ENTREVISTA CON EL ECONOMISTA MADRILEÑO

Martín Seco: "Sánchez es todo lo contrario a la ideología de izquierdas"

El economista publica un nuevo libro en el que se incluyen sus artículos de los últimos años en los que ha criticado con dureza al PSOE de Pedro Sánchez por pactar con los nacionalistas

Foto: El economista Juan Francisco Martín Seco. (EC)
El economista Juan Francisco Martín Seco. (EC)
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Juan Francisco Martín Seco (Madrid, 1944) ha escrito un libro, 'Una historia insólita: El Gobierno Frankenstein', que, en principio, disiente de su trayectoria política. Fue alto cargo de los primeros gobiernos socialistas, primero como interventor general del Estado y, posteriormente, secretario general de Hacienda, aunque ha dejado atrás ese vínculo. Sin duda, porque el PSOE ha cambiado; al contrario que Martín Seco, que sigue confiando en la capacidad de redistribución del Estado. Precisamente, por eso fue uno de los primeros economistas que receló de la unión monetaria, porque daba todo el poder a los mercados y no al Estado. No está ni contra la UE ni contra el euro, sino contra el hecho de que los gobiernos, en su opinión, se han diluido. También en España, por el auge de las autonomías. Sánchez, sugiere, es un superviviente porque en contra de todos ha estado dispuesto a pactar con "golpistas y nacionalistas".

PREGUNTA. ¿Se puede ser de izquierdas y criticar a Pedro Sánchez?

Nuevo libro del economista Martín Seco.
Nuevo libro del economista Martín Seco.

RESPUESTA. Aquí quien manda es el Banco Central Europeo, que tiene la sartén por el mango y el mango también. Ya no es un problema de derechas o de izquierdas. Sin embargo, el mantra de izquierdas y derechas sigue funcionando. Creo que criticar a Pedro Sánchez es lo que se debe hacer cuando se es de izquierdas. Por desgracia, la política de izquierdas ha dejado de tener validez después de la entrada en la unión monetaria, a la que algunos nos opusimos porque el Estado perdía la posibilidad de hacer cosas. Y eso explica que la política de izquierdas y de derechas se diferencien hoy muy poco. Donde hay diferencia sustancial hoy es en los valores y Pedro Sánchez es todo lo contrario a la ideología de izquierdas. Entre otras cosas, porque ha aceptado algo que parecía imposible, que es pactar con los golpistas. Yo no soy nacionalista, soy 'estatista'. El Estado es lo único que queda de soberanía frente a las fuerzas económicas y los mercados. Es lo único que queda. Desintegrar al Estado frente a los independentistas es, por eso, lo peor que se puede hacer desde el ámbito de la izquierda.

P. Hace algunos años usted escribió un libro que tituló 'Contra el euro', ¿sigue pensando lo mismo?

R. Sigo pensando lo mismo, creo que fue un gran error el haber entrado en la unión monetaria. Ahora todo el mundo se las promete muy felices con el dinero de Europa, pero ese dinero viene en gran medida con créditos, no con transferencias a fondo perdido. Nosotros mismos tenemos que financiar una parte de las inversiones, como los holandeses o los alemanes. Yo nunca he defendido que nos saliéramos unilateralmente de Europa. Se pueden romper los huevos, pero hacer la tortilla es complicado. Pero también creo que, tal y como está diseñada, Europa no se puede sostener. No puede haber mercado único sin unión fiscal. Eso crea enormes desajustes territoriales. Lo dice ya hasta Macron. El problema es que luego no se hace nada. El famoso SURE [fondos para financiar el desempleo] no es más que un préstamo. El seguro de desempleo europeo es solo un mínimo que debería estar ya en funcionamiento y, si es un préstamo, que lo financie el BCE, que es quien compra las emisiones que salen al mercado.

P. Esa posición suya es la que correspondería, hasta hace no demasiado tiempo, a partidos situados a la izquierda del PSOE. Es curioso que Unidas Podemos no diga nada…

R. Yo ya no sé si soy de los míos, que decía aquel [se ríe]. Es muy, muy difícil mantener una postura crítica frente a Europa cuando se está en el Gobierno. El problema de Europa ha desaparecido de la agenda de la izquierda.

P. No hay entonces solución para la izquierda, digamos, más radical.

R. Pues me temo que no. Sobre todo, cuando, al mismo tiempo, se hacen furibundos defensores del derecho de autodeterminación. Lo paradójico es que una parte de esa izquierda luego se hace furibunda defensora del derecho a la autodeterminación para las regiones de España, lo que nos lleva a la locura del cantonalismo.

