La regularización de 500.000 'sin papeles' elevaría los ingresos en 1.750 millones al año
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INFORME DE FEDEA

La regularización de 500.000 'sin papeles' elevaría los ingresos en 1.750 millones al año

Regularizar a los 500.000 inmigrantes que hoy viven en España sin documentación sería positivo para las arcas públicas. Así lo acredita un reciente estudio publicado por Fedea

Foto: Un inmigrante senegalés porta una edición de la Constitución española. (EFE)
Un inmigrante senegalés porta una edición de la Constitución española. (EFE)

¿Qué resultados tendría para la economía española la regularización de los inmigrantes sin papeles? La respuesta a esta pregunta aparece en un estudio publicado por Fedea, y su conclusión es que tan solo la Seguridad Social aumentaría sus ingresos entre 3.300 y 3.500 euros por inmigrante regularizado. Es decir, teniendo en cuenta que el número de extranjeros ronda en estos momentos el medio millón, eso significa que el sistema público de protección social podría contar con recursos adicionales que ascenderían a unos 1.750 millones de euros anuales.

El estudio lo ha publicado el profesor Jesús Fernández-Huertas Moraga y coincide con otros trabajos similares que evidencian el impacto positivo de la regularización de inmigrantes sobre las cuentas públicas. Incluso teniendo en cuenta los costes asociados a la regularización, como el gasto público en sanidad o en la educación de los hijos de los inmigrantes.

Foto: Una mujer, con mascarilla para protegerse del virus. (EFE)

En concreto, según el estudio del profesor Gálvez-Iniesta, de la Universidad Carlos III de Madrid, el beneficio asociado a la regularización sería de 3.300 euros por inmigrante al año. En la misma línea, los profesores Monràs, Vázquez-Grenno y Ferrán Elías acreditaron que el beneficio podría, incluso, alcanzar los 4.000 euros por inmigrante regularizado solo para la Seguridad Social, sin contar los ingresos tributarios. Mientras que la OCDE, en un informe citado por el Defensor del Pueblo, ha estimado que el impacto fiscal neto (incorporando gasto público e ingresos fiscales) sería equivalente al 0,54% del PIB, prácticamente igual que llegó a calcular en su día la Oficina Económica del presidente del Gobierno.

El estudio de Fedea parte de una consideración histórica. La inmigración es un fenómeno relativamente reciente en España. Comenzó de forma intensa en los últimos años 90 al calor de la expansión económica, pero en 2020, con cifras de Estadística, el 14,8% de la población española había nacido en el extranjero.

Empeoramiento económico

Como dice el estudio, el enorme incremento, solo superado entre 1999 y 2010 por EEUU a nivel internacional, no fue fruto de una estrategia pensada desde los poderes públicos, sino que fue consecuencia del empeoramiento de la situación económica en algunas regiones, en particular Latinoamérica; además, lógicamente, del periodo de expansión que vivía entonces la economía. Como consecuencia de ello, la inmigración internacional ha sido responsable del 79% del crecimiento de la población total en España entre 2000 y 2020. Más en concreto, sobre un crecimiento poblacional de 6,8 millones de personas, 5,3 millones fueron inmigrantes nacidos fuera de España.

El origen de esta evolución hay que relacionarlo necesariamente en una ley orgánica del año 2000, en tiempos del presidente Aznar, quien, ante el crecimiento de la inmigración irregular, obligó a los ayuntamientos a incorporar al padrón municipal a los extranjeros que tuvieran su domicilio habitual en el municipio antes de 1 de junio de 1999, lo que les permitió tener acceso a los servicios públicos.

Años después, y como consecuencia de ello, durante el primer Gobierno de Rodríguez Zapatero, alrededor de 600.000 inmigrantes lograron finalmente los papeles necesarios para trabajar en España en condiciones de legalidad. Según el estudio del profesor Fernández-Huertas, "no se ha podido establecer ningún tipo de 'efecto llamada' como consecuencia de los procesos de regularización". Para llegar a esta conclusión, se ha comparado la evolución de la inmigración procedente de la Unión Europea con la inmigración no-UE. Es decir, la regularización no llevó a flujos adicionales de inmigración.

La regularización tendría "potenciales efectos positivos a corto plazo"

El trabajo de Fedea lo que sugiere es que en estos momentos se dan unas circunstancias similares, ya que la regularización tendría "potenciales efectos positivos a corto plazo sobre el sistema de Seguridad Social y la integración de estos inmigrantes". Es más, asegura el estudio, "de confirmarse tendencias anteriores tendría efectos económicos neutros sobre los trabajadores nativos en términos de salario y empleo". Es decir, los inmigrantes ni presionan a la baja los sueldos (excepto en algunos segmentos de muy baja cualificación donde la competencia es mayor) ni quitan puestos de trabajo a los nacionales. Muy al contrario, según estudios citados por la OCDE, para el caso de España, un aumento del número de inmigrantes en un 10% supondría un incremento del volumen de comercio de aproximadamente un 1%.

