El documento del Banco de España que es pura munición para el Bundesbank
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EL DÉFICIT ESTRUCTURAL SE DISPARA AL 3,9%

El documento del Banco de España que es pura munición para el Bundesbank

Las reglas fiscales están suspendidas. Pero eso no significa borrar el pasado. Un documento del BdE aborda los abultados déficits estructurales de España. Munición para el Bunsdesbank

placeholder Foto: El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, en la sede del organismo. (Reuters)
El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, en la sede del organismo. (Reuters)

La casualidad ha querido que, al mismo tiempo que el Bundesbank lanza una ofensiva sobre cómo computar el endeudamiento de la UE —si en las cuentas nacionales o en un rúbrica europea mutualizada sin asignaciones por país—, el Banco de España haya publicado un fino documento que revisa el déficit público de carácter estructural de la economía. Es decir, el que se genera cada año al margen del ciclo económico. Y su conclusión es auténtica munición para el banco central alemán y los países del norte de Europa reacios a la solidaridad con los del sur.

Lo que sugiere el documento es que desde 2014, cuando comienza de forma intensa la recuperación económica, el déficit estructural, pese a las mejoras en las condiciones de financiación de la economía y de los mayores ingresos públicos derivados del ensanchamiento de las bases fiscales, no solo no se ha reducido, sino que ha crecido. En concreto, hasta el 3,9% del PIB, muy por encima del 1% alcanzado en 2014, cuando las duras políticas de ajuste fiscal iniciadas en 2009 a raíz de la crisis financiera tocaron a su fin.

Desde entonces, dicen los autores del estudio, Pablo Burriel, Víctor González-Díez, Jorge Martínez-Pagés y Enrique Moral-Benito, España ha empeorado sus cuentas públicas. Es decir, mucho antes de que estallara la crisis derivada de la pandemia. Como recuerda el documento ocasional del Banco de España, el déficit público fue superior al 3% hasta 2018, por lo tanto, por encima de los niveles de alerta de la Unión Europea.

No ha habido ninguna mejora estructural durante la expansión económica de 2014-2019

Los autores del estudio lo achacan a la política fiscal “ligeramente expansiva durante 2015 y 2016” y, en general, neutral en los siguientes dos años. Ahora bien, en 2019, ya con el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, volvió a ser suavemente expansiva. En su opinión, esto podría ser el resultado de la “fatiga de consolidación surgida tras los años de políticas fiscales contractivas”, y que se manifestó con claridad entre 2015 y 2016, cuando se aprobaron importantes rebajas fiscales en IRPF, sociedades o IVA, mientras que, en paralelo, “el gasto público creció de forma significativa”. En particular, para aumentar las pensiones o el sueldo de los empleados públicos.

Foto: Foto: Reuters.

La conclusión que sacan es que “no ha habido ninguna mejora estructural durante la expansión económica de 2014-2019”. Es más, el desequilibrio entre ingresos y gastos cerró el año anterior a la pandemia en el 2,6% del PIB, lo que ha reducido el margen presupuestario para combatir la recesión de 2020. El llamado espacio fiscal.

Reglas fiscales

El documento del Banco de España, cuyo objetivo último es estudiar las revisiones de los saldos estructurales estimados inicialmente por la Comisión Europea, llega en un momento crucial para España, como es la revisión de las reglas fiscales.

Aunque las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) permanecen congeladas, el debate está abierto sobre lo que pasará a partir de 2023, que es cuando, en teoría, Europa debe revisar las reglas fiscales. Y un órgano consultivo como es el Consejo Fiscal Europeo ya ha avanzado, en su informe anual, la necesidad “urgente” de “preservar un ancla creíble a medio plazo” para las políticas fiscales y concluir la reforma del pacto de estabilidad antes de que desaparezca la llamada cláusula de escape, que permite a los gobiernos acumular abultados déficits públicos para lucha contra los efectos económicos del coronavirus.

Foto: Merkel, junto a su jefe de gabinete durante el Consejo de Ministros semanal en Berlín. (Reuters)

El debate sobre las nuevas reglas fiscales, en todo caso, está hoy más en el subconsciente fiscal de cada país que en la agenda pública, como se puso este martes de relieve en el Eurogrupo. Alemania, que celebra en septiembre elecciones generales para sustituir a Merkel, no quiere oír hablar por el momento de volver a los corsés presupuestarios, aunque sean individualizados en función de la situación de cada país, que es la propuesta que hoy está sobre la mesa, pero sin una discusión de fondo.

Hay que tener en cuenta que en 2021, según las previsiones del Panel de expertos de Funcas, que reúne la opinión de una veintena de institutos de coyuntura, que el déficit público se situará este año en un 8,3%, mientras que el próximo alcanzaría un 6% del PIB. En ambos casos, muy por encima del actual pacto de estabilidad.

Foto: (EFE)

Lo que le preocupa a Bruselas, sin embargo, no es tanto el déficit nominal, que tiene un fuerte componente cíclico, sino, sobre todo, el estructural. Y no hay que olvidar que, según las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), España saldrá de la crisis del coronavirus con un déficit estructural cercano al 4,5% del PIB.

Si se tienen en cuenta las previsiones del cuadro macroeconómico del Gobierno, eso supone un déficit estructural de casi 60.000 millones de euros en precios de 2021. Esto significa que la crisis del coronavirus habría aumentado el déficit estructural en torno a medio punto del PIB. Y lo que es más preocupante, el ensanchamiento se produce cuando España debe acometer gastos adicionales vinculados al envejecimiento, tanto en sanidad como en pensiones.

La casualidad ha querido que, al mismo tiempo que el Bundesbank lanza una ofensiva sobre cómo computar el endeudamiento de la UE —si en las cuentas nacionales o en un rúbrica europea mutualizada sin asignaciones por país—, el Banco de España haya publicado un fino documento que revisa el déficit público de carácter estructural de la economía. Es decir, el que se genera cada año al margen del ciclo económico. Y su conclusión es auténtica munición para el banco central alemán y los países del norte de Europa reacios a la solidaridad con los del sur.

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