"La política de izquierdas ha dejado de tener validez después de la entrada en la unión monetaria, a la que algunos nos opusimos"

P. ¿Cómo ve el futuro de España?

R. No soy pitoniso. Económicamente lo veo complicado, más ahora con una pandemia. Creo que el mayor problema, sin embargo, es la desintegración de España, las autonomías fueron un error. Se hicieron para resolver los problemas de los nacionalistas y no se ha solucionado. Al contrario. Estuvo muy acertado Ortega en la segunda república cuando decía que hay problemas que no tienen solución. Aquí se ha intentado resolver el problema catalán, que es relativamente reciente. En la república no se consiguió, y solo hay que leer a Azaña. Se intentó también en la Transición, pero, a medio y largo plazo, por muchas concesiones, no se ha conseguido nada.

P. ¿Estamos ante un problema más político o económico?

R. Creo que en estos momentos es económico y político, al revés que en 2008.

P. Se lo preguntaba porque hace pocos años se hablaba de la regeneración de España como una de las causas que explican los problemas de este país, y hoy ese discurso parece agotado. Ningún partido habla de ello.

R. El 15-M tuvo un gran valor como movimiento crítico, pero como movimiento crítico puedes pedir la luna, porque es tu oficio. Sin embargo, cuando te conviertes en partido, y mucho menos cuando eres parte del Gobierno, ya no puedes pedir la luna. El resultado es que de aquello queda muy poco, por no decir nada. Hay que recordar que el movimiento independentista comenzó cuando el 15-M rodeó el parlamento y Artur Mas tuvo que entrar en helicóptero. Y de ahí viene la gran trampa, que no es otra que convertir la contestación social en confrontación territorial. Esa fue la gran habilidad de los soberanistas, convertir al Estado español en el gran enemigo.

"Si en España sobrevive la izquierda es porque se ha echado en brazos de nacionalistas y golpistas"

P. ¿Qué piensa de Pedro Sánchez?

R. Creo que es alguien que quiere el poder por encima de todas las cosas y está dispuesto a aceptar lo que sea, el todo vale. Sánchez ha visto la gran oportunidad porque se ha dado cuenta de que el mantra izquierda-derecha sigue funcionando. Antes era el bipartidismo, ahora son los bloques. ¿Cuál ha sido la diferencia? Pues ni más ni menos que él ha sido capaz de dar un salto cualitativo: aliarse con los independentistas, que ahora también son golpistas. Nadie se había atrevido a hacerlo y eso le da el plus. Piensa que se va a perpetuar en el poder.

P. Si eso es cierto, por qué no reaccionan otros dirigentes del partido socialista…

R. Yo he ocupado cargos en la administración socialista, fui el primer interventor del Estado, pero ahora estoy muy desligado. Hubo una enorme contestación al principio, cuando el comité federal prácticamente lo echó. Yo creo que en eso tienen mucho que ver las primarias, que crean sistemas caudillistas. Es impensable que alguien que tenía en contra a casi toda la dirección del partido acabe siendo como el caudillo, y al final haga que el comité ejecutivo se haga a su semejanza, lo mismo que el comité federal. En el partido no hay nadie, solo Pedro Sánchez.

P. Si ese es el panorama político y, al mismo tiempo, los problemas derivados de nuestra pertenencia a la UE son irreversibles, ¿qué queda?

R. Creo que sería un error una salida unilateral. No se puede dar. El problema no es la pertenencia al euro, sino que se pueda dar un giro hacia una verdadera unidad fiscal y presupuestaria, porque los países ricos nunca lo querrán, ya que eso supondría muchos recursos. La unión monetaria está condenada a romperse. O va hacia adelante, y me cuesta mucho creerlo, o, antes o después, con muchos costes, acabará por romperse. La unión monetaria desarticula al Estado sin darle esas competencias a un órgano supranacional representativo y democrático. El tema de las autonomías, igualmente, desarma al Estado, y creo que es un auténtico dislate, como se está demostrando en la misma epidemia. Una epidemia de este tipo no se puede controlar desde 17 autonomías yendo cada una por su cuenta.

El economista Martín Seco. (EC)
El economista Martín Seco. (EC)

P. ¿Qué política fiscal conviene ahora? Da la sensación de que el mundo se ha vuelto keynesiano.

R. Estoy leyendo ahora de Piketty y uno vuelve a ver los tipos fiscales que había en los años 80 y se queda asombrado. La globalización, la Unión Europea, la unión monetaria… hacen que la política fiscal se limite a subir algo el IVA o los impuestos medioambientales, pero me temo que nadie se tomará en serio hacer una reforma fiscal en condiciones, que sería únicamente recuperar un impuesto del patrimonio o un impuesto de sucesiones en condiciones. Fue un error transmitir estos impuestos a las autonomías. No tiene sentido que las rentas del trabajo sean progresivas y las del capital apenas lo sean. Europa nunca ha querido hacer una armonización tributaria y siguen existiendo los paraísos fiscales.

P. Todo eso será ahora mucho más fácil con un Gobierno social-comunista, como dicen algunos en tono ciertamente peyorativo.