No hay que olvidar que los flujos de inmigración se han acelerado en los últimos años a consecuencia de la recuperación económica anterior a la aparición del covid, sin que se hayan resentido el empleo o los salarios. Incluso en 2020, pese al fuerte aumento del desempleo a consecuencia de la pandemia económica, el saldo entre entradas y salidas ha sido claramente positivo. Aunque en 2019 se detectaron 26.687 intentos de cruzar de forma ilegal las fronteras españolas, según Frontex, ese mismo año 712.734 inmigrantes entraron en total en España, a tenor de las cifras del INE, recuerda el estudio.

Inmigración y pandemia

Eso significa que la entrada de inmigrantes en pateras, cayucos y saltos de valla que tantos titulares de prensa e imágenes espectaculares para televisión proporciona, sostiene el trabajo de Fedea, apenas supone el 3,7% de los inmigrantes recibidos por España en 2019. Como se ha dicho, incluso en el año de la pandemia han entrado alrededor de 110.000 inmigrantes, según el INE, con un saldo todavía positivo sobre la población total.

Para este año, el INE proyecta un saldo migratorio similar al del año pasado y levemente creciente a partir de 2021, lo que provocará una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 2,7 millones de personas hasta 2034.

La regularización de inmigrantes no es un hecho infrecuente a nivel internacional


El trabajo recuerda que los trabajadores inmigrantes han estado sobrerrepresentados durante la pandemia en sectores considerados esenciales, bien en la lucha directa contra el coronavirus, en el caso del sector sanitario; bien en los últimos sectores no sometidos a cierres por ser clave para la provisión de alimentos y servicios básicos, como el sector primario y los transportes. Algunos autores han situado el porcentaje de trabajadores inmigrantes declarados esenciales a nivel europeo en el 31%, ligeramente por debajo del 33% en el caso español.

La regularización de inmigrantes no es un hecho infrecuente a nivel internacional. Recientemente, el presidente Biden anunció su intención de regularizar la situación de 11 millones de indocumentados, mientras que en países como Alemania se han flexibilizado los requisitos para la entrada de inmigrantes cualificados ante la falta de mano de obra. La canciller Merkel, como se sabe, llegó a abrir las puertas a un millón de inmigrantes en 2015, la mayoría huyendo de la guerra en Siria.

Las nuevas proyecciones estiman que España tendrá 12,8 millones de inmigrantes en 2050

Hay que tener en cuenta que, con papeles o sin papeles, el fenómeno de la inmigración es imparable. Las nuevas proyecciones de Estadística estiman que España tendrá 12,8 millones de inmigrantes en 2050, incluso después de tener en cuenta la crisis del coronavirus.

Este avance de la inmigración, según el estudio, se explica por diferentes factores. Un 25% por la influencia de factores bilaterales fijos que actúan sobre poblaciones crecientes en los países de origen de la inmigración con destino a España. Un 40% adicional se explicaría por la estructura demográfica de los países de origen; es decir, por la juventud relativa de sus poblaciones, ya que los individuos más jóvenes tienen una mayor tendencia a emigrar. Por último, otro 26% se explicaría por la existencia de redes sociales de inmigrantes previamente establecidos en España y por la evolución económica de estos países en origen.

En resumen, solo el 9% de los flujos migratorios que puede esperar recibir España en 2050, según el modelo principal de Fernández-Huertas Moraga y López Molina (2018), correspondería a la situación económica o demográfica de España.

¿Qué resultados tendría para la economía española la regularización de los inmigrantes sin papeles? La respuesta a esta pregunta aparece en un estudio publicado por Fedea, y su conclusión es que tan solo la Seguridad Social aumentaría sus ingresos entre 3.300 y 3.500 euros por inmigrante regularizado. Es decir, teniendo en cuenta que el número de extranjeros ronda en estos momentos el medio millón, eso significa que el sistema público de protección social podría contar con recursos adicionales que ascenderían a unos 1.750 millones de euros anuales.

El estudio lo ha publicado el profesor Jesús Fernández-Huertas Moraga y coincide con otros trabajos similares que evidencian el impacto positivo de la regularización de inmigrantes sobre las cuentas públicas. Incluso teniendo en cuenta los costes asociados a la regularización, como el gasto público en sanidad o en la educación de los hijos de los inmigrantes.

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