya que depende de la respuesta del tejido empresarial. En cuanto a las licitaciones de inversiones públicas, aquí sí que es más sencillo para el Gobierno estimar a cuánto ascenderá cada proyecto para afinar el detalle de la información a remitir a Bruselas.

El Ejecutivo quiere dejar margen para la negociación y cree que superar el trámite sin apoyo de sindicatos y patronal es imposible

Esta presupuestación de medidas concretas es uno de los principales focos de actividad actualmente en el Gobierno, explican estas fuentes. El segundo es la negociación de las medidas políticamente más sensibles, principalmente la reforma de las pensiones y la del mercado laboral. El Ejecutivo quiere dejar margen para la negociación en el seno del diálogo social, ya que es consciente de que superar el trámite parlamentario sin el apoyo de sindicatos y patronal es una misión imposible. Sin embargo, Bruselas quiere dejar bien atada esta parte de las reformas, ya que es clave que España se comprometa a adoptar medidas que estimulen el crecimiento económico como contrapartida a la recepción de los fondos.

Ya a mediados de febrero, fuentes del Ministerio de Economía explicaban que Bruselas y Madrid chocaban respecto a la “granularidad” de los hitos que había que ir cumpliendo, y aseguraban que la Comisión Europea pedía ahora más detalles, aunque desde el Ejecutivo comunitario explican que ese nivel de detalle ha sido solicitado desde el principio.

El Gobierno entra en la fase final para el envío a Bruselas de su plan nacional de reformas e inversiones, pero aún faltan flecos importantes. Aunque el plan español es uno de los más avanzados, como admiten fuentes comunitarias desde hace meses, todavía quedan cabos por atar tanto en inversiones como en reformas. Sobre lo primero, la Comisión Europea está exigiendo más documentación para poder valorar la eficacia de los proyectos de gasto. Sobre lo segundo, destacan la reforma laboral y la de pensiones, donde Bruselas quiere ver metas y objetivos concretos, pero el Gobierno tiene que solventar primero las divisiones entre los socios de coalición y los agentes sociales.

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