Los autónomos estallan contra el Gobierno por dejarlos al margen del diseño de las ayudas
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Creen que el Ejecutivo se equivoca

Los autónomos estallan contra el Gobierno por dejarlos al margen del diseño de las ayudas

Economía negocia con la banca y la Comisión Europea las ayudas directas sin contar con la opinión de empresas ni autónomos. Estos alertan: canalizar las ayudas con los ICO dejará fuera a una buena parte del tejido productivo

placeholder Foto: La viepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)
La viepresidenta económica, Nadia Calviño. (EFE)

Los datos de ventas con tarjetas de crédito del mes de febrero están mostrando con claridad que la crisis económica sigue sin aflojar. En la primera mitad del mes, las ventas han caído un 9% respecto al mismo periodo del año anterior. Es necesario remontarse hasta mediados de mayo, en la segunda fase de la desescalada, para encontrar un dato peor que el actual. Este indicador de alta frecuencia es el que mejor muestra cómo la crisis económica se sigue extendiendo por culpa de las restricciones a la actividad. Los malos datos se extienden por los sectores más afectados por la pandemia: turismo, ocio y restauración, e incluso llegan al comercio minorista (excluyendo alimentación).

Las estrecheces económicas ahogan ya a las empresas españolas, que llevan meses acumulando pérdidas. La situación es ya dramática entre muchos autónomos y pymes, mientras el Gobierno sigue preparando las ayudas que aliviarán sus problemas. Los autónomos denuncian que el Gobierno los mantiene al margen del diseño de las ayudas que ya ha presentado a la Comisión Europea. El colectivo lamenta que no solo no han participado en el diseño de las ayudas, sino que el Gobierno tampoco ha recogido sus propuestas y desconocen cuál es la propuesta presentada a Bruselas. Nadie como ellos conoce cuáles son sus necesidades y qué fórmulas son infructuosas, pero el Ejecutivo ha optado por prescindir de su colaboración.

Foto: Las restricciones han forzado el cierre de la cafetería histórica Hontanares, de Madrid. (EFE)

“A día de hoy, el Gobierno no ha hecho ningún planteamiento sobre las ayudas a los autónomos, pero tampoco a CEOE ni Cepyme”, lamenta Lorenzo Amor, presidente de la asociación de autónomos ATA y vicepresidente de CEOE. En su opinión, para hacer un buen diagnóstico de la situación y acertar con las ayudas, es necesario que el Ministerio de Economía trabaje directamente con los sectores y empresas afectados. “Si no lo hacen, seguirán fallando en el análisis de la situación y, por tanto, en las soluciones”, señala Amor.

En la misma dirección se pronuncia Eduardo Abad, secretario general de UPTA: “Estamos decepcionados. Los autónomos y las pymes representamos el 90% del tejido productivo del país, pero no tenemos ni idea de cuáles son las fórmulas que está poniendo sobre la mesa el Gobierno”. UPTA solicitó hace dos semanas una reunión con la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, pero aún no ha obtenido respuesta. “Pedimos un diálogo fluido, como el que hubo con Trabajo o la Seguridad Social para el diseño del cese de actividad”, lamenta.

Pedimos un diálogo fluido, como el que hay con Trabajo o la Seguridad Social

Hasta ahora, el Gobierno ha limitado sus negociaciones a la Comisión Europea —para evitar una reclamación de Bruselas por ayudas de Estado— y los bancos, que son quienes tienen toda la información sobre los créditos avalados por el ICO. Sin embargo, los autónomos todavía no saben en qué dirección está trabajando Economía. La incertidumbre empieza a ser un problema, lo que se suma a las dificultades financieras. Las empresas no saben cuándo llegará el dinero, pero tampoco qué tipo de ayudas está preparando el Gobierno, quiénes serán los beneficiarios, cuánto tiempo durarán, etc. “Nosotros ya hemos avisado de la urgencia de estas ayudas, a partir de ahora, si se producen cierres de actividad, el responsable será el Gobierno”, advierte Amor.

