El Banco de España eleva la presión al Gobierno para rebajar su previsión de crecimiento
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El cuadro macro no tiene apoyos

El Banco de España eleva la presión al Gobierno para rebajar su previsión de crecimiento

Ni siquiera la previsión más optimista del Banco de España llega a los niveles del cuadro macro del Gobierno, que previsiblemente tendrá que revisarlo a la baja en abril

placeholder Foto: El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)

Cuando el Gobierno elaboró los Presupuestos Generales del Estado para 2021 lo hizo sobre un cuadro macroeconómico que ya generaba dudas porque era previo a la declaración del segundo estado de alarma de finales de octubre. Sin embargo, desde entonces la situación económica se ha complicado más de lo esperado como consecuencia de la tercera ola del virus, lo que ha obligado a los principales organismos a rebajar sus previsiones para el conjunto de Europa. Todos se han movido a la baja salvo el Gobierno, que se ha quedado solo defendiendo un crecimiento de casi el 10% para el año 2021.

El último movimiento ha sido el del Banco de España, que ha rebajado su previsión de crecimiento para 2021 como consecuencia de los rebrotes del virus en el inicio del año. Este movimiento aumenta decisivamente la presión sobre el Gobierno para que revise a la baja su cuadro macro. El problema no es solo que el supervisor haya recortado en casi un punto su escenario central, hasta el 6%, es que incluso el escenario más optimista que dibuja el Banco de España está por debajo de las previsiones oficiales. En concreto, la entidad estima que, en el mejor de los casos, la economía española crecerá un 7,5% este año, 2,3 puntos por debajo del cuadro macro que sirve de soporte para los presupuestos. Sirva como comparativa que la economía española creció un 2% en todo el año 2019 (antes de la pandemia), lo que indica la magnitud de la desviación. Y si se compara con la estimación pesimista del BdE, el cuadro macro multiplica por tres el crecimiento previsto.

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Las secuelas de un año completo de pandemia económica
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El Gobierno tendrá que revisar sus previsiones en las próximas semanas, coincidiendo con la remisión a la Comisión Europea del Programa de Estabilidad a finales de abril. En ese momento ya tendrá disponibles casi todos los indicadores de actividad del primer trimestre del año, incluyendo el avance del PIB del INE. Si estos datos confirman la recaída económica en el inicio del año como consecuencia de la segunda ola del virus, el Ministerio de Economía tendrá muy difícil mantener sus previsiones actuales.

El escenario optimista del Banco de España, elaborado sobre la previsión de una rápida recuperación sanitaria, coincide con el del Gobierno en el del consumo de los hogares, del 10,7%. Las familias ya demostraron el pasado verano que reactivan rápidamente el consumo cuando se levantan las restricciones, de modo que es factible alcanzar esa cifra si los contagios del virus se frenan en las próximas semanas. Sin embargo, el BdE se queda muy lejos de las previsiones oficiales de inversión y de comercio exterior.

En el caso de la inversión, el Gobierno estimó ya entonces que este año sería capaz de ejecutar los 27.000 millones de la primera fase del programa de ayudas europeo incluidos en los presupuestos. La inversión pública, unida a la movilización de recursos privados, permitiría disparar la formación bruta de capital fijo un 15%. Sin embargo, el Banco de España es más pesimista con la ejecución de estos fondos y considera que apenas se activará el 55% de la inversión prevista. Además, considera que tendrá un multiplicador fiscal más reducido que el del Gobierno, de modo que cada euro movilizado generará menos PIB.

Como consecuencia, el BdE estima, en su escenario optimista, que la inversión crecerá un 9,2%, seis puntos menos que el Gobierno, y la aportación al PIB de los fondos europeos será de un punto, menos de la mitad de los 2,5 puntos que prevé generar el Ejecutivo gracias a los fondos europeos.

En cuanto al comercio internacional, el Gobierno anticipó una recuperación rápida de las importaciones y las exportaciones como consecuencia de la mejora sanitaria y al impulso de los fondos europeos sobre la demanda. Sin embargo, ni la pandemia está dando un respiro, ni la ejecución de los fondos está en marcha. El resultado es que el BdE estima que las exportaciones crecerán, en el mejor de los casos, un 13,1%, muy lejos del 18% que estima el Gobierno.

Foto: La destrucción de empleo provocó la caída de la masa salarial. (EFE)

Los datos de alta frecuencia correspondientes al mes de marzo muestran una clara aceleración de la actividad gracias a la relajación de las restricciones. Por ejemplo, el consumo con tarjetas de crédito empezó el mes cerca de los niveles precrisis. El problema es que la relajación sanitaria empieza a provocar un repunte de los contagios y amenazan con una cuarta ola del virus. La lentitud de las vacunas probablemente obligue a recuperar restricciones en las próximas semanas a medida que el virus avance, lo que retrasará hasta el verano el inicio de la recuperación.

La rebaja de previsiones del Banco de España no ha sido la única de las últimas semanas, lo que deja el cuadro macro del Gobierno descolgado del resto de organismos. El FMI, por ejemplo, prevé un crecimiento para el país del 5,9%, la OCDE anticipa un avance del 5,7% y la Comisión Europea rebaja esta cifra hasta el 5,6%. Con estas cifras de las grandes instituciones nacionales e internacionales, el Ministerio de Economía tendrá muy difícil mantener su previsión de crecimiento a partir de mayo.

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