R. Me hace mucha gracia eso. Aquí de comunismo no queda nada y de socialismo o de socialdemocracia casi tampoco. Creo que en materia fiscal se van a hacer muy pocas cosas. Oigamos lo que dice el gobernador del Banco de España, que habla por boca del BCE: tipos bajos, subir algo el IVA o impuestos medioambientales, pero poco más. Incluso se habla de una Tasa Tobin que nada tiene que ver con la propuesta original.

"La unión monetaria está condenada. O va hacia adelante, y me cuesta creerlo, o antes o después, con muchos costes, acabará por romperse"

P. Da la sensación de que alguien se ha apropiado de las ideas para descafeinarlas.

R. Tobin propuso su famosa tasa no para recaudar más, sino como medio para controlar el movimiento de capitales y evitar la especulación con las divisas.

P. Hay que actuar desde el lado de los ingresos o de los gastos para favorecer la igualdad. O desde ambos lados.

R. Creo que desde ambos lados, pero yo siempre me he inclinado por los ingresos. Hay estudios que han demostrado que lo que equilibra más las rentas antes y después de la acción del Estado es el sistema fiscal. Yo, además, soy partidario de que los gastos sean lo más generales posibles, porque si no creamos la beneficencia. No me importa pagar la universidad a los hijos de Botín o Amancio Ortega si es que después pagan impuestos en condiciones.

P. ¿Qué hacer con las pensiones?

R. Creo que es un mantra. Nadie se pregunta qué hacer con la educación, la sanidad o con el seguro de desempleo. O con el ejército o con la justicia. Se da por hecho que el Estado tiene que financiarlos. El problema de las pensiones es que se ligó a las cotizaciones sociales. Se separaron las pensiones del Estado, como si fueran cosas distintas. Creo que hay que financiarlas con cotizaciones y con aportaciones públicas, que es, precisamente, lo que se está haciendo ahora por la puerta de atrás. Otra cosa es el debate sobre cómo financiar el Estado de bienestar. Y hay margen para elevar los impuestos para mejorarlo. Ese es el debate.

P. Da la sensación de que la izquierda está solo preocupada con el tamaño del Estado de bienestar y poco con las regulaciones, que, al fin y al cabo, son las que definen el modelo de Estado, incluso favoreciendo, a veces, oligopolios o posiciones de dominio en determinados mercados.

R. Volvemos al principio. Falla la izquierda. No se ha dado cuenta de que con la globalización la política de izquierdas desaparecía. Y si en España todavía pervive es porque se ha echado en brazos de los nacionalistas y de los golpistas.

P. Es curioso, sin embargo, que hayan sido los populistas de derechas los que hayan agarrado la bandera del nacionalismo económico.

R. Todos los partidos son hoy populistas porque no les queda mucho margen para hacer otras cosas. Es demagogia. La derecha populista lo que hace es ser nacionalista, pero la izquierda lo que debería de hacer, en mi opinión, es reclamar mayor presencia del Estado. Yo soy 'estatista', si se puede decir. Siempre he dicho que estaría encantado de estar en la UE si Europa hubiera creado un Estado europeo, el problema es que no se ha hecho el Estado europeo, sino el mercado europeo.

"Siempre he dicho que estaría encantado en estar en la UE si Europa hubiera creado un Estado europeo, el problema es que no se ha hecho el Estado europeo, sino el mercado europeo"

P. ¿Esa debilidad del Estado se manifiesta ahora en el sistema financiero? Lo digo por la fusión entre CaixaBank y Bankia.

R. Es necesario un banco público, pero hay que recordar que quien manda hoy en la banca no son los estados, sino el banco central europeo. No conozco a fondo la fusión, pero en Europa existe banca pública. Aquí tenemos la desgracia de las cajas de ahorros que han desprestigiado a la banca pública, aunque no lo fueran. El primer error que hizo el PSOE en 1982 fue entregar las cajas a las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

P. Estamos entonces condenados a ser gobernados por el BCE, un organismo que nadie ha elegido.

R. Hoy el BCE mueve un dedo y puede hundir a un país porque compra su deuda. Su poder en estos momentos es enorme.

P. ¿Qué piensa de Podemos?

R. Podemos intentó convertir el movimiento del 15-M en un partido político, y eso es razonable, pero se equivocó creando distintos movimientos regionales que, a la postre, han impedido que sea un partido. Si tu defiendes las posturas nacionalistas, la gente acaba votando a los partidos nacionalistas. Ese problema ya lo tenía Izquierda Unida e, incluso, el PSOE con el PSC, pero en Podemos con más fuerza. Además, creo que el partido carece de discurso económico. Es muy populista, muy de ocurrencia. Tuvieron a Torres, a Vicens Navarro…, pero no ha cuajado. También le pasa al PSOE o al PP. Al final, todos los partidos son populistas porque su discurso no obedece a una coherencia intelectual. Son cosas sueltas: el ingreso mínimo, los desahucios… tomando medidas que al final perjudican a quienes intentas proteger. El problema de la vivienda no se soluciona con decisiones aisladas, sino con una política global.

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