Los rebrotes ponen en jaque la economía

El desplome de la economía española está cerca de duplicar el de la eurozona

Las previsiones de los expertos apuntan a que el PIB del tercer trimestre fue un 13,1% inferior al del mismo periodo de 2019, el peor dato de toda la eurozona, que caerá un 7,8%

Foto: Foto: iStock.
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En la tarde del viernes, pocos ciudadanos de Madrid sabían cómo podrían moverse por su comunidad solo unas horas después. La gran incertidumbre con la que empezó el mes de octubre es solo una extensión de las dudas sobre las decisiones políticas de los últimos meses. Los rebrotes del virus han puesto en jaque la economía, lastrando la recuperación cuando solo acaba de empezar. Las previsiones se han deteriorado rápidamente a medida que han caído los datos del mes de septiembre, y todo apunta a que esta segunda ola del virus irá a peor en las próximas semanas.

El tercer trimestre fue el de la reapertura y, por tanto, el de la recuperación. Sin embargo, los datos publicados hasta la fecha muestran que el repunte económico ha perdido fuerza a medida que pasaban los días, hasta el punto de cerrar el mes de septiembre con serias dudas sobre la fortaleza de la recuperación.

En este contexto, los expertos han recortado las previsiones de recuperación de la economía española. La reapertura permitirá un fuerte crecimiento del PIB, pero seguirá muy lejos de los niveles previos a la crisis. Según el consenso de mercado recogido por FocusEconomics, el nivel de producción de España en el tercer trimestre del año fue un 13,1% inferior al del mismo periodo del año anterior.

Un desplome histórico al que ni siquiera se acerca ningún país europeo. El segundo peor país de la eurozona es Portugal, y la caída de su PIB sería de un 10,4%, casi tres puntos mejor que España. Sirva como comparativa que el mayor crecimiento anual que registró España durante los años de recuperación fue del 3,8% en 2015, y que en 2019 creció un 2%. Eso significa que esos tres puntos de caída del PIB que sufre España en comparación con el segundo país europeo es una diferencia muy abultada. Si se mide en euros, son más de 30.000 millones.

La media de caída del PIB estimada para la eurozona es del 7,8%, esto es, casi la mitad que para España. Una brecha muy abultada que muestra cómo España está siendo el claro perdedor de la crisis del coronavirus. Una vez más, se repite la historia: España sufre gravemente durante las crisis. Esta brecha es tan amplia que tardará años en cerrarse. En los países punteros, como Alemania, Países Bajos o Austria, la caída será inferior al 7%.

Hay dos causas que explican el impacto de la pandemia del coronavirus sobre la economía española. La más evidente es la propia expansión del virus: España ha fracasado a la hora de frenar la propagación de la enfermedad, ya en julio se produjeron los primeros rebrotes serios y a finales de septiembre empezaron las restricciones a la movilidad y el empleo en la capital.

La segunda es la estructura de la economía española. Su dependencia del turismo internacional está provocando grandes pérdidas. Pero hay otros países que también dependen de los viajeros, como Grecia o Portugal, y cuyos datos de PIB son mejores que los de España. La agravante para España es la precariedad laboral y la abundancia de pymes.

La bajísima calidad del mercado laboral, con mucho empleo temporal y sumergido, provocó la destrucción de miles de empleos al principio de la pandemia. Actualmente, todavía hay 1,2 millones de trabajadores menos de los que había hace un año (sumando los trabajadores en ERTE), una destrucción de empleo de las más graves de Europa. Además, la abundancia de pymes hace que una parte del tejido productivo sea muy débil ante las crisis, acentuando la destrucción de empleo y de producción.

El sector que está tirando de la recuperación en las últimas semanas es la industria, otro punto débil para España. A la desindustrialización de las últimas décadas se une el bajo valor añadido del sector, muy centrado en el ensamblaje de piezas importadas, con mucho peso del automóvil. Esto provoca que la industria ya no tenga la entidad suficiente para actuar como tractor del crecimiento y, además, se centra en productos que tienen una demanda internacional baja.

Con esta estructura económica, para España es fundamental contener la expansión del virus. Pero la lucha partidista centra el debate político sobre la pandemia, lo que complica la puesta en marcha de soluciones e introduce una gran incertidumbre. No extraña que España se sitúe en los últimos puestos de Europa en cuanto a las previsiones económicas de los hogares para los próximos 12 meses. Un horizonte complicado que pone en jaque la recuperación.

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