Desmontando tópicos: los españoles trabajan hoy 2,5 años más que en 1976
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INFORME DE GARRIDO MEDINA PARA FAES

Desmontando tópicos: los españoles trabajan hoy 2,5 años más que en 1976

Un estudio desmonta que el tiempo de trabajo global, no el individual, se esté reduciendo. Al contrario, está creciendo respecto del año 1976 debido a cambios en el mercado laboral

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¿Se trabaja hoy más o menos que hace más de cuatro décadas? De manera intuitiva, hay razones para creer que la reducción de la jornada laboral pactada en muchos convenios ha hecho disminuir de forma relevante el tiempo dedicado al trabajo para el conjunto de la población española. Pero un estudio del catedrático Luis Garrido Medina acredita justamente lo contrario. “En términos de años dedicados efectivamente al trabajo —tomando en cuenta la mortalidad—, en 2019 se trabajó 2,5 años más que en 1976”, sostiene.

Garrido Medina parte para su estudio de una evidencia demográfica. En 2019, la esperanza de vida de los varones que habían alcanzado los 65 años de edad era de 19,54 años, mientras que en 1976 quienes tenían por delante un número de años de esperanza de vida más semejante eran los que por entonces contaban con 57 años de edad. Por ello, sostiene, desde el punto de vista de los años que “tenemos por vivir”, a la edad actual de jubilación de 65 años le corresponden los 57 años de 1976 de los varones de entonces, ya que tenían la misma cantidad de vida por delante que los que ahora dejan el trabajo.

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En su opinión, el tópico se ha construido a partir de una realidad incontestable: la reducción efectiva de la jornada laboral media a lo largo del siglo XX, que, según la última información disponible, se sitúa en 1.754 horas anuales. Sin embargo, incorporando el empleo a tiempo parcial, que afecta, sobre todo, a las mujeres, además del retraso en la incorporación de los jóvenes al mercado laboral o el aumento de las jubilaciones anticipadas, el resultado es muy distinto. “Es la disminución de la jornada media”, asegura, “la que consigue dar la razón al tópico, pero no tanto por la importancia de la disminución de la jornada completa (que es la que afecta a la mayoría de los ocupados) como por el crecimiento, sobre todo entre las mujeres, del trabajo a tiempo parcial”.

Carreras laborales

Lo que ha sucedido, ni más ni menos, es que en 2019 trabajaba la mitad de los españoles de ambos sexos con 16 y más años, que es la misma proporción que había en 1977, y prácticamente la misma en que lo hacían en 1964 los españoles mayores de 14. Por lo tanto, se puede afirmar “que no hay una tendencia general a la disminución de la proporción de los años trabajados”, sino que el retraso en la incorporación al trabajo y el adelanto de la salida de la ocupación debido a la edad dan lugar a una concentración de la biografía laboral en las edades centrales (de 35 a 44 años) que representa una notable reducción de la “longitud media de las carreras laborales”.

Su conclusión es que los resultados de años totales dedicados al trabajo tan semejantes en 1976 y 2019 se deben a la amplia incorporación de las mujeres a las pautas biográficas de los varones.

El estudio de Garrido Medina, catedrático de Sociología de la UNED, se incluye en un monográfico de Faes coordinado por el economista Miguel Marín sobre la longevidad, cuyo impacto será global. Como han puesto de relieve diferente estudios del Banco de España, el envejecimiento y la longevidad, que son fenómenos conexos, afectan al consumo, el ahorro, la inversión, la recaudación de impuestos y, por supuesto, las elecciones.

Hay que tener en cuenta que en 1976, el 85% de los varones españoles que entonces contaban con 57 años estaban ocupados; habían trabajado ya 34 años y —a los que siguieran vivos esos 19,5 años— les quedaban 6,6 años por trabajar, lo cual representaba el 34% de la vida que tenían por delante. Sus equivalentes actuales en esperanza de vida, los que tenían 65 años en 2019, estaban trabajando solo en un 11%; lo habían hecho ya 31,8 años, y les quedaba por trabajar menos de medio año, lo que representa el 2,2% de la vida que les queda.

Las necesidades de financiación del Estado, en particular la protección social, con su continuo crecimiento, incrementan el tiempo de trabajo

Según el estudio, el hecho de que la jornada completa media de los varones, tanto en 1988 como en 2014 (ambos momentos, cercanos a las simas de los ciclos de empleo) sea prácticamente igual (38,6 horas), “pone en cuestión la tan frecuente profecía sobre la disminución del trabajo debido al progreso tecnológico”.

Por el contrario, lo que estaría sucediendo es que las necesidades de financiación del Estado, en particular la protección social, con su crecimiento continuo, incrementan el tiempo de trabajo y exigen aumentos de la productividad. La conclusión es que el mantenimiento de este equilibrio “puede conllevar incluso un aumento del tiempo de trabajo” para seguir financiando el conjunto de prestaciones públicas.

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