Economía estudia canalizar las ayudas a través de los créditos del ICO, realizando reestructuraciones de estos préstamos, ya sea con quitas de deuda, ampliación de los vencimientos, de los plazos de carencia, etc. El objetivo es llevar la asistencia del Estado a las empresas y autónomos que utilizaron estos avales al inicio de la crisis para hacer frente a sus problemas de liquidez, que se han convertido en dificultades de solvencia. Sin embargo, las organizaciones de autónomos creen que esta perspectiva es equivocada y por eso reclaman participar en el diseño de estas medidas.

A partir de ahora, si se producen cierres, el responsable será el Gobierno

“¿Qué pasa con los autónomos o empresas que no tienen un crédito ICO?”, pregunta Amor, esto es, la parte del tejido productivo que soportó las pérdidas iniciales tirando de sus recursos propios (ahorros) y que ahora está ya contra las cuerdas. Y lo mismo ocurre con las empresas y autónomos a los que la banca rechazó el crédito incluso contando con el aval público. “Los que se acogieron a los ICO están en mala situación, pero los que están peor son los que ni siquiera fueron capaces de conseguir un ICO”, alerta Abad, “hablamos de trabajadores que están al borde de la indigencia”. Y también ocurre a la inversa: pymes y autónomos que solicitaron un crédito ICO para mejorar su posición de tesorería y que finalmente tuvieron un buen año, de modo que no necesitan más ayudas.

Foto: Imagen de un billete de 20 euros. (iStock)

Los autónomos dicen que el Gobierno se equivocará “de cabo a rabo” si las ayudas se limitan a aquellos que cuentan con un crédito ICO y se deja fuera a miles de pymes y autónomos que no tienen un aval público, ya sea porque no se les concedió o porque no lo solicitaron. Según los datos de ATA, solo el 20% del saldo de crédito de la banca a los autónomos está cubierto con un crédito ICO, y en el caso de las pymes, asciende levemente al 25%. Eso significa que el resto de la financiación, al menos tres cuartas partes, se quedaría sin cobertura.

“Se pueden generar demandas por discriminación si finalmente el Gobierno ayuda a unos autónomos y deja a otros al margen”, advierte Amor, “debemos dejarnos de ideas novedosas y hacer un buen diseño de las ayudas que llegue a los autónomos y las pymes que lo necesitan y que se han visto afectados por las restricciones administrativas”.

Se pueden generar demandas por discriminación si el Gobierno ayuda solo a unos autónomos

Abad señala que, además del diseño de las ayudas inmediatas, hay que pensar ya en la reconversión de los dos sectores más golpeados por la crisis: hostelería y comercio. “Actualmente, estas dos actividades están sobredimensionadas y hace falta una reconversión completa, y eso hay que hacerlo negociando y pactando con el sector”, explica el secretario general de UPTA.

Foto: Temporada de rebajas en una tienda del centro de Barcelona. (EFE)

En su opinión, las ayudas de corto plazo tienen que ir acompañadas de una planificación de medio y largo plazo para superar problemas estructurales de los autónomos y las pymes. Para empezar, se necesita mejorar la formación de los empresarios y emprendedores, para que se realice una gestión eficiente de los recursos. Además, hay que invertir en digitalización e innovación para ser más productivos. Todo ello, permitirá mejorar la calidad del empleo y ayudará a que las pymes y los autónomos crezcan y se consoliden empresas medianas y grandes, una de las mayores urgencias de la economía española.

Los autónomos exigen al Gobierno participar en el diseño de estas medidas, tanto las de cortísimo plazo como las de largo. Sin embargo, lo que temen es que las decisiones se adopten en conversación con Bruselas sin tener en cuenta las necesidades de las empresas afectadas. Porque la economía vista desde un despacho no siempre responde a la realidad de la calle.

Los datos de ventas con tarjetas de crédito del mes de febrero están mostrando con claridad que la crisis económica sigue sin aflojar. En la primera mitad del mes, las ventas han caído un 9% respecto al mismo periodo del año anterior. Es necesario remontarse hasta mediados de mayo, en la segunda fase de la desescalada, para encontrar un dato peor que el actual. Este indicador de alta frecuencia es el que mejor muestra cómo la crisis económica se sigue extendiendo por culpa de las restricciones a la actividad. Los malos datos se extienden por los sectores más afectados por la pandemia: turismo, ocio y restauración, e incluso llegan al comercio minorista (excluyendo alimentación).

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