Por la segunda ola del virus

Las vacunas no evitan la crisis en W: los analistas prevén caída del PIB este trimestre

Los rebrotes y las restricciones a la movilidad están provocando un nuevo parón económico. Los analistas anticipan una recaída del PIB que provocará una salida más lenta de la crisis

Foto: Terrazas cerradas en Cataluña por el coronavirus. (EFE)
Terrazas cerradas en Cataluña por el coronavirus. (EFE)
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El anuncio de la efectividad de la vacuna de Moderna contra el covid-19 generó el lunes un nuevo calentón en las bolsas. Los inversores empiezan a prever un verano de normalidad en el sector turístico, lo que explica la subida de las hoteleras, agencias de viajes y aerolíneas. En España, un millón de trabajadores está esperando la vacuna para reintegrarse en el mercado laboral. Pero, hasta entonces, lo que viene por delante es un invierno complicado en el que las restricciones serán la única arma para combatir el virus.

La segunda ola va camino de provocar una nueva contracción del PIB. Sería, por tanto, una crisis en forma de W asimétrica, con una segunda recaída de menor intensidad que vendría seguida de una recuperación lenta. Así se desprende del consenso de mercado que recopila Bloomberg. Este es uno de los paneles de expertos más reputados, ya que se actualiza mensualmente con encuestas a más de una treintena de casas de análisis.

Según este consenso de mercado, actualizado el lunes, la economía española sufrirá una contracción en el último trimestre del año del 2,7% respecto a los tres meses anteriores. Los indicadores más recientes de la actividad económica muestran un frenazo ya desde mediados de septiembre, y con el avance de las restricciones a la movilidad, las cifras han empeorado notablemente desde finales de octubre. Por ejemplo, la afluencia a locales de hostelería y comercio está ya un 40% por debajo de los niveles previos a la crisis, una caída que duplica la de septiembre.

También los datos de ventas con tarjetas de crédito están mostrando una importante recaída en las últimas semanas. Según los registros de CaixaBank, las compras presenciales en la semana del 2 al 8 de noviembre fueron un 12% inferiores a las del mismo periodo del año anterior.

Todos estos indicadores han cambiado las previsiones de los analistas de cara al último trimestre del año. La mayoría dibuja, en su escenario central, una previsión de una intensa caída del PIB, aunque en ningún caso llegará a los niveles del segundo trimestre, ya que las restricciones están siendo más laxas. En cualquier caso, la contracción que prevén del 2,7% en un solo trimestre será incluso más grave que la caída registrada en el primer trimestre de 2009 tras la quiebra de Lehman Brothers.

El abanico de previsiones de los analistas es muy amplio, reflejando así la incertidumbre existente sobre la evolución económica de cara a los próximos meses. La estimación más optimista es la de Société Générale, que anticipa un crecimiento del PIB de nada menos que el 4,9%. Por el contrario, Natixis se sitúa en el extremo opuesto y prevé una contracción del 8,5%.

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En la mediana, se sitúan entidades de más prestigio haciendo previsiones sobre la economía española. Es el caso, por ejemplo, de AFI, que estima una caída del PIB del 2,5%; Moody’s, que da una caída del 2,8%, u Oxford Economics, que anticipa una contracción del 2,5%. Si finalmente se confirma esta contracción de la economía española a final de año, significará que España empezará 2021 más lejos de los niveles precrisis. Según los analistas, estará un 11,5% por debajo del PIB de hace un año.

El factor principal de esta rebaja se encuentra en el consumo doméstico. Si se hubiesen cumplido los planes iniciales, los hogares estarían aprovechando la temporada de compras navideñas para gastar lo que ahorraron durante la primera ola de la pandemia. Sin embargo, con la segunda ola se está produciendo una recaída del consumo, en especial de los sectores que están cerrados. Esto demuestra que más allá del ahorro precautorio, existe un ahorro forzado por el cierre de la hostelería y el ocio.

El consenso de Bloomberg apunta que el consumo de los hogares en estas compras de Navidad será un 13% inferior al del mismo periodo del año anterior. Un gran desplome que sí recuerda las últimas semanas de la primera ola. La inversión empresarial también sufrirá una recaída en el cuarto trimestre del año como consecuencia de las restricciones. Los economistas prevén una caída del 14% en tasa interanual.

Llega la vacuna

En medio del pesimismo que genera la situación económica actual, la expectativa de una vacuna temprana se ha convertido en el gran foco de optimismo. El anuncio del lunes de la farmacéutica Moderna se suma al de Pfizer y BioNTech de la semana anterior y hace aumentar las esperanzas en la lucha contra el virus. Sin embargo, a pesar de los avances, los analistas son todavía prudentes respecto a las previsiones para 2021.

De hecho, el recorte de las previsiones para el último trimestre del año hace que la entrada en 2021 vaya a ser menos dinámica, afectando así a los datos de crecimiento del conjunto del año. Aunque en tasa trimestral volverá la expansión en el primer trimestre (por el momento, los analistas descartan una nueva recesión), tendrá que crecer más para superar el lastre de los tres últimos meses del año.

Este efecto base explica que los economistas hayan rebajado sus estimaciones de crecimiento para 2021 del 6,7% al 6%. Un recorte que supone alejarse mucho de las previsiones del Gobierno, que apuntan a una expansión del 7,2% sin la ayuda europea y del 9,8% contabilizándola.

La clave ahora pasa por conocer cuándo estará disponible la vacuna. Las previsiones actuales son que las primeras dosis se suministren a lo largo de la primavera y en la segunda mitad del año ya se generaría la inmunidad de grupo, al menos en los países desarrollados. Esto significa que los analistas ya están descontando una gran mejoría a partir del segundo trimestre de 2021. Por lo tanto, la clave de la vacuna pasa por que el suministro pueda adelantarse a finales de este año e inicios del próximo. De esa forma, España podría salvar la próxima temporada turística, que comienza en la Semana Santa, y así lograría un gran estímulo al crecimiento económico. Hay motivos para la esperanza, pero los analistas optan por la prudencia hasta tener certezas sobre las vacunas.

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