Más de la mitad de países de la UE aún no ha ratificado el reparto de los fondos europeos
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Solo han dado el 'OK' 13 de 27

Más de la mitad de países de la UE aún no ha ratificado el reparto de los fondos europeos

Hace ocho meses, el Consejo Europeo aprobó el reparto de los 750.000 millones de fondos europeos. Hoy solo 13 de los 27 países de la UE han ratificado el histórico acuerdo

placeholder Foto: El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. (Reuters)
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. (Reuters)

A mediados de julio del año pasado, el Consejo Europeo adoptó una decisión histórica: poner en marcha un paquete extraordinario de ayudas —los fondos Next Generation EU— para relanzar las maltrechas economías de los 27 Estados miembros. Ocho meses más tarde, apenas 13 países han ratificado la llamada Decisión sobre recursos propios (ORD, según sus siglas en inglés).

La ORD es el instrumento que establece la financiación del presupuesto de la Unión Europea y, por lo tanto, su entrada en vigor depende de la ratificación de todos los países de acuerdo a sus previsiones constitucionales. En la mayoría de los países, son los parlamentos nacionales los que lo aprueban, aunque también lo pueden hacer en algunos casos los propios gobiernos. Sin ORD no hay fondos europeos. Esto es así porque, dada la complejidad del procedimiento, Bruselas considera que los recursos propios tienen estatus comparable al propio Tratado de la UE.

Los 13 países que lo han ratificado por ahora son Bélgica, Bulgaria, Grecia, España, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Letonia, Luxemburgo, Malta, Portugal y Eslovenia. Es decir, que faltan, precisamente, algunos de los países que han sido más reacios durante las negociaciones del año pasado a la distribución de los fondos Next Generation. Entre ellos, los del norte de Europa, los llamados frugales, más Hungría y Polonia, que en ocasiones han llegado a amenazar con el veto, ya que las decisiones hay que tomarlas por unanimidad.

La lentitud del proceso de ratificación es tal que hace unas semanas el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, se quejó en ‘Financial Times’ de que el procedimiento era “demasiado lento y complicado”. Y, en la misma línea, el exministro alemán de Hacienda Wolfgang Schäuble, ahora presidente del Bundestag, ha declarado que la UE había pasado demasiado tiempo discutiendo sobre el tamaño del fondo y cómo debería distribuirse el dinero, pero no lo suficiente en “cómo gastarlo". Una crítica en toda regla del guardián de la ortodoxia financiera durante la anterior crisis.

El objetivo declarado de la Comisión Europea pasa porque la ratificación se complete antes del verano, pero nada indica que esto vaya a ser así, lo cual afectaría al ritmo de distribución de los fondos, más necesarios que nunca en un contexto como el actual. Justo cuando la cuarta ola en algunos Estados ha frenado en seco la recuperación. En EEUU, por ejemplo, el paquete de ayudas recién aprobado (1,9 billones de dólares) ya ha comenzado a distribuirse, y los beneficiarios (un cheque de 1.400 dólares) no están obligados a realizar ninguna gestión administrativa.

Acelerar los plazos

Aunque algunos países, como España, han anunciado que adelantarán parte de los recursos que se pondrán a disposición de los Estados, no todos lo harán, lo que influirá negativamente en la reactivación de las economías europeas, que hoy están sometidas a una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento. Tanto la Comisión como el Parlamento Europeo han pedido en repetidas ocasiones a los gobiernos que aceleren los plazos —normalmente se tardan dos años en la ratificación—, pero, por el momento, con escaso éxito.

Foto: La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, rodeada por sus consejeros. (EFE)

De hecho, todo va tan lento que incluso ha dado tiempo para que un país clave por su posición euroescéptica, como es Polonia, tenga su propia crisis de Gobierno, lo que puede complicar todavía más la ratificación. Como ha publicado ‘Politico Europe’, la coalición gubernamental de derechas está en crisis. Aunque Derecha Unida está dominada por Ley y Justicia, uno de sus socios minoritarios, Polonia Unida, se resiste a incrementar los niveles de endeudamiento de la Unión Europea (750.000 millones de euros) y se ha manifestado en contra de que el fondo tenga que ser reembolsado por todos los países de la UE de forma conjunta.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, ya amenazó en su día con bloquear los fondos si la UE los vinculaba al respeto a las leyes europeas sobre derechos y obligaciones de los Estados miembros. No hay que olvidar que Derecha Unida tiene solo una mayoría de tres escaños en el parlamento polaco, lo que significa que no puede aprobar el proyecto de la UE sin el respaldo de los 19 diputados de Polonia Unida. O, de lo contrario, tener que echarse en brazos de la oposición, que también ha manifestado críticas a la distribución de los fondos.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE) Opinión

No sería un caso singular. Como se recordará, Vox salvó al Gobierno de Pedro Sánchez en la aprobación del real decreto-ley sobre fondos europeos, lo que da idea de cómo la política interna influye en la ratificación de acuerdos internacionales.

Presupuestos nacionales

Hay que tener en cuenta que en el debate se ha cruzado otro de mucho calado sobre dónde deben anotarse las emisiones de deuda, si en las cuentas nacionales, lo que puede meter presión a los gobiernos si se preocupan los mercados financieros por el elevado endeudamiento, o en el balance agregado de la propia UE. El Bundesbank ya ha sugerido formalmente que se anote en los presupuestos nacionales, y es justo en estos momentos en los que las dos cámaras del parlamento alemán están discutiendo la ratificación de la ORD.

Foto: El hemiciclo del Parlamento Europeo antes de un pleno celebrado este lunes, en Bruselas. (EFE)

Lo que está en juego es dar luz verde a la financiación de los nuevos fondos europeos, y de ahí que sea un paso previo y necesario para su distribución. Lo previsto es que los recursos propios que pueden solicitarse a los Estados miembros pasen de un máximo del 1,2% de la renta nacional bruta (RNB) al 1,4%, además de un incremento temporal, no permanente, del 0,6% de la RNB que se destinará exclusivamente a la financiación de los fondos Next Generation. Igualmente, se introducirá un nuevo impuesto al plástico no reciclado.

Según el Reglamento de los fondos, los Estados miembros deben presentar oficialmente sus planes de recuperación y resiliencia, por regla general, a más tardar el 30 de abril, y deben poder hacerlo en un único documento integrado junto con su programa nacional de reformas. La Comisión, posteriormente, debe evaluar los planes de recuperación en un plazo de dos meses.

La vicepresidenta Calviño incluyó en los actuales Presupuestos Generales del Estado una partida de 27.000 millones de euros

La vicepresidenta Calviño incluyó en los actuales Presupuestos Generales del Estado una partida de 27.000 millones de euros en concepto de adelanto, pero la realidad es que esa partida no se podrá ejecutar. El Banco de España, de hecho, en sus recientes proyecciones macroeconómicas, ha corregido de manera severa ese patrón temporal. Estima, en concreto, que este año el Gobierno apenas podrá gastar alrededor de la mitad de esa cuantía.

En concreto, los economistas del banco central han recortado su previsión de ejecución para este año hasta un 55%, aunque consideran que en 2023 ya estarán ejecutadas el 80% de las transferencias. Los gastos corrientes, por el contrario, se ejecutarán al 100%.

A mediados de julio del año pasado, el Consejo Europeo adoptó una decisión histórica: poner en marcha un paquete extraordinario de ayudas —los fondos Next Generation EU— para relanzar las maltrechas economías de los 27 Estados miembros. Ocho meses más tarde, apenas 13 países han ratificado la llamada Decisión sobre recursos propios (ORD, según sus siglas en inglés).

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